Aseguran que el trauma de un mal parto se hereda a futuras generaciones

Las malas experiencias de tus antepasados, cuando dieron a luz, podrían afectar tu reacción al momento de nacer tus propios hijos, según dos autoras.

Emol
Do. 09 de junio de 2013, 07:00
Más Ménos
NYT

NYT

Si una tatarabuela sufre un percance durante un parto, que la deja profundamente shock, ¿es posible que esa sensación sea traspasada a su hija y a su nieta? Según dos autoras, esto sí puede ocurrir, debido a lo que llaman la “memoria ancestral”, y explicaría varios inconvenientes que, sin razón aparente, sufren algunas mujeres en la actualidad al momento de dar a luz.

Nicola Graydon y Natalia O'Sullivan publicaron en febrero pasado “The Ancestral Continuum”, un libro que profundiza la conexión de las personas con sus ancestros.

A raíz de esto, y gracias a un sinnúmero de entrevistas que demostraban su hipótesis, Graydon escribió para el Daily Mail un artículo en el que relataba el caso de una mujer de 45 años, Sara Bran, para quien el haber dado a luz a sus dos hijas –Lili (16) y Mia (7)- se había convertido en algo “aterrador”.

“En ambas ocasiones, el trabajo de parto se detuvo cuando tenía 4 cm de dilatación. En pocas palabras, me paralicé con el miedo y todo mi cuerpo pareció estar bloqueado. (Y) debí someterme a una traumática cesárea de emergencia”, comentó Bran.

Motivada por esa sensación de que algo terrible sucedería, que la acompañó en el nacimiento de sus dos hijas, la mujer decidió averiguar un poco de su historia familiar, sospechando que tal vez algo podía tener que ver. Y para su sorpresa, terminó enterándose que al nacer su abuela, su bisabuela fue testigo de cómo uno de sus hijos salía prácticamente en llamas de la habitación en la que ella estaba dando a luz. El niño murió tres días después, debido a que sus ropas se habían comenzado a quemar al estar muy próximo a una chimenea.

¿Podría ella haber heredado la sensación de trauma de su bisabuela?”, se preguntó Graydon. “No hay duda de que la experiencia del parto, para una mujer, es similar a la de su madre y su abuela. La mayoría de los médicos y matronas reconocen que heredaremos una fisiología similar a la de nuestras madres. Pero, ¿podrían también jugar un papel la ‘memoria ancestral’ de acontecimientos y experiencias específicas?”.

Tanto para Graydon como para O'Sullivan, esto sí es posible, y explicaría el bloqueo repentino de Sara, justificado con el sorpresivo terror que vivió su bisabuela, al ver a su hijo quemarse mientras daba a luz.

“Una tía me dijo que por el resto de su vida, Irene (mi bisabuela) se sintió abrumada por la pérdida de su hijo”, le comentó Sara a la autora, antes de preguntarse si ese sentimiento de que un nacimiento vendría acompañado de una muerte, fue lo que en realidad la aterrorizó durante sus dos partos. “Era como si todavía mantuviera el horror de lo que le había pasado a Irene, en mi propio cuerpo”.

Otro caso, mucho más cercano para Graydon, fue el que vivió O'Sullivan, de 49 años. A los 28 tuvo a su primera hija, la misma edad en la que su abuela tuvo a la madre de O'Sullivan, y esta última la tuvo a ella.

Luego de dar a luz, Natalia sufrió una depresión post parto durante seis meses en los que se sintió sola y con poco apoyo.  Y tras conversar con su madre, algo pareció aclararse en su mente. “(Cuando me tuvo) mi mamá estaba en un país extranjero, con pocos amigos y sin familia.

Igualmente, cuando mi mamá nació, mi abuelo estaba en México (…) y mi abuela se sentía sola y abandonada. Creo que eso llegó a mí a través de mi madre”, explicó.

Según el trabajo que ella y Graydon realizaron, es primordial hacer una investigación acerca de las experiencias de los antepasados al momento de enfrentarse a un parto por primera vez.

Por ejemplo, para Sara Bran, la mujer que se aterrorizó en medio del nacimiento de sus hijas, tras realizar un seguimiento de las historias de maternidad en su familia -que incluían muertes, entregas en adopción y guaguas que nacieron en la clandestinidad-, logró comprender gran parte de sus ideas acerca de lo que significa ser madre; y que éstos, según explicó, son heredables al igual que el color de los ojos o las habilidades.