"Tolerancia cero" y "disciplina" para los obispos: Los llamamientos al Papa en su visita a Irlanda

Este fin de semana, Francisco recorrerá el país que era considerado el más católico de Europa. Sin embargo, diversos escándalos protagonizados por el clero han golpeado la credibilidad de la institución.

25 de Agosto de 2018 | 12:02 | Redactado por Valentina Salvo U., Emol
EFE
SANTIAGO.- Este 25 y 26 de agosto el Papa Francisco realiza una de sus más emblemáticas visitas: llega por primera vez a Irlanda, un país tradicionalmente católico, pero cuya relación con la iglesia está más que desgastada, debido a una serie de escándalos protagonizados por miembros del clero, entre los que se incluyen casos de abuso a menores y de encubrimiento.

Y es que la problemática ha puesto al Papa y a toda la Iglesia Católica en el ojo del huracán durante las últimas semanas, principalmente tras la presentación del informe de una comisión de justicia en Pennsylvania, que reveló acusaciones contra 300 sacerdotes; y luego de que casos de pederastia y encubrimiento en la Iglesia en Chile llevaran a la salida de varios obispos.

Ante este escenario y aunque el Vaticano el Pontífice se ha reunido con víctimas irlandesas durante su recorrido, los pasos concretos que pueda avanzar Francisco hacia la sanción de los involucrados en los crímenes, ha incrementado la expectación y generado el surgimiento de interpelaciones y llamamientos por parte de diversos sectores.

"El fracaso de las autoridades eclesiásticas -obispos, superiores religiosos y sacerdotes- al afrontar adecuadamente estos crímenes repugnantes ha suscitado justamente indignación y permanece como causa de sufrimiento y vergüenza para la comunidad católica", dijo durante su discurso ante las autoridades.

El primer ministro irlandés, el democristiano Leo Varadkar, se reunió con el Papa para tratar cuestiones relacionadas con los casos de abusos. Tras el encuentro, afirmó que "las heridas siguen abiertas y hay mucho por hacer para que las víctimas y los sobrevivientes obtengan justicia, verdad y curación. Santo Padre, le pido utilizar su posición y su influencia para que esto se haga aquí en Irlanda y en el mundo entero".

"Actualmente debemos asegurarnos de que las palabras vayan seguidas de acciones", insistió en un discurso en el castillo de Dublín, junto al Sumo pontífice, al que "por encima de todo" pidió que "escuche a las víctimas", añadió.

Llamado de "tolerancia cero"

La visita este fin de semana del Pontífice, 39 años después de la de Juan Pablo II, se da en medio de una crisis de influencia de la Iglesia Católica en Irlanda, considerado el país más católico de Europa. El último censo oficial, de 2016, reveló que el 78% de la población se declara católica, frente al 93% de hace tres décadas. En tanto, el Seminario Nacional recibió el pasado año solo seis novicios, el número más bajo desde su fundación en 1795, según el diario "Irish Times".

Este escenario está propiciado por las revelaciones de los abusos sexuales a menores en los templos, la tortura física de jóvenes en las escuelas religiosas y la humillación de las mujeres devotas en sus talleres.

Así, a solo cinco días de su viaje, El Pontífice escribió una carta a todos los católicos, en un gesto sin precedentes, para expresar "vergüenza" y "arrepentimiento" por los casos de abusos y admitir que la Iglesia no supo actuar ni reconocer la gravedad del daño que se estaba causando.

La irlandesa Marie Collins, víctima de abusos por parte de un sacerdote, asegura que la misiva de este lunes tuvo varios aspectos positivos, como referirse a los casos como "crímenes" y que haya admitido la existencia de encubrimiento en la Iglesia. "Ese es un paso adelante ya que esto no se ha hecho en el pasado. Sabemos que ha habido un encubrimiento sistémico de los abusos por parte de la Iglesia y ahora el Papa lo admite", destacó en entrevista con agencia EFE desde Dublín, donde participará del Encuentro Mundial de la Familia al que asistirá el líder religioso.

Sin embargo, Collins subraya que el papa tiene que pasar de la palabra a los hechos. En 2014, Francisco la eligió como víctima y activista para formar parte de la comisión de Protección de Menores, pero ella decidió renunciar en marzo de 2017 ante "la frustración por la falta de cooperación con las otras oficinas de la Curia romana".

En ese sentido, Collins afirmó que aún espera que el Pontífice anuncie "tolerancia cero real" contra quienes cometan este tipo de ilícitos. "Se continua hablando de responsabilizar a los autores y a quienes los protegen, pero no nos dice cómo lo hará", sostuvo.

"Todavía no se ha establecido una política para detener esto y han pasado décadas desde las primeras revelaciones de estos horrores", denunció.

"Lo siento" no es suficiente

Tras su participación en el Encuentro Mundial de las Familias que comenzó el martes en Dublín y al que asisten unas 37.000 personas de 116 países, Francisco irá a Knock para compartir una mañana de oraciones con 45.000 peregrinos. El lugar caracterizado por las apariciones marianas, según los fieles, está situado a 35 kilómetros de Tuam, donde se encontraron en 2014 los restos de 800 niños en las fosas subterráneas de un convento.

Después de la cita en Knock, el Pontífice argentino se desplazará en helicóptero al Phoenix Park para oficiar una eucaristía de despedida ante, previsiblemente, 500.000 fieles. Mientras se realiza la misa, grupos de víctimas de abusos por parte de religiosos se congregarán en el Jardín del Recuerdo de Dublín, para pedirle al Papa que aclare estos casos.

Uno de los organizadores de la protesta es el director de Amnistía Internacional en Irlanda, Colm O'Gorman. Cuando tenía 13 años vio por televisión una de las misas que el Juan Pablo II celebró en la localidad irlandesa de Galway. Solo un año después, fue abusado sexualmente por un sacerdote.

Hans Zollner, miembro activo de la Pontifica Comisión para la Protección de los menores valora el trabajo del Papa en la lucha por erradicar este comportamiento criminal de la Iglesia, pero indica que hay aún mucho trabajo que hacer. "Hay que reforzar todo el trabajo de prevención, las conferencias episcopales y las diócesis se tienen que esforzar en este ámbito. Hay que responsabilizar a los obispos para que no se encubran los abusos", explica Zollner.

En ese mismo sentido, Collins cree que el trabajo del Papa debe ir más allá de solo aplicar medidas en los países en los que se han reportado estos tipos de casos. "Necesita instituir medidas de protección y disciplina para todos los obispos y líderes religiosos en todos los países del mundo" dijo. "Pedir perdón no es suficiente", agregó.

Dicha postura también la dejó en clara el arzobispo de Dublín, Diarmuid Martin, quien consideró hace algunos unos días que "no es suficiente decir lo siento" y que "las estructuras que permitieron o facilitaron el abuso deben ser destruidas, y destruidas para siempre".
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