Virus Zika: cómo es el combate puerta a puerta de los cazamosquitos en Brasil

Casi 310.000 agentes de salud inspeccionan domicilios en todo el país, para identificar posibles criaderos del Aedes aegypti , aplicar veneno e instruir a las personas sobre medidas de prevención.

06 de Febrero de 2016 | 09:33 | AFP
SAO PAULO.- Las lindas bromelias del jardín no significan lo mismo para la dueña de casa que para el agente cazamosquitos que rastrea entre las hojas de esta planta la presencia del enemigo.

"¡Aquí hay una!", exclama Marcio Hoglhammer, uno de los agentes de salud del municipio de Sao Paulo que se dedica a dar caza al Aedes aegypti.

Este mosquito es el más famoso vector de algunos virus como fiebre amarilla, dengue, chicunguña y el recién estrenado zika que provoca temores por su vínculo con una explosión de casos de bebés nacidos con microcefalia en Brasil y otros países de América Latina.

Se desconocen aún muchos aspectos del virus y no está claro si puede ser o no transmitido de persona a persona. Los científicos estudian si puede contagiarse por vía sexual, a través de la saliva o de la orina, y sospechan que el zika está atrás de un aumento de síndromes neurológicos como el Guillain Barré.

El agente muestra la especie de jeringa con la que ha succionado el agua estancada entre las hojas cóncavas y, mirándola en contraluz, explica: "Encontré una larva de Aedes aegypti. Esta planta es un gran criadero".

"Yo les recomiendo que, si no van a cuidar de esta planta como corresponde, mejor las cambien por otras. El mosquito no necesita tener una selva, pero sí plantas específicas para reproducirse", dice el agente a la sorprendida dueña de casa, Juliana Matuoka, de 43 años, que recién está recuperándose del dengue que contrajo a fines de enero.

Casa por casa


Brasil declaró una situación de emergencia de salud pública en noviembre pasado, tras constatar un aumento inédito de casos de bebés nacidos con microcefalia en el noreste que luego vinculó a la circulación del virus zika en la misma región.

A partir de ese momento, anunció un plan nacional de combate al Aedes aegypti que entre otras medidas amplió de 43.000 a casi 310.000 la cantidad de agentes de salud que inspeccionan domicilios en todo el país para identificar posibles criaderos del mosquito, aplicar veneno contra larvas en cisternas, piscinas y cajas de agua, e informar a los habitantes sobre las medida de prevención.

En el elegante barrio de Alto Pinheiros, en el oeste de la ciudad, un grupo de agentes de la alcaldía de Sao Paulo acompañados de dos jóvenes militares recorren las casas. Quieren revisar si hay criaderos de mosquitos, si las familias están en riesgo de contraer un virus ligado al Aedes y orientarlas en el combate a este insecto.

Por ahora la más rica ciudad brasileña está más golpeada por el dengue que por el zika, que campea sobre todo en los estados más pobres y calurosos del noreste del país. Pero como el vector es el mismo, las autoridades esperan que esta campaña funcione también como una prevención ante un virus que se expande rápidamente.

Más del 30% de los hogares de este inmenso país ya fueron visitados por agentes de salud y militares para el combate al Aedes, en torno a 20,7 millones de inmuebles, anunció ayer el Ministerio de Salud.

Los operativos realizados en Sao Paulo esta semana son similares a los que tendrán lugar en todo Brasil el sábado 13 de febrero, en la jornada de movilización nacional contra el mosquito y donde 220.000 militares de las tres fuerzas armadas irán casa por casa para informar a los ciudadanos cómo luchar contra el mosquito enemigo.

Efectividad incierta


Hoglhammer dice que hace unos días, junto a un equipo de unas cinco o seis personas, visitaron casi 300 casas en una única jornada, pero aún así es un trabajo de hormiga con una efectividad incierta.

Los equipos de combate al mosquito Aedes aegypti ya operan hace años en Sao Paulo, pero últimamente el servicio "está sobrecargado", reconoce Hoglhammer. "No sé si tenemos gran alcance", comenta después sobre la efectividad de este tipo de operativos en un país de 200 millones de habitantes.

Además de las visitas casa por casa, las calles de ciertos barrios con focos más propicios para el mosquito están siendo fumigadas.

Pero ni siquiera ahí está garantizada la aniquilación de los insectos: el veneno sí mata a los ejemplares adultos que están circulando, pero es muy difícil que alcance a los huevos o larvas que están gestándose, por ejemplo, entre las hojas de una bromelia en el jardín trasero de una casa.
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