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Chile-Argentina:

Una relación con muchos asuntos pendientes

Aunque los discursos oficiales hablan de integración, diversos episodios muestran que la desconfianza existe, y que aflora cada cierto tiempo entre las partes.

PABLO SOTO G. / CAROLINA VALENZUELA

El Presidente Ricardo Lagos alzó la voz por el tema del gas.

Después de la firma del Tratado de Paz en 1984, las relaciones entre Chile y Argentina entraron en un periodo de distensión que, paulatinamente, fue alejando el nivel de confrontación al que se llegó en 1978.

Hoy, a 20 años de ese histórico acuerdo, las relaciones se encauzan dentro del terreno de la diplomacia y los discursos que resaltan la hermandad de los pueblos.

Las desconfianzas, se encargan de decir en las respectivas cancillerías, son cosa del pasado. Y las ramas de las Fuerzas Armadas, a ambos lados de la cordillera, afirman una y otra vez que las hipótesis de conflicto con la contraparte ya no existen y que, por el contrario, se avanza a paso firme en la integración.

Sin embargo, diversos episodios registrados en el último tiempo se han encargado de recordar que la rivalidad es todavía cosa del presente.

El caso más reciente, que provocó en octubre alta tensión en las cancillerías de Santiago y Buenos Aires, fue la molestia argentina por un artículo de opinión escrito por el ahora jefe de la diplomacia chilena, Ignacio Walker.

En ese artículo, redactado meses antes de que asumiera su cargo como canciller, Walker disparaba contra el peronismo, al que acusaba de “autoritario y fascistoide”.

La indignación argentina fue tal, que el ministro de Relaciones Exteriores Rafael Bielsa llegó a decir que el Presidente Néstor Kirchner jamás estrecharía la mano del debutante canciller chileno.

En círculos políticos de Santiago se interpretó entonces como exagerada la reacción argentina, y se tuvo en cuenta que, cada vez que el Presidente Kirchner da un golpe de autoridad, su popularidad se dispara. Más aún si Chile es el destinatario de estas manifestaciones.

El episodio, finalmente, se cerró con apretones de manos y declaraciones mutuas de que un artículo no era suficiente como para poner en peligro el “excelente” momento de las relaciones bilaterales.

La crisis del gas quiebra las confianzas

Previamente, fue Chile el que tuvo que golpear la mesa ante la decisión argentina de restringir la venta de gas al país debido a problemas internos de abastecimiento.

El gobierno del Presidente Ricardo Lagos llegó a hablar de que se habían quebrado las confianzas, pues Argentina no respetó acuerdos que se habían suscrito bajo las administraciones de Eduardo Frei (1994-2000) en Chile y Carlos Menem (1990-2000) en el lado argentino.

En conversaciones privadas, militares chilenos retirados recordaron entonces las advertencias que, en múltiples oportunidades, expresaron al gobierno de Frei, alertándolo sobre la alta inconveniencia que significaba para Chile depender en términos energéticos de Argentina.

Las advertencias apuntaban a que, desde el punto de vista estratégico, bastaba con que los argentinos “cerraran la llave del gas”, para que la productividad chilena se viera afectada, con el grave impacto que ello genera en el crecimiento de la economía nacional.

El gobierno de Lagos planteó entonces la idea de importar gas desde países distantes, como Indonesia –iniciativa que fue repetida durante la reciente cumbre del APEC en Santiago-, aunque ya se han manifestado dudas acerca de la factibilidad del proyecto, por lo caro que resultaría acceder al energético desde un país tan distante.

Burdo espionaje en el consulado de Punta Arenas

Néstor Kirchner protestó contra Chile por espionaje en Punta Arenas.

En noviembre de 2003, otro caso motivó confrontación que se resolvió al más alto nivel: Agentes de la inteligencia chilena fueron sorprendidos en el consulado argentino de Punta Arenas en tareas de espionaje, en un episodio que significó un fiasco por lo burdo del operativo.

Los implicados fueron descubiertos por el vicecónsul de Argentina en Magallanes, José Andrés Basbus. Éste sorprendió a uno de los espías chilenos al interior de las instalaciones y trató de detenerlo a la fuerza, mientras un segundo escapaba raudamente.

Mientras permanecieron al interior del consulado, los chilenos revisaron documentación, aprovechando que era domingo y que, pensaron, nadie iría hasta el recinto.

Pero Basbús llegó alrededor de las nueve de la mañana. Al escapar, uno de los agentes dejó su chaqueta y en ella su carné, lo que permitió que el hecho se aclarara con rapidez.

Una de las principales consecuencias del hecho fue la renuncia al Ejército del entonces comandante en jefe de la Región Militar Austral (RMA), el ex general Waldo Zauritz. También se decretó la baja de uno de los procesados, el coronel Víctor Hugo Poza, hasta ese momento jefe del Destacamento Especial de Inteligencia Conjunto de la RMA.

Los tres episodios mencionados, el de Walker, la crisis por el gas y el caso de espionaje, son una muestra clara de que las tensiones y las desconfianzas siguen latentes, a pesar de que los discursos oficiales digan los contrario.

A diferencia de lo que ocurría en 1978, cuando Chile se encontraba aislado internacionalmente y Argentina contaba con una considerable ventaja de recursos en distintos niveles, hoy es nuestro país el que se encuentra en una mejor situación.

Chile ha logrado insertarse como un país serio y confiable a nivel internacional y destaca en forma sobresaliente en diversos índices, como el de la organización Transparencia Internacional, que lo considera el país menos corrupto de América Latina.

En el plano comercial, Chile ha preferido mirar hacia mercados distantes, sellando Tratados de Libre Comercio (TLC) con la Unión Europea (UE), Estados Unidos, México, Canadá y Corea del Sur.

A pesar de la amplia frontera que se comparte con Argentina, el intercambio comercial ocupa cifras relativamente menores, si se consideran los montos que se intercambian con los socios comerciales.

Las importaciones entre enero y marzo de 2004 desde Argentina fueron de US$ 998 millones, mientras que Chile exportó 97,2 millones de dólares en el mismo periodo.

El punto más relevante de la relación económica está dado por las millonarias inversiones chilenas en Argentina. En cuanto a las inversiones acumuladas desde 1990 a la fecha por las empresas chilenas en el extranjero, Argentina sigue manteniendo el 51% con US$ 14.156 millones, según datos oficiales.

Como dice el general (r) Ernesto Videla, jefe del equipo chileno que negoció con los argentinos hasta acordar el Tratado de Paz y Amistad, cuando existen conflictos como los que se han producido en el último tiempo entre los dos países, “no me cabe en la mente, y la respuesta es que nosotros no hemos hecho algo más, que es cómo enfrentamos no solamente negocios con Argentina, sino cómo creamos realmente estos lazos de paz, de confianza”.

“El Papa nos ha entregado los elementos para que construyamos paz, y la construcción de la paz se hace todos los días, porque yo creo que estamos muy distantes todavía de tener una paz lo sólida que yo creo que debería ser”, concluye quien fuera el jefe de los negociadores chilenos durante los difíciles años de confrontación.