Reacción tardía y un presidente en silencio: Las criticas a Camerún por su actuar ante el covid-19

El país africano está acusado de haberse tomado a la ligera la crisis sanitaria, por lo que las consecuencias podrían ser nefastas. "Perdimos la oportunidad de contener este virus desde el principio", aseguran los expertos.

04 de Junio de 2020 | 17:40 | AFP/Editado por Ramón Jara A., Emol

Camerún reanudó las clases esta semana, pese a que se espera que llegue al peak de casos de covid-19 en los próximos días.

AFP
El cierre tardío de las fronteras, la apertura de los bares y restaurantes, la ausencia de confinamiento y la demora en imponer el uso de mascarillas hacen que el gobierno de Camerún, uno de los países de África subsahariana más afectados por el covid-19, reciba una oleada de críticas por su inconstancia en la lucha contra la pandemia.

Pese a que el Gobierno ha afirmado que espera que el número de casos de coronavirus alcance su peak en junio, las escuelas y universidades reabren esta semana, lo que preocupa a los sindicatos de profesores y a los padres de alumnos.

Camerún fue el primer país centroafricano en registrar un caso de coronavirus, el 5 de marzo, pero el Ejecutivo tardó dos semanas en imponer restricciones en este país de más de 25 millones de habitantes.

El jefe de Estado, Paul Biya, en el poder desde hace casi cuatro décadas, no apareció en televisión hasta el 19 de mayo, presionado por la oposición e incluso la Organización Mundial de la Salud (OMS), después de más de dos meses de silencio pese a que el resto de los líderes africanos se ponían al frente, al menos públicamente, de la lucha contra el virus.

En menos de tres meses, el número de casos aumentó oficialmente a más de 6.500 a principios de junio, de los cuales más de 200 personas han muerto.

"El hazmerreír del mundo"

"Tenemos una propagación de la epidemia particularmente importante, es extremadamente grave", dijo el 24 de mayo por televisión Eugene Sobngwi, vicepresidente del consejo científico del Ministerio de Salud, mencionando el riesgo de que Camerún se convierta en "el hazmerreír del mundo".

Los balances "no deben alarmarnos porque, por ahora, el gobierno controla la situación", replicó el 1 de junio Manaouda Malachie, ministro de Salud, en la radio pública, en respuesta a los mensajes de preocupación y críticas en las redes sociales.

Este aumento es el resultado de una "gestión calamitosa" de la pandemia por parte del Gobierno, acusa Albert Ze, economista camerunés especializado en salud. "Perdimos la oportunidad de contener este virus desde el principio", añade a la AFP.

Camerún no cerró las fronteras terrestres, aéreas y marítimas hasta el 18 de marzo, 12 días después del primer caso "importado" y semanas después de muchos otros países africanos. Y limitó a 50 el número de personas autorizadas a juntarse, en vez 10, como otros.

También hubo que esperar hasta mediados de marzo para otras restricciones como el distanciamiento en el transporte público y el cierre de bares y restaurantes, pero sólo después de las 18:00 horas.

Hasta la fecha no se ha impuesto un confinamiento generalizado, al contrario de otros países del continente y del mundo.

"Perdimos la oportunidad de contener este virus desde el principio"

Albert Ze
El impacto de las medidas fue sin embargo "inmediato, y los cameruneses entendieron que el problema era importante", comenta Yap Boum II, epidemiólogo y jefe de un centro de investigación de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Yaundé.

"El uso obligatorio de la mascarilla" reforzó la sensación de gravedad aunque más de un mes después del comienzo de la epidemia, dijo. El virus se propagaba pero estaba "controlado", continúa el epidemiólogo.

Bares, restaurantes, discotecas abiertos

Esto hasta el 30 de abril, cuando el Gobierno, contra todo pronóstico, flexibilizó estas restricciones, lamenta Boum.

Se permitió que los bares, restaurantes y discotecas siguieran abiertos después de las 18:00 horas y se aligeraron las medidas de distanciamiento en el transporte público.

Esto "ha provocado un relajamiento casi total de la población, como si este anuncio supusiera el fin de la epidemia", lamenta el científico. "Veíamos cada vez menos personas con mascarilla y cada vez a más en los bares, y un mes después tenemos más del triple" de casos declarados y de muertes, señala, estableciendo un "vínculo directo entre esta flexibilización de las medidas, la indisciplina posterior y la situación actual".

También contra todo pronóstico, el Gobierno reabrió los colegios, los centros de enseñanza de secundaria y las universidades el 1 de junio a pesar de que prevé el peak de la epidemia "en junio".

Los sindicatos de profesores lo consideran prematuro. "El Estado ha puesto a disposición un número ridículamente bajo de material, 3.000 mascarillas, por ejemplo", ni siquiera una por profesor, lamenta Roger Kaffo, secretario general del Sindicato Nacional Autónomo de Educación Secundaria (SNAES).

"No podemos permitirnos parar nuestros países, con economías frágiles, como en otros", explica Daniel Claude Abate, presidente de un grupo local de pymes y activista de la gobernante Agrupación Democrática del Pueblo de Camerún (RPDC).

"Pero debería haber estado acompañado de medidas policiales de vigilancia", reconoce. Hubo, según él, "algunos errores", "negligencias" y "torpezas".
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