Desenterrando los tesoros de Neruda
El Mercurio, domingo 16 de noviembre de 1997

Secretaria y amiga íntima de Pablo Neruda a lo largo de toda su vida, Margarita Aguirre escribió la primera biografía sobre el poeta "Genio y Figura de Pablo Neruda", la que acaba de ser reeditada, más de treinta años después. En ella, la escritora sale al encuentro de los personajes, la obra, los paisajes y las leyendas que constituyen el patrimonio anecdotario del poeta.

Margarita Aguirre"El último viejito pascuero de su infancia" es, entre otras cosas, Pablo Neruda para Margarita Aguirre. Lo recuerda avanzando por el largo corredor de su departamento en Buenos Aires, donde su padre Sócrates Aguirre ejercía funciones consulares, disfrazado con una bata roja y barbas de algodón indisimulable. Era 1933 y ella tenía ocho años.

Neruda también recuerda el episodio en sus memorias: "He hecho muchas cosas mal en mi vida, pero nada me quedó tan mal como ese Viejo Pascuero. Se me caían los algodones del bigote y me equivoqué muchísimo en la distribución de los juguetes... ¿Quién iba a decirme que entre aquellos niños estaba la que iba a ser una de mis predilectas amigas, escritora notable y autora de una de mis mejores biografías? Hablo de Margarita Aguirre".

El poeta venía llegando de sus solitarios periplos consulares por el Oriente y acababa de publicar "Residencia en la Tierra", libro que inicialmente tuvo una llegada difícil, pero luego ahondaría su prestigio adquirido universalmente con "Veinte Poemas de Amor y una Canción Desesperada".

"Residencia en la Tierra" es justamente el libro preferido de Margarita Aguirre: "Me llegó muy adentro, es un libro muy profundo, marcado por la soledad y la muerte", mientras, encuentra que "Veinte Poemas", es más anecdótico. Esta eximia conocedora de la obra del vate considera "Canto General" como el "Mío Cid" de América, y revela una particular predilección por sus últimos libros, en especial "La Rosa Separada".

Después de los primeros encuentros, esa amistad de infancia y juventud fue transformándose y siguiendo el curso de los años, superó divorcios, exilios y giros de la vida. Una nutrida correspondencia entre ambos que acaba de ser donada por Margarita Aguirre a la fundación que lleva el nombre del poeta, permitirá, además del deleite literario puro al que invitan ambos creadores, conocer más en profundidad muchos detalles de la obra de Neruda. Al respecto, ella desempeñaría un importante papel.

Cuando Margarita Aguirre regresa a Santiago a estudiar, en la década del cuarenta, Neruda le pide que sea su secretaria. "Claro que se trataba de un título honorífico", recuerda ella riendo, porque los famosos "honorarios" en cuestión, no los vio nunca. Allí comienza a posar su mano en la obra del vate. No le dejaba mucho campo de acción, sin embargo, porque según ella Neruda se metía en todo. Años más tarde, Margarita regresa a Buenos Aires y el poeta le pide que se haga cargo de sus obras en Losada, consiguiéndole un trabajo en la editorial.

"Era insoportable, cuenta con mucho humor, porque intervenía todo el tiempo.

Cuando se publiquen estas cartas se verá hasta qué punto a él le gustaba resolver hasta el último detalle de sus libros. Se enojaba mucho y las erratas lo sacaban de quicio".

Una de las pataletas memorables de Neruda se desató cuando en una edición de "Crepusculario", en vez de imprimirse "Amo el amor que se reparte/ en besos, lecho y pan", salió "besos, leche y pan". "Se puso furioso, imaginando que sería traducido así a quizás cuantos idiomas", recuerda Margarita. Sin embargo, ella sostiene que el poeta no tenía mal genio. Se enojaba, pero se hacía perdonar muy rápidamente.

Invente, comadre, invente

Por la cercanía a su obra y también por la amistad que los unía, a comienzos de los sesenta, la editorial Eudeba le encarga una biografía sobre Pablo Neruda, que sería la primera. Se dice que a partir de este libro nace una buena parte de las anécdotas que circulan sobre el poeta, las que hoy día constituyen el patrimonio de su leyenda.

En este texto, publicado por primera vez en 1964, la pluma de Aguirre presenta el recorrido del poeta, sin separatismos ni categorizaciones, pues no cree en ellas. "Yo no divido nada por etapas, todo va sucediendo y cambiando de acuerdo a la vida y las circunstancias de la persona", recalca, reconociendo que hay "partes" muy distintas las unas de las otras dentro de su obra poética.

