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Christina Rosenvinge y su próxima visita a Chile: "Me entienden mejor allá que en España"

La madrileña regresará a Santiago el próximo viernes para tocar en vivo su nuevo disco, "Lo nuestro", con el que se aleja del romanticismo para abordar contenidos sociales.

25 de Agosto de 2015 | 15:20 | Por Francisca González, Emol.
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"Empecé a cantar de una manera distinta, más fuerte, con más solidez", dice la española al referirse a su nuevo álbum.

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SANTIAGO.- La crisis económica y social que se respira en España llevó a Christina Rosenvinge a distanciarse de las canciones de desamor que caracterizan su carrera artística. El último disco de la madrileña, "Lo Nuestro", sirve como manifiesto para una ciudadanía empoderada y preocupada por el futuro.

Con esta nueva bandera de lucha la cantautora volverá a Chile esta semana. Después de haber realizado una gira nacional en 2011, regresará para presentarse el viernes 28 en el Teatro Cariola.

"La deriva sentimental me parecía un tema secundario cuando la mayoría de la gente está en la cuerda floja. Lo que está pasando refleja la pérdida de ingenuidad respecto al sistema, y ese es un tema del que no me podía escapar", cuenta Rosenvinge al teléfono desde su casa en Madrid.

El noveno disco solista de la española fue alabado por la crítica tras su lanzamiento en abril pasado. Y no sólo por haberse atrevido a dar el paso a una "canción social", sino que también por una incursión electrónica y por el uso de nuevos recursos melódicos y vocales.

"Tenía intención de abandonar la onda intimista porque las canciones abordan temas generales. No son de las que se cantan al oído del otro. Empecé a cantar de una manera distinta, más fuerte, con más solidez y con una intención muy diferente. Las canciones hablan más de ideas que de emociones. Y eso afectó el modo en que instrumenté y luego las canté".


Este disco también marca un quiebre a nivel de producción de las canciones. Hay mucha electrónica...
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Sí. La banda con la que tocaba estaba en Barcelona y yo estaba en casa, en Madrid, y para componer estaba utilizando un ordenador. Con lo cual, en vez de grabar guitarras, grababa teclados y sintetizadores. Trabajar así, de manera obsesiva e íntima, es algo que me gusta mucho. En general soy autodidacta y solitaria, y eso es muy bueno, porque no tengo presiones de afuera. Si estoy durante seis horas programando una batería, nadie me va a meter prisa.

Con este disco admites que te insertas en la canción social, pero da la impresión que te empezaste a despedir de las canciones de desamor con "Tu labio superior" ¿Es todo parte de un proceso?
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No es algo consciente, es algo que responde al momento y a lo que estoy viviendo. Desde luego, puedo volver a las canciones de amor en cualquier momento. No es que sea algo a lo que renuncié, sino que en este momento no me han salido. Tal vez vuelvan en el próximo disco, no lo sé. Lo que sí puedo asegurar es que escribir canciones más feministas, o con contenido social, es mucho más complicado que escribir canciones de amor. La música y el amor van de la mano muy bien. La música y el desamor...ni te cuento (suelta una carcajada) pero para hacer canciones de este tipo supone pensar mucho para que queden estéticamente bonitas. Lo más importante es que sean bonitas.

Con "Tu labio superior" y "La joven dolores" retomaste tu relación con Chile después de muchos años ¿Por qué de pronto de entusiasmó venir con frecuencia a Santiago?
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Durante los años que viví en Estados Unidos escribí en inglés y trabajé con una compañía independiente norteamericana, y a lo mejor por eso el lazo con Chile se perdió un poco. Fue una cuestión de idioma. Pero a partir de Tu labio superior, con el que volví a escribir en español, tenía muchísimo empeño por volver a Chile porque ahí me siento como en casa. De verdad hay una identificación con una parte del público, y muchas veces me parece que me entienden mejor allá que acá, en España.

Rosenvinge ríe al decir esto último, y explica que "desde siempre" se sintió extraña en su país, pero que con los años se dio cuenta de lo mucho que tenía para entregar a otras generaciones, en otras latitudes.

"Gran parte del público chileno que viene a los conciertos es gente que me vio cuando eran niños. En la primera parte de los noventa, cuando me conocieron, ellos eran niños. Para mí es muy bonito que haya una generación posterior a la mía con la que tengo esta identificación tan fuerte, porque en España, realmente, yo no me siento parte de mi generación, siempre he sido una outsider total. Crecí con personas que tenían una manera de pensar muy distinta a mi. Durante muchos años me sentí un poco sola, hasta que descubrí que tenía muchas cosas en común con personas que tienen 15 años menos que yo.

La presentación del próximo viernes incluirá casi todas las canciones del disco nuevo, pero también repasará algunos clásicos. "Son 8 canciones de Lo nuestro. He estado ensayando algunas versiones nuevas de Que me parta un rayo, como "Mil pedazos" y "Voy en un coche", y la verdad es que no suenan para nada como en el disco. Eso me gusta, porque en aquel entonces no sonaba como quería, y tenía ese espinita que quitarme".


Las entradas para el espectáculo se encuentran a la venta a través del sistema Puntoticket, a precios que van de los $22.000 a los $28.000.

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