Leo Caprile y docureality de TVN "La Vega": "No es un programa que condene, es un programa que ayuda"

El animador vuelve a la televisión con este espacio que obliga a vivir una nueva realidad a los "NiNi": jóvenes de 18 a 26 años que ni trabajan ni estudian. "Ir a trabajar los hace tomar conciencia de lo que cuesta ganarse la plata, porque les pagan el tuto y les pagan la siesta", adelanta.

31 de Agosto de 2016 | 16:32 | Por Carolina Cerda M., Emol

Fotografía promocional de "La Vega".

TVN
SANTIAGO.- "Nos elegimos", dice Leo Caprile sobre "La Vega" el docureality de TVN que está pronto a estrenarse y que lo trae de regreso a la televisión tras el fin de "Avanti", el espacio que animó para La Red hasta marzo del año pasado.

El animador explica que ya no quiere estar obligado contractualmente a hacer cualquier programa, sino algo que le interese. Es por eso que tras su salida de Chilevisión, prefiere elegir. "Opté por esto de tomar proyectos que me gustaran". Lo hizo con "Mi nombre es" —"Donde aportaba con conocimientos musicales adquiridos en 35 años de carrera", explica— y luego con "Avanti", espacio al que llama: "Una deuda pendiente conmigo hacer un programa de concursos".

Ahora es el turno del espacio que obliga a vivir una nueva realidad a los "NiNi": jóvenes de 18 a 26 años que ni trabajan ni estudian, proyecto que le llamó la atención por ser de corte social. "Es un programa que sirve" y para el cual lo llamaron por su cercanía con la gente y el hecho de que puede dar consejos.

"Uno va madurando, tiene una mirada distinta respecto a la sociedad. Es mucho más contenedor, no eres un esclavo de entretener por el humor. Me pareció súper adecuado a mis afanes de tipo social de educar sin tanta rudeza, sino que sana y alegremente", explica y dice: "La ecuación se redondeaba con este contenido. Volver a la tele con un programa alegre que ayuda y que tiene la alegría de que las cosas pueden cambiar".

Si bien no se ha dado una fecha de estreno, Caprile comenta que será muy pronto. Esto implica que el docureality podrá aprovechar el buen momento de rating que vive TVN. "Se da la coincidencia, hay un momento de revitalización, yo noto fundamentalmente una energía tras los Juegos Olímpicos, del repunte del 'Muy buenos días'. Creo que el programa cae como un refresco con este nuevo espíritu", dice y aclara rápidamente: "No hay un triunfalismo, para nada. Noto que hay una suerte de energía positiva respecto a lo que se nos viene. Noto que hay una disposición muy positiva a ver el programa".

Aprendizaje sin "castigos"


En 15 programas, con un protagonista de 18 a 26 años en cada uno, se busca ayudar a alguien que está "paralizado" en su vida y se pasa sus días frente al televisor ya sea viendo series y jugando videojuegos y nada más. Razón por la cual sus familias, amigos o cercanos los nominaron para ser parte de "La Vega", uno de los lugares en que se puede tener los trabajos físicos más agotadores.

"Este programa no es un programa castigador, para nada. Es una mano tendida a gente que está con un problema. No son enfermos, no son adictos, no es gente que tenga un problema patológico, sino que la flojera es un fenómenos que recién nosotros nos estamos explicando", dice Caprile.

El animador explica que no se busca estigmatizar, sino no se buscan soluciones: "Es muy fácil señalar a alguien por esto, pero la gente es floja por miedo, por trauma, por un montón de factores que se van descubriendo en el programa y esa es la gracia. Esto plantea un formato familiar en que vas a ver quién falló en qué. Abre un debate al interior de la familia, es un programa que puedes ver en el entorno familiar y te va a entretener mucho".

Su rol en específico es sacar a estos jóvenes de su rutina de cero actividad o eternos carretes y hacerles ver que no están en un reality dedicado a su familia como piensan inicialmente, sino que deben trabajar arduamente en La Vega (ver recuadro). "Es alguien que se acostó a las cuatro de la mañana y se va a levantar a las cinco de la tarde y a quien le sirven el almuerzo. Entonces, vas con un poquito de indignación porque uno trabaja y sabe lo que es trabajar", dice el animador y cuenta que hubo veces en que le tocó levantarse a las tres de la mañana para poder llevar a los participantes a trabajar de madrugada para dormir apenas unas horas en su auto antes de salir al aire a través de Radio Corazón.

Además, Caprile revisa el material grabado junto a la familia de la persona y también es parte del cierre del programa cuando se le muestra el material al protagonista: "Buscamos soluciones en una suerte de juego cruzado de opiniones, estímulos y conclusiones", dice y agrega: "Al final, llegas a resolver un problema, no a ahondarlo".