"No hay biografía más cercana a la vida del poeta que la suya", expresa al respecto Volodia Teitelboim, otro de los más minuciosos biógrafos de Neruda.

Es que Margarita se lanzó a la caza de todos "los tesoros perdidos por el poeta" (como los llama Teitelboim). Se dedicó a entrevistar a los personajes de la infancia y familiares de Neruda, así como a sus grandes amigos, como los que lo tuvieron escondido en sus casas mientras era perseguido por González Videla. Además, era una interlocutora privilegiada del poeta y juntos realizaron un viaje "imborrable" a Temuco, en el año '62, en busca de las historias del poeta.

Cansado a veces del "pregunteo" de Margarita, Neruda le contestaba "invente, comadre, invente. Y se echaba a reír", recuerda la escritora. Pero a veces se ponía serio y le entregaba nuevas "pistas". Así, su "secretaria" pudo desenterrar la valiosa correspondencia entre Neruda y el cuentista argentino Héctor Eandi, durante su estadía en Oriente. Gracias a este hallazgo, el universo lector se pudo enterar de la "infinita soledad" que aquejaba al poeta en esas lejanas tierras y su imposibilidad de comunicarse con esas culturas extrañas, pesares que influyen y permiten comprender mejor el derrumbado tono de su obra Residencia en la Tierra.

Pero Margarita Aguirre también partió al encuentro de la Guillermina, la niñita de las trenzas de oro del poema "¿Dónde estará la Guillermina?", cuya imagen quedó desdibujada por las lluvias de la infancia temucana.

Conoció también a "Marisol" y "Marisombra", las dos protagonistas e inspiradoras de "Veinte Poemas de Amor y una Canción Desesperada".

"Las dos me recibieron, pero ninguna quiso testimoniar y yo respeté su silencio. Una era profesora en el sur, la otra en Santiago", expresa al evocar a estas dos misteriosas mujeres, que sin quererlo marcaron la poesía romántica de este siglo.

Asimismo, en "Genio y Figura de Pablo Neruda", Margarita Aguirre intercala numerosos textos y poemas muy reveladores del vate, dándole la palabra a él para narrar sus vivencias, pues "nadie puede hacerlo mejor que él mismo".

La boda del mejor amigo

"Yo soy el buen poeta casamentero. Tengo novia para todos los hombres", escribió Neruda en sus Odas elementales. Al poeta le gustaba casar a sus amigos, cuenta Margarita Aguirre con un dejo de malicia, pues ella fue una de las víctimas del celestineo nerudiano.

"El tenía que viajar a la Unión Soviética como jurado del Premio Lénin de la Paz, de 1952, y como dicha nación no tenía entonces relaciones con la nuestra, Neruda me encargó que le tramitara una visa en Argentina, con el abogado Rodolfo Araos Alfaro". El era "el mejor amigo argentino" del poeta, según sus propias palabras.

Era muy difícil organizar este viaje, pues muchos países le tenían vetado el ingreso. Eran los álgidos comienzos de la Guerra Fría. Entre conversación y conversación se trataban de tío y sobrina para despistar a la policía internacional se fueron haciendo amigos. Y se empezaron a escribir. "Nos contamos nuestras vidas por carta y nos fuimos enamorando a tal punto, que llegamos a casarnos". Pero no se habían visto nunca.

Delia del Carril, la segunda esposa de Neruda, que pasó entonces por la casa de Araos en Buenos Aires, dio un empujón decisivo a esta historia. Le contó al platónico trasandino que Margarita era muy delgada aún lo es, a lo cual éste envió una misiva urgente: tenía que conocerla, pues a él le encantaban las mujeres delgadas.

Viajó a Argentina por tres días para verlo a él Perón no lo dejaba salir y luego él logró arrancarse por un mes a Santiago. Margarita, al comienzo, no le quería contar nada "a Pablo" ni a su familia, que le reprochaba: "Este que te escribe debe ser un comunista pues te la pasas en la casa de los Neruda".

Después se supo solo. Contrajeron matrimonio a fines del año '52, en la mismísima morada del poeta-celestino, quien fue luego el padrino de su hijo Gregorio, "bautizado con agua de mar y vino chileno". Araos Alfaro se llevó a Margarita a Argentina; hoy hace sólo un año que vive en Santiago. Se ha dedicado desde entonces al cuidado de la reedición de "Genio y Figura de Pablo Neruda", lo que implicó un gran trabajo, pues, como ella lo escribió en vida del poeta, debió cambiar todos los tiempos de los verbos y escribir el "doloroso" capítulo de su muerte.

