China restringe préstamos a países de América Latina debido a la crisis generada por el covid-19

Tras diez años de préstamos asequibles, el gigante asiático mira con reparo a sus socios, debido a la baja capacidad de pago de sus deudas.

22 de Febrero de 2021 | 17:48 | AFP, editado por Ignacia Munita C., Emol

Bandera de China.

En 2010, la economía china prosperaba y las empresas estatales buscaban formas de expandirse a nivel internacional. Por lo mismo, Beijing se fijó en Lationoamérica, una región con falta de capital pero rica en recursos naturales, de los que carecía el gigante asiático.Como resultado, hubo un récord de US$35 mil millones en préstamos durante los últimos diez años.

No obstante, actualmente la relación que alguna vez fue frenética, ha evolucionado, y China parece mirar con más reparos a sus socios.

Por primera vez en quince años, los dos mayores bancos institucionales del país, el China Development Bank (CDB) y el Export-Import Bank of China, no hicieron préstamos a la región en 2020, debido a la crisis que arrastra la zona hace varios años, marcada por el declive económico latinoamericano.

Los datos proceden de un nuevo reporte de Inter-American Dialogue, un grupo de estudios de Washington, y del Global Development Policy Center de la Universidad de Boston, que llevan años estudiando la diplomacia económica de China en la región.

La creciente influencia económica y diplomática de China en la región ha preocupado a legisladores estadounidenses, que no han sabido frenar su ascenso. La tarea recae ahora en el gobierno de Joe Biden, que ha señalado a la presencia china en la región como una amenaza para la seguridad nacional.

Pero después de que China sustituya a Estados Unidos como principal socio comercial de varios países suramericanos, reducir la brecha no será fácil.

Estados Unidos podría haber quedado aún más rezagado durante la pandemia, cuando China donó más de US$215 millones en suministros, desde guantes quirúrgicos a tecnologías de imagen térmica, a sus aliados en la región, según los reportes, en comparación a los US$153 millones que entregó la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus iniciales en inglés), y el Departamento de Estado del país norteamericano. China también hizo ensayos clínicos o planes para fabricar vacunas en cinco países, como Argentina, Brasil, Chile, México y Perú.

"Sin duda, parte de la respuesta de la región al covid-19 tiene un rostro chino", dijo Rebecca Ray, economista de la Universidad de Boston y una de los autores del nuevo informe.

"Es una oportunidad perdida para Estados Unidos, pero desde el hundimiento de la manufactura estadounidense en la década de 1990 en realidad no hay forma de competir. Muchos de los mismos suministros que envía China a América Latina los compramos también en China", indicó Ray.

Las deudas que arrastra América Latina

Pero si bien la pandemia ha abierto la puerta a una ayuda china muy necesitada, también ha hecho más difícil que los gobiernos paguen sus deudas a Beijing. Una profunda recesión del 7,4% en América Latina y el Caribe el año pasado acabaron con casi una década de crecimiento, según datos del Fondo Monetario Internacional (FMI).


China ha acusado el golpe de las dificultades de sus deudores. De hecho, solamente Ecuador negoció el año pasado para aplazar un año casi US$900 millones en pagos de deuda con entregas de petróleo. Por otro lado, se cree que Venezuela es sin duda el mayor deudor de la región, y también obtuvo un aplazamiento similar.

"Dado que la región afronta desafíos sin precedentes, es improbable que China preste más por ahora", dijo Margaret Myers, directora del programa Asia-América Latina en Dialogue. "En lugar de eso, tiene que gestionar su problemática cartera", sostuvo.

La desaceleración en los préstamos a América Latina refleja una retirada global conforme China se centra en su propia recuperación en plena pandemia. El gobernante Partido Comunista ha prestado miles de millones de dólares para construir puertos, ferrocarriles y otras infraestructuras en toda Asia y África, Europa y América Latina para ampliar el acceso de China a mercados y recursos.

Pero Beijing se ha vuelto más prudente después de que algunos deudores tuvieran problemas para devolver el dinero. Las autoridades dicen que estudiarán con más cuidado los proyectos y el financiamiento.

Aunque los créditos se han paralizado, China mantuvo sus compras de soja, hierro y otras materias primas en América Latina, por un valor estimado de unos US$136.000 millones. Eso pese al brusco aumento de compras de productos agrícolas estadounidenses, incluido en un compromiso alcanzado con el gobierno del expresidente Donald Trump para poner fin a una debilitante guerra comercial.

Además, las energéticas estatales chinas aprovecharon la salida de inversionistas occidentales para comprar activos a precios rebajados. En total, las fusiones y adquisiciones chinas ascendieron a US$7.000 millones en 2020, casi el doble que el año anterior, según los reportes.

Una de esas operaciones fue la venta de la mayor compañía eléctrica de Perú, de la firma de San Diego Sempra Energy a China Three Gorges Corp. En otra transacción, que no figura en los reportes porque aún no se ha completado, la china State Grid Corp. adquirió una participación mayoritaria en una importante eléctrica chilena el año pasado, la Compañía General de Electricidad (CGE).

Para los líderes de la región es difícil resistirse a los préstamos chinos para grandes proyectos de infraestructura. Las tasas de interés son bajas, y a diferencia de los préstamos del Banco Mundial y el FMI, conllevan menos condiciones y se aprueban más rápido, permitiendo a los gobiernos presentar sus logros a tiempo para las siguientes elecciones.

Incluso Colombia, el aliado más cercano de Washington en la región y un país que era reacio a los acercamientos de Beijing, se ha sumado hace poco. El año pasado, un consorcio que incluye a China Harbour Engineering Company inició las obras del primer metro de Bogotá, un proyecto de US$3.900 millones. Ninguna firma estadounidense hizo ofertas por el proyecto, que no se benefició de forma directa de ningún préstamo chino.

Las autoridades estadounidenses han intentado responder, señalando que la asistencia estadounidense en el extranjero está más asentada y es más transparente.

En enero, cuando terminaba el gobierno de Trump, la Corporación Internacional de Desarrollo Financiero Internacional firmó un acuerdo sin precedentes con Ecuador para financiar hasta US$2.800 millones en proyectos de infraestructura, un dinero que según dijo, podría utilizarse para "refinanciar deuda abusiva china".

Pero el financiamiento total de la Corporación –US$60.000 millones- palidece en comparación con el billón de dólares que China ha destinado a su iniciativa Cinturón y Ruta de la Seda para ganar influencia alrededor del mundo.

El préstamo estadounidense a Ecuador era significativo porque también requeriría que el gobierno privatizara activos petroleros e infraestructuras y vetara tecnología china.

"Esto definitivamente limitaría la influencia de China", sostuvo Myers. "Pero al lastrar a generaciones futuras con más deuda, y fomentar el uso de combustibles fósiles, ¿de verdad ayuda a Ecuador en el largo plazo? Si no lo hace, entonces podría ser contraproducente para Estados Unidos".
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