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Columnistas

Por Felipe Núñez

Portero y capitán de Palestino. Pronto a titularse como periodista.

De chico a grande

En el fútbol muchas veces hemos escuchado la expresión “jugar de chico a grande”. La frase puede parecer contradictoria cuando lo que se quiere es ganar, pero no lo es. En rigor, significa dejar que el adversario tome la iniciativa y proponga el juego mientras tu equipo espera la posibilidad de aprovechar algún error del rival, o bien, alguna genialidad propia para concretar y llevarse la victoria.

Ese discurso por lo general se usa cuando se supone que las fuerzas son dispares y apareces en desventaja. Obvio, el que confía en sus condiciones sale a imponer sus términos en desmedro de lo que pueda o quiera hacer su oponente.

Un ejemplo de esto fue el Inter de Mourinho, cuando hace un par de años eliminó al Barcelona en semifinales de Champions League. Anoche, con matices, sucedió algo parecido. Perú no se salió del libreto, esperó en su campo y por momentos defendió hasta con nueve jugadores. A pesar de esto, igual pudo haberse llevado una victoria, inmerecida, pero recurrente en este deporte.

¿Por qué me refiero a esto? Sencillamente porque como pocas veces, por no decir nunca, en este tipo de competencias, he visto que los rivales enfrenten de esta forma a nuestra selección. Y llegar a esa realidad no es fruto de la casualidad, es resultado de un trabajo que viene realizando hace rato la “Roja” y del que se han encargado de validar los propios jugadores, impregnándole ritmo e intención al juego (independiente de que a ratos no resulte).

“Prefiero empatar jugando así, que ganar jugando mal”, dijo Borghi después de enfrentar a Uruguay. Y sus jugadores respaldan esta consigna de su DT. Por lo menos anoche ante Perú dejaron claro que sí salen a proponer, y ojo, ya no es solo la “mermada” selección de México, como se encargaron de recordar los agoreros de siempre, sino que fue frente a dos buenas selecciones como la Uruguaya y la Peruana.

Esta situación es atípica para nuestro fútbol, acostumbrado a escuchar el discurso de salir a esperar- que por cierto los errores siempre se cometían, pero en nuestro arco-.

Más allá del triunfo obtenido ayer, lo que más destaco, fue ver de nuevo a una selección convencida de sus argumentos futbolísticos. Cualquiera pudo ser el resultado, pero la satisfacción de ver a un equipo ya clasificado salir de igual forma con el objetivo de la victoria, de verdad que se agradece.

Y claro, muchos podrán lanzar el desgastado comentario que “aún no se gana nada”, y tienen razón. Pero más allá de los números, y de lo que pueda suceder, se ha ganado mucho. De seguir con esa actitud cada vez que entren al campo de juego, soy uno de los convencidos que en algún momento ganaremos la esquiva Copa y no jugando “de chico a grande…”