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George
W. Bush:
Presidente de Estados Unidos. Su Gobierno ha reiterado que tiene
antecedentes de que Saddam Hussein posee armas prohibidas y ése
es uno de los mejores argumentos para ir a la guerra con Irak. Ya
han desplazado al Golfo Pérsico más de 100 mil hombres
y mantiene constantes conversaciones con países de la zona
para utilizar sus bases militares. Sin embargo, en diversas ocasiones
ha expresado su esperanza de que el líder iraquí renuncie
pacíficamente a sus proyectos de armas de destrucción
masiva, para no tener que ir a un conflicto bélico.
Saddam
Hussein:
Presidente de Irak. Ha advertido que su país no es como el
Afganistán de los talibanes y que su ejército es más
fuerte que el que luchó en la Guerra del Golfo (1991). Ha
acusado a los inspectores de armas de la ONU de trabajar como espías.
Además ha dicho que su país está listo para
una eventual guerra con Estados Unidos y será el "vencedor".
Ha insistido en que el objetivo de Washington es apoderarse de su
petróleo y garantizar la seguridad de Israel. No teme volver
a enfrentarse contra la potencia norteamericana.
Hans
Blix:
Jefe de los inspectores de armas biológicas y químicas,
y de la Comisión de la ONU para la Verificación, Inspección
y Vigilancia (UNMOVIC), de cuyo informe depende el curso que tome
el conflicto con Irak, ya que si no se encuentran pruebas contra
Hussein, el uso de la fuerza no está justificado. Los inspectores
trabajan en la búsqueda de armas químicas y biológicas,
y la revisión de la tecnología misilística
de los iraquíes para comprobar que no violen las prohibiciones
vigentes. Entregarán un primer informe de su trabajo el 27
de enero. A partir de entonces, el Consejo de Seguridad de la ONU
decidirá si Irak cumple con la resolución 1441.
Mohamed
El Baradei:
Director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica
(AIEA), encargada de verificar el desmantelamiento de un supuesto
programa de armas nucleares iraquíes. Junto a Blix, El Baradei
ha insistido en que Estados Unidos debe entregarle más información
secreta sobre la ubicación de las fábricas de armas.
Además solicitó más tiempo para que su agencia
y la UNMOVIC puedan revisar otros lugares de Irak.
Consejo
de Seguridad de la ONU:
Ente que puede autorizar el uso de la fuerza. Esta compuesto por
cinco miembros permanentes (China, Rusia, Estados Unidos, Francia
y Gran Bretaña) y diez elegidos en forma temporal (Angola,
Pakistán, España, Alemania, Chile, Camerún,
Guinea, Bulgaria, Siria y México). Es el encargado de hacer
que prevalezca la paz, pero en casos extremos también autoriza
la guerra, como ya ocurrió en el Golfo Pérsico en
1991. De los países que lo integran, ninguno es lo suficientemente
poderoso como para oponerse por sí sólo a Estados
Unidos, esto porque en mayor o menor medida todos tienen intereses
bilaterales con el país del norte que pueden verse seriamente
perjudicados si deciden ir en contra de la superpotencia.
Jacques
Chirac y Gerhard Schroeder:
Presidentes de Francia y Alemania, respectivamente. Ambos se oponen
a una guerra contra Irak. Son el gran obstáculo de Estados
Unidos para conformar una alianza que desarrolle las posibles acciones
militares en el Golfo Pérsico. Sin embargo, a Washington
no le preocupa no contar con ellos.
Tony
Blair:
Primer Ministro de Gran Bretaña. Ha sido el mejor aliado
europeo del Presidente George W. Bush. Aunque ha dicho que se debe
esperar una autorización de las Naciones Unidas para atacar
Irak, no descarta una acción unilateral junto a Estados Unidos.
Afirma poseer pruebas de que el régimen de Hussein tiene
armas de destrucción masiva. Además, ya ha desplegado
un gran número de fuerzas en el Golfo Pérsico.
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