La sorpresa de Japón, el fracaso del norte, lo mejor y peor que dejó el Mundial de Rugby

La octava cita planetaria en este deporte dejó mucho para el análisis en un evento marcado por el regreso de un juego abierto.

01 de Noviembre de 2015 | 10:32 | AFP

Argentina, una de las mayores proyecciones del rugby.

EFE
TWICKENHAM.- El octavo Mundial de Rugby terminó ayer sábado con la victoria de los All Blacks y estuvo marcado por el regreso de un rugby abierto, en el que el Hemisferio Sur le ganó claramente la partida al Norte.

LO MEJOR



La progresión argentina:

Cuartofinalista en 2011 y ahora semifinalista, Argentina se ha confirmado como un actor principal en el panorama del rugby. Su incorporación al Rugby Championship le ha permitido adquirir rodaje ante las grandes potencias y en cuartos de final derribó a Irlanda, campeona de los dos últimos Seis Naciones. Todavía le falta para rivalizar con las potencias del Sur, pero las perspectivas para el futuro son esperanzadoras. Nicolás Sánchez tuvo además el honor de ser el máximo goleador del torneo, con 97 puntos.

La sorpresa japonesa:

Japón aportó su alegría y espontaneidad. La victoria asombrosa sobre Sudáfrica (34-32), el día después de la apertura de la Copa del Mundo, dio el impulso al torneo gracias a lo valiente y arriesgado de su triunfo. Las pequeñas y medianas naciones como Georgia, Namibia, Rumanía se inspiraron en los japoneses. Mejor preparados, estos equipos, con muchos jugadores en las mejores ligas, resistieron a los gigantes del rugby. Los marcadores abultados desaparecieron. Incluso Uruguay, con cuatro jugadores profesionales, encajó menos de 50 puntos en 3 partidos.

Un éxito popular y comercial:

Presentado antes del inicio como "The biggest and best ever" ('La más grande y mejor de siempre'), esta Copa del Mundo batió records de asistencia. Con 2,4 millones de espectadores en los estadios (2,2 en Francia-2007), y récord en un partido de Copa del Mundo (89.267 en el Irlanda-Rumanía en Wembley el 27 de septiembre). La World Rugby ya anunció beneficios récord.

Los veteranos, actores principales:


Los veteranos se resisten a marcharse. Los neozelandeses (Richie McCaw, Dan Carter, Ma'a Nonu), los australianos (Matt Giteau, Adam Ashley-Cooper), los sudafricanos (Victor Matfield, Schalk Burger)... todos por encima de la treintena y la mayor parte con más de 100 partidos internacionales siguen siendo actores principales en el mundo oval. Todos han demostrado que la experiencia de lo vivido constituye un activo incalculable en una Copa del Mundo. ¿El secreto de esta longevidad? Puede que tomar un periodo de descanso, para evitar el cansancio físico y mental.

Al ataque:

El buen tiempo y los terrenos secos favorecieron la práctica de un juego abierto y ofensivo, castigando a los equipos con tácticas más restrictivas, como a Francia. 271 tries fueron anotados, con una media de 5,64 por partido. Algo más que en la edición de 2011 (262) donde los partidos desequilibrados influyeron en subir la media.

Nuevo panorama en 2019:


Japón, eliminado en la fase de grupos pese a sus tres victorias, Argentina, brillante semifinalista, o las batalladoras Gales y Escocia: todas estas naciones intentarán certificar su progresión en el siguiente Mundial, Japón-2019. Los Pumas presentan un equipo muy joven, que con cuatro años más de experiencia podrán aspirar a todo en el país nipón. Los escoceses, con su centro Mark Bennett y su capitán Greig Laidlaw, o los galeses, inspirados por el genial apertura Dan Biggar, también tendrán que ser seguidos de cerca.

LO PEOR



Fracaso del Norte:

Unas semifinales sin ningún equipo del Hemisferio Norte, por primera vez en ocho Mundiales. Los anfitriones ingleses cayeron incluso en la primera fase, víctimas de la presión y de una mala decisión de su capitán Chris Robshaw ante Gales. Los irlandeses, galeses y escoceses se quedaron en los cuartos de final. Francia también cayó en esa ronda, pero en su caso con estrépito, humillada por un 62-13 ante los All Blacks.

Pérdida de esencia:

El Mundial ha permitido a la World Rugby embolsarse 210 millones de euros, que serán redistribuidos a los países participantes. El Mundial se ha convertido en una máquina de dinero, pero el rugby ha perdido autenticidad. Los jugadores se entrenaron a resguardo de las miradas y de la prensa, y el contacto con la población local fue muy reducido.

Robshaw, Michalak, Burgess:


Los desastres de Francia e Inglaterra estuvieron muy ligados a desastres individuales. El capitán del XV de la Rosa, Chris Robshaw, no estuvo acertado y precipitó la derrota ante los galeses. El centro inglés Sam Burgess se presentaba como una de las estrellas potenciales del Mundial, pero decepcionó. Igual que el francés Frédéric Michalak, desaparecido, como su equipo.
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