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En
octubre de 1954, el entonces arzobispo de Santiago,
cardenal José María Caro, intentó evitar la actuación en el
país de la compañía de revistas francesa Folies Bergére,
por considerar que era una ofensa a la moral.
En la
oportunidad, el prelado escribió una carta solicitando al
Gobierno respetar la sociedad y la moral cristiana. Sin embargo,
y pese a las advertencias del sacerdote, la temporada ofrecida
por Folies Bergére en el Teatro Victoria fue todo un éxito.
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