Comentario de Disco | Gepe termina de sacudirse el perfil indie para salir a la conquista del mundo

Si Shakira esparció por el planeta los ritmos barranquillanos, el cantautor podría hacer lo mismo con su lectura de los géneros nortinos en "Estilo libre", un disco en el que hasta Proyecto Uno recibe su guiño.

14 de Agosto de 2015 | 08:20 | Por Sebastián Cerda, Emol.

Si se busca en la terminología musical se verá que la expresión "estilo libre" efectivamente existe, y denomina a una técnica que, en estricto rigor, no es tan libre como se sugiere: Para ejercerla, de todos modos es necesario adecuarse a ciertas lógicas y tiempos. Incluso en natación, la prueba que recibe ese nombre no es otra que el clásico crol, que a nivel competitivo además debe ceñirse a algunas normas vigiladas por jueces.


 
Pero cuando esas mismas dos palabras figuran como nombre para el quinto disco de Gepe, la acepción que aparentan cobrar no es otra que la literal: Libertad estilística, permiso para todo. Así es como el cantautor parece haber afrontado el proceso del recién publicado Estilo Libre, y así es como parece sentirlo ahora que el disco es una realidad, una criatura a la que miró a la cara y pudo bautizar.


 
Haber alcanzado ese estado de libertad no es más que el corolario de un proceso en que el ex Taller Dejao venía embarcado desde hacía rato, partiendo con el distanciamiento que tomó respecto del tono naturalista de sus inicios, hasta el aterrizaje en la lectura pop y electrónica que hizo de los sonidos nortinos.


 
Y de eso también hay en Estilo Libre, por cierto. Es el caso de "Marinero o capitán", la pieza que abre el disco y que recoge esos aires tirañenos que han fascinado al sanmiguelino en el último lustro. Claro que, hacia el final, un recurso lejano termina anunciando lo que vendrá en el resto de los once cortes: Unos "ua-ua", onomatopeya clásica a la hora de promover la parranda.


 
Porque de eso, en parte, tiene ganas esta vez Gepe, y al respecto la discutible "No dejes de latir" es elocuente: Se trata de una pieza que se ciñe a los lineamientos merengue-hiphop dictados por nombres como Proyecto Uno y Los Ilegales, y que incluso es anticipada por la frase "ahora te voy a poner a gozal" (así, con L final).


 
En el ámbito del atrevimiento, sin dudas que ésa es la expresión más "extrema" de la placa, que también tiene espacios para los aires de bachata romántica de "Invierno", tema que resultará raro para una porción de los seguidores de Gepe, pero no para quienes de verdad lo conocen: Mal que mal, el cantautor nunca ha escondido su fascinación con Aventura y Romeo Santos.


 
"TKM", en tanto, es pura buena onda: Una declaración de amor con la carga positiva de tipos como Jason Mraz, pero firmada con sangre latina (tanto, que incluso contiene una cita a Carlos Vives). "Melipilla", por su lado, divaga en torno a la localidad en que se pierde la silla, para rematar con aires de la más industrial world music.


 
La declaración a San Miguel en "Punto final" y los aires de hit 2015 de "Vivir" (con Javiera Mena), asoman como dos de los momentos distintos de este trabajo, aunque siempre manteniendo al pop en la bandera central. Porque ese gran género ya no es algo que simplemente se ejerza, ahora es también una filosofía y una militancia para Gepe, se llegue por el camino que se llegue.


 
Como hizo Shakira desde la música barranquillana, en un parangón que puede sonar casi ofensivo para quienes todavía visualizan a Gepe como un ícono indie. Pero lo cierto es que el cantautor hoy ya no es eso. Estilo Libre es el disco parido por un nuevo gran proyecto latino, al que el mundo alternativo probablemente deje de rendir pleitesía. Y a Daniel Riveros, afinando los últimos detalles para su salto hacia el mundo, seguro que no le importarán demasiado esas narices ariscadas.

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