Los casos


Cada capítulo muestra diferentes problemas, diferentes dificultades por lo que el animador decide llamar "estancamiento" o "inmovilismo" y no simple pereza. "Puede ser una mamá muy protectora y un papá ausente o todo lo contrario: un papa sobreprotector y una mamá ausente. Hay un trauma que los paralizó en el tiempo. Ir a trabajar a La Vega los hace tomar conciencia de lo que cuesta ganarse la plata, porque les pagan el tuto y les pagan la siesta".

El animador explica que la pregunta fundamental es por qué la persona es floja. Algo que se va resolviendo, en muchos casos, cuando trabajan en La Vega. Sobre ellos, no escatima en halagos. "Son personas generosísimas y tienen una sabiduría popular tremenda. La sabiduría popular está presente todo el rato por la vía del humor, por la vía del consejo, por la vía de la exigencia. Hay alegría en este programa, no te tira para abajo, no es un programa que condene, es un programa que ayuda".

En cuanto va los casos, cuenta que un protagonista le pedía a su mamá incluso que le cargaran el teléfono, que le llevara comido e incluso le cambiaran el canal de televisión, mientras otros estaban en un pub o un asado a las tres de la mañana un lunes: "Es gente bien extrema", dice.

Eso sí, explica que se hace un filtro previo con sicólogos: "Someter estas exigencias a una persona con una depresión es tremendo. La idea no era que alguien colapsara". Además, se estudian los límites del participante y sus cercanos. "Tengo muy claro hasta dónde puedo llegar. Soy un un testigo, un mediador entre las partes de un conflicto y los televidentes. Hago lo que haría el televidente, ese es mi rol. No es buscar una solución extremadamente técnica, sino que una solución que nazca del protagonista por la vía de haber experimentado trabajar, algo tan simple como eso, pero, matizado con la riqueza del entorno".

En cuanto a los resultados, Caprile explica que no siempre hay una diferencia en el comportamiento, pero que en una cantidad importante hay un cambio de chip, en el discurso, en las promesas a futuro e incluso en las ofertas de trabajo que eventualmente reciben. "Es un bofetón para darte cuenta dónde estás parado". Sobre el efecto que el espacio puede tener en las familias que lo vean en sus casas, dice que no tiene duda que va a ocurrir: "Son situaciones espejo. Creo que mucha gente se va a ver motivada".

Mariana Hidalgo, la productora ejecutiva del Área de telerrealidad de TVN, que trabajó en conjunto con Fábula TV, explica que aparte del "NiNi" está su familia y en La Vega están un padrino (Arturo Guerrero) y tres capataces que se hacen cargo de hacerlos trabajar.

"La gente sabe que estamos en este plan de rehabilitación de flojos y todos cooperan", cuenta y explica que también participan compañeros de trabajo,gente del puesto de al frente y que incluso clientes se han involucrado.

En cuanto a lo improbable que puede ser que alguien quiera pasar por este trance, Hidalgo cuenta que las familias los inscriben. "Una vez que la familia los inscribe se les dice la verdad: que su familia los inscribió porque vieron un llamado en pantalla y cumplen con las características: ni estudian ni trabajan. Ellos creían solos que era para un reality de familias, no teníamos que hacer ningún trabajo ahí. Automáticamente asumían eso y los chicos de la productora, súper hábiles, no los sacaban de su error hasta el día en que llegaba Leo a sorprenderlos".

Entre los casos más extremos, recuerda a gente separada que tiene hijos, pero está separada y vive con sus papás. "Hay chiquillos que viven con sus papás y que no se ocupan de sus labores de papás, mamás también".

En cuanto a la importancia del porgama dice: "Esto tiene que ver con la fuerza NiNi, ellos existen, y finalmente, terminan siendo un problema no sólo para esas familias, sino que para toda la sociedad porque todos terminamos cargando con ellos".

Hidalgo destaca el rol de la gente de La Vega: "Es satisfactorio —y es la razón por la que la gente aceptó hacer esto— porque esto es poner a prueba la solidaridad con lo que los chilenos más temen, que es la flojera. Todos consideramos que trabajamos mucho y le tenemos mala al que es flojo, porque de alguna manera hay que hacer responsable de la flojera del compañero". Además, asegura que "Para ellos el revelar el valor del esfuerzo es súper importante, porque ellos tienen lo que tienen porque se sacan la mugre trabajando. Entonces, el que ellos puedan poner eso que han aprendido de la vida al servicio de alguien para que vea sus propias habilidades y oportunidades, es súper gratificante para ellos".
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