Parque nacional Alberto de Agostini

Las montañas de Don Patagonia

El tercer parque más grande del país le debe su nombre a un sacerdote italiano que dedicó su vida a las tierras magallánicas. Ahí luchó contra la inevitable extinción de los onas, conquistó cumbres que nadie había pisado antes y escribió una biblioteca acerca de Tierra del Fuego. A continuación, la historia de un hombre que escalaba con sotana.

por José Pablo Harz - Fotos: Andrés Gómez Espinosa
LUNES 01 DE JUNIO DE 2015
Conoce el parque nacional Alberto de Agostini

Cuando Alberto María de Agostini cumplió 60 años decidió embarcarse en su empresa más complicada como andinista. También sería la última vez que, con sotana puesta y su pesada cámara fotográfica al cuello, el sacerdote italiano subiría una montaña. La meta eran los 3.706 metros sobre el nivel del mar del monte San Lorenzo, una hazaña que en ese tiempo, en 1943, nadie había conseguido. La expedición la planeó durante tres años en los que visitó y estudió las distintas vertientes de la segunda cumbre más alta de los andes patagónicos para evitar que el resultado fuese el mismo que el de todas las personas que habían intentado coronar esta montaña. Sin embargo, su preparación comenzó mucho antes: desde que nació en 1883 en Pollone, pequeño pueblo de Piamonte, a los pies de los Alpes, De Agostini comenzó a construir una biografía donde el caminar y caminar cerro arriba sería una constante. Y el lugar que escogió para desarrollar esa y su extensa lista de pasiones sería una de las zonas más australes del mundo: la Patagonia

A los 26 años De Agostini se consagró como sacerdote en la Orden Salesiana y decidió que su lugar estaba fuera de Italia. La poca información que llegaba a Europa acerca de Tierra del Fuego le bastó para enamorarse de una geografía única. Así fue como en 1909 arribó a las zonas que actualmente acogen el parque nacional que lleva su nombre y comenzó su obra misionera, donde inmediatamente puso énfasis en el pueblo Ona, que sufría con los llamados exploradores que buscaban nuevas tierras para generar riquezas. “Para los onas, el principal agente de su rápida extinción fue la persecución despiadada y sin tregua que le hicieron los estancieros, por medio de los peones, los cuales estimulados y pagados por los patrones, los cazaban sin misericordia a tiro de winchester, o los envenenaban con estricnina, a punto de exterminarlos hasta quedar como únicos dueños de los campos primeramente ocupados por aborígenes. Aniquilados en esta cacería feroz, los onas que no pudieron refugiarse en la misión salesiana fueron obligados a retirarse a la región montañosa del sur, cubierta de bosques impenetrables y de peligrosas ciénagas, donde, por falta de medios de subsistencia, muchos de ellos murieron de hambre”, escribió Don Patagonia (apodo con que lo bautizaron los aborígenes) en uno de los tantos textos acerca de Tierra del Fuego que firmó y que son reproducidos en Patagonia se hizo así, documental del historiador argentino Felix Luna.

Datos del parque
  • Ubicacion: 80 millas náuticas al sureste de Punta Arenas
    Superficie: 1.460.000  hectáreas
  • Cuando: Todo el año/no hay senderos habilitados por Conaf
  • Atracción: Cordillera de Darwin
Actividades

La historia afirma que los malos ganaron en esta película y lo único que queda actualmente en la zona sobre los escritos de De Agostini, son los bosques impenetrables y la región montañosa llena de glaciares, justamente los principales atractivos del parque. Aunque para llegar a este sector haya que costear un lujoso crucero o una embarcación privada, caminar por estrechos senderos entre lengas, coigües y canelos centenarios en estado prácticamente virgen, navegar por el Canal del Beagle, tocar el hielo milenario, observar la gran variedad de fauna marina y aves del lugar, todo mientras se escuchan las historias del misionero italiano, permiten realizar un viaje al pasado que de seguro dejará marcado de alguna manera el futuro de quienes se animen a llegar hasta el tercer parque nacional más grande del país.

Además de pelear una batalla prácticamente inútil, De Agostini aprovechó su juventud y cercanía nativa con las montañas para explorar como pocos la zona. Ahí puso en práctica sus conocimientos como geólogo, antropólogo, etnógrafo y se graduó de fotógrafo, escritor y cineasta. Durante las décadas que permaneció ahí publicó más de veinte libros sobre la Patagonia -destacan dos guías turísticas y su libro autobiográfico “Treinta años en Tierra del Fuego- además del documental Tierras magallánicas, que se centra principalmente en la vida cotidiana de los onas y yamanes. Además su vida le sirvió a otros artistas como fuente de inspiración, como por ejemplo a la escritora Laura Pariani que junto a la compañía Assemblea Teatro montaron la obra Las montañas de Don Patagonia, con la que han recorrido Italia y varios países de Latinoamérica.

Además de todo lo anterior, le quedaba tiempo para organizar constantes expediciones hacia las desconocidas cumbres patagónicas. Así, fue parte de los grupos de andinistas que llegaron por primera vez a las cimas de, entre otros, el monte Olivia y el Carbajal. Lo mismo intentaría hacer en diciembre de 1943 en el monte San Lorenzo. De Agostini partió junto a sus compatriotas Alex Hemmi y Heriberto Schmol a este cerro fronterizo que en Chile lleva el nombre de Cochrane. Los expertos en montañismo afirman que la dificultad del monte radica en que por donde se lo mire ofrece una imagen distinta y por eso el sacerdote lo estudió tanto hasta encontrar la ruta exacta. Sus sesenta años serían en este caso una ayuda más que una desventaja. Ese 17 de diciembre el clima acompañó a los italianos y finalmente lograron llegar sin complicaciones a la cumbre. Ahí, De Agostini tuvo una visión única que mezclaba, hacia un lado, la imponente pampa argentina y sus kilómetros de soledad, y hacia el otro los ríos, fiordos, glaciares y montañas de la Patagonia chilena. Esos laberínticos paisajes se transformarían 22 años después de aquel ascenso en el parque nacional que hasta el día de hoy homenajea a uno de los extranjeros más importantes en la historia del Chile austral.

¿Cómo llegar? La empresa de cruceros Australis www.australis.com permite llegar hasta el Parque Nacional Alberto de Agostini entre octubre y abril, a través de cualquiera de los viajes que se elija. Se explora detalladamente el Estrecho de Magallanes, el Canal del Beagle y Tierra del Fuego a través de glaciares y fiordos, con recorridos que se inician en Punta Arenas y Ushuaia.

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Caminar por Santiago. Recorrer la Alameda entera e inmiscuirse en cada una de las calles que la cruzan. Visitar a pie las comunas de Puente Alto, Colina y Peñaflor. Terminar y darse cuenta que completaste una travesía de 70 mil hectáreas que conforman la capital de Chile.

#Parques2015 es algo así, pero 128 veces más grande. Los edificios y el cemento cambiarán por más de 9 millones de hectáreas conformadas por alerces milenarios, lagunas vírgenes, áridos desiertos, glaciares en peligro, pumas e historias desconocidas hasta ahora.

Serán cinco meses de recorrido por los 36 Parques Nacionales del país. Un viaje que contempla 12 mil kilómetros de trayecto por tierra, además de otros ocho mil kilómetros por mar y cielo.

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