A este libro sobre Neruda que acaba de ser relanzado se suma el de la correspondencia entre Eandi y Neruda, publicado en 1980, así como tres novelas El Huésped, El Residente y La Culpa y un libro de cuentos, La Oveja Roja.

Neruda la apoyaba mucho en su trabajo literario, incluso la retaba cuando flaqueaba en su dedicación a éste. "Sin embargo, él no me leía recrimina a su compadre. El sólo leía a los poetas, a todos, incluso hasta los más cursis y malos de los poetas".

Si la figura de Neruda absorbió su vida y también su obra, no siente que le hizo sombra. "Al contrario, fue siempre algo muy positivo para mí", expresa, a la vez que reafirma que el estudio de su vida y su obra es interminable.

No se conoce el último, pero sí el primero: es ella la que marca el punto de partida, como proclama Volodia Teitelboim: "Todos los biógrafos nerudianos tendremos que agradecer siempre a Margarita que nos abriera la puerta para explorar en el mundo inacabable del poeta".

Casas y Mujeres

Margarita Aguirre conoció a todas las mujeres de Neruda. Al menos todas las oficiales, porque según ella, "siempre tuvo más de una", aunque fuera en la imaginación, esa poderosa imaginación poética que brotaba del vate y que funde realidad, fantasia e ilusión en sus versos.

Fue muy amiga de Delia, así como de Matilde. "María Antonieta Agenaar Maruca, la javanesa de origen holandés con la que se casa en Batavia era tan diferente...". En la biografía de Neruda, Aguirre la describe como una mujer "altísima, lenta, hierática", que estaba muy orgullosa de ser la mujer de un cónsul y que tenía "una idea bastante exótica" de América. Este matrimonio desavenido se quebró con la enfermedad incurable de la pequeña Malva Marina, hija única de este primer matrimonio.

Delia del Carril, intelectual y artista argentina, veinte años mayor que Neruda, es recordada por Margarita Aguirre como "una mujer encantadora, pero desastrosa dueña de casa". A Matilde le tocaría entonces, según la escritora, poner orden en este "caos".

Neruda tenía con Delia una vida muy desordenada. Se almorzaba a cualquier hora y a veces no había almuerzo alguno. Llegaban amigos y visitas todo el día, todos los días y a cualquier hora.

Con Matilde eso se acabó y se inauguró la era de "se llega a la casa del poeta exclusivamente por invitación". Estas trabas le crearon un bando de enemigos entre los secuaces de Neruda, que defendían a brazo partido "la era de Delia".

Estas dos mujeres están muy unidas cada una a una casa, pues "cada casa representa una etapa de la vida de Neruda", manifiesta la biógrafa. "Los Guindos", en el barrio de La Reina, es la casa grande y generosa donde entra todo el mundo y se asienta el reinado de Delia, "La Hormiguita".

"La Chascona" es pequeña, oculta, y fue construida inicialmente para albergar este amor clandestino del poeta: Matilde. "Neruda, al comienzo, no quería modificar esta situación, no quería separarse de Delia", pero ésta supo de la existencia de "la otra" y los planes del poeta se desmoronaron. Delia se quedó en "Los Guindos" y él siguió su vida con Matilde.

Asimismo, ella puso orden en Isla Negra, que en la época de Delia también formaba parte de ese caos de ellos. Matilde aprieta el torniquete con el único objetivo de crear las condiciones para que Neruda pudiera encontrar el tiempo y la tranquilidad para dedicarse a su gran misión: escribir.

Margarita Aguirre define a Matilde como una mujer de gran carácter y voraz independencia. Quería a toda costa tener un hijo, pero cuando se embaraza por primera vez, le explica enfáticamente a Neruda que sería de ella, sólo de ella. Desgraciadamente, los perdió todos.

"La Sebastiana", agrega Margarita Aguirre, tiene mucho de "La Chascona", estrecha y vertical casa que cuelga sobre la bahía de Valparaíso, construida, como las otras, "con el producto exclusivo de sus libros". Como era de esperar, muchas veces las construcciones debieron ser interrumpidas "en espera del dinero necesario".

Sus casas "prolongan y desbordan" la obra poética de Neruda, concluirá ella en sus memorias sobre su amigo, el que apodaban "Cheops", faraón de la IV dinastía "que hizo construir la más famosa de las pirámides de Egipto".