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El insólito caso del piloto argentino que terminó el Rally Dakar en un auto fabricado en 1966

El cordobés José Antonio Blangino compró su vehículo en desuso y trabajó durante siete meses para dejarlo listo para correr la carrera más extrema del planeta.

15 de Enero de 2017 | 14:04 | Por Fabrizio Belmar, enviado especial al Dakar
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José Antonio Blangino muestra su auto.

Por Fabrizio Belmar, Emol
RÍO CUARTO.- Ganar el Dakar es una tarea sumamente extenuante y extremadamente difícil. Así lo saben los competidores que año a año luchan por quedarse con la gloria en la carrera más dura del mundo, pero que se ven enfrentados a las complejidades que ésta ofrece.

Sin embargo, hay muchos corredores que sólo aspiran a terminar la carrera, llegar a la meta, y con propósitos bastante diferentes, como por ejemplo sólo disfrutar de una pasión como lo es el automovilismo y el deporte tuerca en general.

Y en este Dakar hubo muchos casos como el antes mencionado, aunque uno resalta por un particular y curioso detalle: este competidor corre en un auto fabricado en 1966.

Se trata del argentino José Antonio Blangino, quien completó este año la carrera con su Rastrojero, modelo que se fabricó sólo entre 1952 y 1979. ¿Pero por qué competir con autos de última generación con un vehículo que ya no se construye hace más de tres décadas?

"Este es el primer año que competimos en este auto. Lo quisimos armar cordobés, tardamos siete meses para dejarlo listo, todo artesanalmente, para poder representar a nuestra provincia", confirmó a Emol el trasandino.

Y su vehículo ciertamente que llama la atención. El Rastrojero amarillo de Blangino resaltaba en los distintos campamentos por donde pasó el Dakar. La gente que por ahí circulaba se detenía a mirar el curioso vehículo y no dudaban a la hora de tomarse fotos con el bólido y parar un rato a conversar con el propio piloto, quien o tenía inconvenientes en tomarse un rato y conversar con los fanáticos.

Pero este auto no sólo llamaba la atención entre los seguidores del deporte tuerca. Incluso los demás competidores de la categoría reaccionaban al verlo. “Los pilotos se ríen un poco al verlo, porque se dan cuenta que es un auto viejo. Pero ahí llegó el ‘viejito’, terminamos la carrera”, comentó orgulloso el cordobés.

Su idea es disfrutar la competencia

Blangino trabajaba tranquilo en su vehículo. Se le veía calmado cada vez que llegaba a los campamentos después de una dura etapa del Dakar. El argentino nunca se complicó por las posiciones y estaba consciente que su bólido no era rival para los autos de punta. Pero eso no lo inquietaba.

"No lo vamos a comparar con un Peugeot o un Mini Cooper. Este no tiene ni aire acondicionado. Está hecho artesanalmente, anque la mecánica no es mala. Tiene diferenciales de Toyota Land Cruiser y un motor de un Chevrolet Camaro de 6.2", confesó.

Y sus metas estaban claras del principio: "Lo mejoramos para ir al ritmo nuestro, no para pelear la punta. No hay que ser tonto, no hay que pensar en eso. Queríamos correr y queríamos terminar, no me importaba la posición, ni me fijé en eso. No me interesa", explicó.

Así, sin querer rescatar un lugar alto en la clasificación, ubicarse en el puesto 36 aparece de todas formas como un premiuo inesperado, teniendo en cuenta el nivel de los vehículos que enfrentaba. Aunque para Blangino eso pase a segundo plano.
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