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Mes de María

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Virgen de La Candelaria

candelariaLa de la Candelaria es la segunda fiesta más celebrada en Chile después de La Tirana. Esta virgen de las candelas (de la luz), patrona de los mineros, cuenta hace 200 años con el incondicional sentimiento de agradecimiento y fe de parte de pobladores de las más apartadas regiones, aunque la festividad principal se concentra en Atacama, donde la celebran más de dos mil chinos danzantes.

La Candelaria es el hito que conmemora la purificación de la Virgen después de la cuarentena postparto de Jesús y de la presentación de éste al templo. La Ley de Moisés prescribía que una mujer quedaba sucia (con posibilidades de infección) durante siete días, luego de los cuales debía esperar treinta y tres días más para ser purificada en el templo. Si el nacido era niña, el tiempo de espera para la purificación era el doble, es decir, ochenta días. El rito indicaba que la madre debía "presentarse en el templo y debía ofrecer un cordero y un palomino o una tórtola como medio de limpiarse de la mancha del pecado. Si era pobre, le bastaba con ofrecer dos pochones o dos tórtolas. Hecha la ofrenda, el sacerdote rezaba una oración por la mujer y así quedaba purificada. María se encontraba en esta última situación", indica la Enciclopedia Católica.

Posteriormente, la fuerza que adquiere en la mayoría de los países de Latinoamérica se debe al sincretismo que esta fecha tiene con otros hitos de las culturas ancestrales del continente sureño.

En Chile, los mineros la adoptaron como patrona debido al hallazgo que hiciera el arriero Mariano Caro Inca (también conocido como José del Carmen Caro) cuando trabajaba en las minas de San Fernando, villorio a cuatro kilómetros de Copiapó en la provincia de Atacama: era el verano de 1780 y Caro Inca regresaba de la cordillera cuando la más terrible de las tormentas le hizo perder completamente la orientación. Ya de noche y sin posibilidad de encontrar el camino justo, vio a lo lejos una luz y creyendo que se trataba de un tambo, la siguió con la esperanza de encontrar refugio. El fulgor lo guió hasta unos peñascales cercanos al Salar de Maricunga donde encontró no sólo una protección que le salvó la vida, sino tambièn la imagen de la Virgen Candelaria con el niño en sus brazos que emitía incesantemente una fuerte luz brillante. La leyenda encendió el relato y en la Región de Atacama nunca se la ha dejado de festejar durante toda una semana.

El primero de febrero se realiza una vigilia que comienza a las 20.00 horas con la procesión de la Candelaria y una liturgia donde se bendicen las velas que se usarán en la velada. Los bailes de los chinos, "ataviados con un resabio de traje minero antiguo con 'culero', cuero que cae sobre las posaderas", como describe Oeste Plast, nacen espontáneos. Todos bailan sin restricción ni permiso mientras van hablando de la vida y agradeciendo los favores concedidos.

El 2 de febrero se hace la misa de bendición a los niños, donde más de 1.500 personas se juntan a las 11:00 de la mañana para "presentar" a sus hijos a la iglesia. Ese día es también la bendición de los mineros. El 3 de febrero es la unción de los enfermos; el 4, el día de la mujer y ellas asumen las peticiones, las oraciones y participan activamente de la misa para obtener su purificación a través de la fe. Por último, el día 5 los jóvenes son el tema central de la misa y ellos la asumen.

En otros pueblos

En muchas regiones de Chile, la Virgen sale de la Iglesia a recorrer extensas áreas de los poblados. En la provincia de Talca la saludan en la gruta de la Villa Prat. Allí se levantan ramadas donde las personas pasan la noche, bailan y consumen alimentos preparados en las cocinerías. En Cobquecura, cerca del mar ñublense, la recuerdan en la Iglesia de la Piedra, que acoge a más de un centenar de fieles. Después de la misa la alegría se desparrama en las correduras de rodeo, domaduras y fiestas huasas. En San Pedro y Lota, se realiza la Novena y el pago de mandas con los pies desnudos. La procesión es fluvial a lo largo del río Biobío, hasta donde llega gran cantidad de mineros a invocar su bendición.

En Lota baja se celebra la "chaya" de la fiesta de la Candelaria, donde "ésta se une al festejo del carnaval. Ni los trenes, ni los pasajeros, ni la policía se libran de ser baldeados de agua carnavaleña, que al final es también la purificación impuesta por la Candelaria".

En Valdivia, el río Caucau sirve de camino para la procesión, donde las promeseras lucen su traje rojo con cinto celeste, como el hábito de la virgen.

En Rahue, Osorno, los penitentes continúan la tradición iniciada en 1869. También asisten los mapuches con sus ropas tradicionales y juegan partidos de chueca, entre cantos y bailes populares. San Pablo y Ranco de Osorno; Alerce y Carelmapu de Llanquihue y Chiloé tampoco fallan.

En Santiago es el día en que todos asisten a las liturgias para bendecir las velas que usarán en las procesiones y en las demás novenas durante el año. Es una de las costumbres que más ilumina la forma de ser y de creer de los chilenos.

Heidi Schmidlin, 2 de febrero de 2004


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