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La paz, fruto de una extensa y compleja negociación

Fueron casi ocho años los que tuvieron que transcurrir para que Chile y Argentina se pusieran de acuerdo en los límites australes, y con ello dejaran atrás el fantasma de la guerra que en algunos momentos amenazó con hacerse realidad. Conozca detalles de los esfuerzos que debieron hacerse y los momentos de mayor tensión que vivieron los equipos negociadores de ambos países.

La foto muestra a la izquierda la isla tierra del fuego, el canal beagle y a la derecha la isla hoste.

Si se toma en cuenta el extenso período en que Chile y Argentina discreparon sobre la soberanía del canal Beagle y sus islas, el Tratado de Paz y Amistad de 1984 podría ser visto aún con más valor.

El conflicto austral se remonta incluso al siglo pasado. Ya en 1881 los Gobiernos de ambos países lograron un acuerdo en el que se especifica que “pertenecerán a Chile todas las islas al Sur del Canal "Beagle" hasta el Cabo de Hornos y las que haya al Occidente de la Tierra del Fuego”, entre otros puntos.

Pero no debieron pasar muchos años para que el tema volviera a salir a la luz pública, puesto que en 1904 Argentina solicitó formalmente a Chile que se delimitaran las fronteras del canal.

A través de los años se suscribieron tres protocolos con miras a darle una solución judicial al conflicto. El primero, de 1915, señalaba como árbitro al Gobierno a Su Majestad Británica, de acuerdo con el Tratado General de Arbitraje chileno argentino de 1902. Más tarde, en 1938, se decidió que actuaría como árbitro el Procurador General de los Estados Unidos de América, Sr. Homer S. Cummings.

Sin embargo, en 1960, se convino en someter la disputa a la Corte Internacional de Justicia. En dicho acuerdo se especificó detalladamente el ámbito de la disputa, la que se calificó como “...la única controversia relativa a la interpretación del Tratado de Límites de 1881 es la concerniente a determinar a cuál de los dos países corresponde la soberanía sobre ciertas islas e islotes que se mencionan en el artículo 5° del presente protocolo”.

El aludido artículo 5° del protocolo de 1960 sostiene que: “Como consecuencia de todo lo dicho procedentemente, las Partes acuerdan someter a la decisión de la Corte Internacional de Justicia de La Haya la única cuestión pendiente relativa a la interpretación del Tratado de Límites de 1881, aludida en el considerando segundo, relativa a considerar a cuál de las Partes corresponde la soberanía al Este del Meridiano 67° 13,5 Longitud Oeste de Greenwich, sobre las islas Picton y Nueva, y los islotes Snipe, Solitario, Hermanos, Gardiner, Reparo, Packsaddle, Jorge, Augustus y el islote rocoso al Sur de las dos islas Becasses”.

Por diversas razones, ninguno de dichos protocolos entró en vigencia y, después de negociaciones que no fructificaron, el Gobierno de Chile resolvió invocar, para la solución de la controversia, el antes citado Tratado General de Arbitraje de 1902, que ya había servido para resolver el diferendo que surgió entre los dos países en relación con el Laudo que S.M., el rey Eduardo VII dictó el 20 de noviembre de ese año.

Entretanto, diversos episodios tuvieron lugar con motivo de las diferencias limítrofes. Recordados son incidentes como el del islote Snipe, en 1958; el que ocurrió en Laguna del Desierto en 1965; o el de 1967, cuando una embarcación chilena fue bloqueada en el canal Beagle.

Este último hecho puede ser visto, quizás, como la gota que rebasó el vaso. Ese mismo año, el entonces Presidente Eduardo Frei, y su ministro de Relaciones Exteriores, Gabriel Valdés, solicitaron el laudo arbitral a la Corona Británica.

El 11 de diciembre de 1967 el embajador de Chile en Londres dirigió al Foreign Office una nota en que solicitaba la intervención arbitral británica. En una primera época el Gobierno de la República Argentina asumió una posición negativa en esta materia, pero el 22 de julio de 1971, al firmarse un compromiso, se puso en marcha el procedimiento arbitral.