Perfiles
Su salto a la política

Pese a que, al contrario de su padre, nunca había dado grandes pasos en la arena política, Romney finalmente se decidió correr como candidato a senador en 1993. Se afilió al Partido Rublicano –al que continúa representando- un año más tarde y anunció su candidatura para competir con el demócrata Ted Kennedy, quien finalmente lo derrotó con un 61% de los votos.

Tras el revés en las urnas, Romney hizo un paréntesis en su carrera política y siguió ligado a los negocios, hasta que en 1999 fue contratado para presidir el comité organizador de los Juegos Olímpicos de Invierno de Salt Lake City. Su exitosa gestión para la cita deportiva, logró darle un nuevo empujón de popularidad que lo llevó a presentarse como candidato a gobernador en el estado de Massachussetts, donde desarrollaba muchos de sus negocios.

Pese a ser un estado históricamente demócrata, Romney apostó por aparecer como candidato independiente y logró una solvente victoria con el 50% de los votos. Sus políticas fiscales para solucionar emergencias de presupuesto, fueron bien recibidas por la ciudadanía al punto de obtener un 61% de aprobación. Sin embargo, hacia el final de su gestión sólo un 34% le dio su apoyo, con lo que en la elección del 2006, los demócratas volvieron a ocupar el estado.

Hacia fines del 2007, Romney hizo su primera declaración de intenciones de ser el candidato republicano para las elecciones presidenciales, pero debió inclinarse tras sufrir reveses en las primarias ante John McCain, quien luego perdería la elección frente a Barack Obama.

Cuatro años más tarde, Romney volvió a hacer públicas sus aspiraciones presidenciales, esta vez dejando en el camino a una serie de políticos y empresarios republicanos que también querían desafiar la reelección de Barack Obama por cuatro años más en la Casa Blanca.