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Vicente
Van Gogh: Un genio que no se acostumbró a vivir
Por Juan Antonio Muñoz
El Mercurio, 22 de julio de 1990
El
Teatro UC estrena el 3 de agosto proximo la obra Theo y Vicente segados
por el sol , de Jean Menaud, terrible historia de amor para el arte. Dirige
Alfre do Castro.
Vicente van Gogh amo casi desesperadamente al hombre pobre y la naturaleza.
Pero también fue consciente si es que en algo pudo serlo de la
imposibilidad de demostrar ese amor, de revelarlo a sus semejantes, de
establecer comunicación con los que lo rodeaban.
Creador
de un nuevo lenguaje pictórico que exalta el color en sus tonos
más violentos, Vicente Can Gogh dejó en cada una de sus
últimas pinturas un testamento: ya no hay seres humanos en los
lienzos, y éstos se repletan de una naturaleza que ya no tiene
paz, al igual que su espíritu enfermo. Y los campos de trigo se
retuercen y sufren con su angustia. Seis meses después de que él
mismo apagara la luz con lo que quiso alumbrar a su tiempo, murió
su hermano Theo, testigo y compañero de un dolor semejante.
A
conmemorarse el 29 de julio próximo 100 años de su muerte
(por suicidio, se disparó un tiro en el abdomen y estuvo agonizando
dos días), el Teatro de la Universidad Católica le rinde
homenaje. La obra de Jean Menaud "Vicente y Theo segados por el sol"
bajo la dirección de Alfredo Castro y con las actuaciones de Héctor
Noguera (Vicente) y Ramón Núñez (Theo), subirá
a la escena de la sala Eugenio Dittborn el 3 de agosto.
(El título de la obra hace juego sonoro con la palabra "cegados"
-el color del sol fue importante en la pintura de Van Gogh-, pero el título
realmente se refiere se refiere a la siega. Como si los hermanos hubieran
sido trigo).
Alfredo
Castro:
"Hago un paralelo entre lo que fue Vicente y lo que es el artista
marginal de hoy. No me refiero en cuanto a pobreza, sino a motivaciones.
Vicente sabía que un trigal era amarillo, pero también lo
veía verde y violeta y llegó a creer que era de esos colores.
El artista marginal sólo puede expresar el mundo como él
lo ve y no como los demás quieren que lo vea. Luchaba contra lo
oficial en el arte. Pienso que eso tiene un gran valor en nuestro mundo".
"Un mundo en el que se remata uno de sus cuadros en 140 o más
millones de dólares, algo que a él no le habría gustado".
-Quizás
tampoco le hubiera gustado que le hicieran homenajes.
"También lo creo. Este estreno es casi un anti-homenaje".
-La
obra de Menaud está basada en las cartas enter Theo y Vicente.
A tu juicio, ¿qué pasaba entre ellos? ¿Theo se sentía
oprimido por Vicente?
"Mi visión es que ambos eran artistas, pero no quiero entrar
a decidir si uno era o no mejor que el otro. También Theo pintaba.
Pienso, sin embargo, que Theo representa el artista resignado, un concepto
acuñado por Arteaud. Theo se resignó a la búsqueda
de la seguridad; Vicente no, y por eso murió pensando que pintaba
pésimo".
"Entre ellos hay una relación muy difícil de definir.
Theo se hace parte de los cuadros de Vicente; es imposible hablar de uno
sin hacerlo del otro. Hasta hay coincidencias impactantes en sus vidas.
Por ejemplo, el último viaje a la locura de Vicente se produce
cuando Theo le anuncia que tuvo un hijo varón que lleva su nombre.
Después que Vicente se dispara, y agoniza durante dos días,
lo único que hace es conversar en holandés con su hermano.
Theo no puede soportar la muerte de Vicente y muere seis meses después.
Cada vez que se separan, se sienten torturados y las cartas comienzan
a llegar inmediatamente. Fue una relación de dependencia terrible
y apasionante.
-¿En
las cartas existen algunos esbozos que orienten en relación a lo
que significó ser artista para Van Gogh?
"Sí. En casi todas. Hay un párrafo que considero significativo:
Mi gran deseo es aprender a hacer tales inexactitudes, tales anomalías,
tales modificaciones, tales cambios en la realidad que de ahí salgan
mentiras, si se quiere, pero más verdaderas que la verdad literal.
Esa forma de comprender su quehacer le significó pasarlo muy mal".
-¿Hasta
qué punto Theo fue la principal influencia de Vicente?
"Es difícil decirlo. Vicente era un tipo esquizofrénico,
pero también genial. La locura -de la que se habla demasiado- se
manifestó sólo al final y Arteaud dice que fue llevado a
ella por la sociedad. Tanto Theo como Vicente tenían una sensibilidad
muy especial cuyas bases estaban en la infancia, que para ambos fue una
sola. Al margen de las motivaciones artísticas, creo que hay en
juego un amor muy grande, que sobrepasa lo fraternal".
-Una
proposición para el pensamiento: Vicente y la sociedad.
"Sufría paranoias, delirios, se planteaba ambivalente ante
todo. Por el rechazo del que fue objeto toda una vida, llegó al
punto de excluir al ser humano en su pintura. Sin embargo, escribió
que su felicidad más grande fue haber compartido su existencia
con los mineros del carbón, en Borinage, donde sólo había
miseria".
-Vicente
y la naturaleza.
"En sus cuadros no había dramas ni fantasmas, sino simplemente
naturaleza. La amaba por sobre todo. Poco a poco le fueron cambiando los
ojos, al punto de ver que los trigales eran verdes".
-Vicente
y los colores.
"Los buscaba hasta la desesperación. Llegó a pintar
40 o 50 veces la misma cosa, pero siempre creyó que estaba mal
porque no alcanzaba el color que imaginaba".
-Vicente
y las abstracciones místicas.
"Tuvo mucho contacto con Dios y con Cristo, a quien consideraba el
primer artista, porque había trabajado con la carne viva. A eso
fue a lo que él aspiró".
-¿Se
acostumbró a vivir?
"Él llega a saber que está loco y escribe que, si hubiera
podido elegir, no habría optado por la locura. Pero está
dispuesto a asumir su oficio de loco. No, no se acostumbró nunca".
-
Vicente dice, en la obra, que el amor al arte hace perder el amor verdadero
y que el amor verdadero hace perder el gusto por el arte.
"Es necesario comprender la circunstancia en que dice eso. Son
palabras que se encuentran después que va a conocer al hijo de
Theo, que se llama Vicente también. Lloró y dijo que pintar
un cuadro era como tener un hijo. Ante el Te muestro mi hijo, dicho por
Theo, él pide que éste le traiga todas sus pinturas. Pero
Theo las había mandado a consignación...".
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