No hay petitorio ni con quién dialogar: Tohá explica por qué le es tan difícil bajar las tomas en Santiago

La alcaldesa sostuvo que muchas tomas primero se inician y después "se arma" un petitorio, que los centros de alumnos "no están empoderados" para negociar y que los estudiantes están "intimidados".

01 de Agosto de 2016 | 14:32 | Por Natacha Ramírez, Emol

La alcaldesa dice que cuando la Universidad de Chile está tomada, los alumnos del Instituto Nacional pasan el muro y se refugian allí.

El Mercurio (archivo)
SANTIAGO.- La alcaldesa de Santiago, Carolina Tohá, enfrentó los cuestionamientos a su actuar frente a las numerosas tomas de colegios que se han producido este año en su comuna, especialmente la del Instituto Nacional, que sólo se logró deponer hace unos días.

La edil asistió a una sesión de la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados, donde explicó por qué se ha vuelto tan complejo lograr que se depongan las paralizaciones estudiantiles.

Una de las razones que dio la alcaldesa es que, una vez que se inicia la toma, no existe un interlocutor para negociar una salida al conflicto, ya que "los centros de alumnos no están empoderados". Al respecto, explica que "en la mayoría de los colegios, el centro de alumnos no quería la toma, pero se aprobó igual, y ahí queda el centro de alumnos con una toma que no quería".

A eso se suma que, generalmente, primero "un grupo activa la toma" y después "se arma la demanda". "Hay una decisión política de hacer toma y después la demanda aparece en el camino", afirmó. Incluso comentó que en una ocasión cuando le preguntaron a los estudiantes cuál era su petitorio, éstos le respondieron que tenían que estar al menos un mes en toma, antes de empezar a dialogar.

Carolina Tohá, alcaldesa de Santiago:
"Hoy tenemos una generación de jóvenes que considera que si no están en toma, están derrotados"
Al respecto, Tohá advierte que un problema de fondo es que hoy los estudiantes "sienten que su identidad se juega en hacer tomas todos los años". "Hoy tenemos una generación de jóvenes que considera que si no están en toma, están derrotados", indicó.

Otra complicación para bajar las tomas es que la mayoría de los alumnos que votan a favor de ésta "después se desaparecen" y son pocos los que se quedan a participar. "Se quedan algunos del colegio y vienen de otros colegios, entonces al final se arma un lote de la toma", donde incluso hay mayores de edad, explicó la edil.

También constató que, aunque en el día podría ser viable evitar las tomas tratando de continuar con las actividades normales, la mayoría de éstas ocurre en las noches. "¿Qué van a hacer dos cuidadores cuando entran 40 cabros?... Y tener carabineros de punto fijo en todos los colegios de Santiago es imposible", señaló.

Saltan el muro del Instituto Nacional a la U. de Chile


La alcaldesa también apunta al rol pasivo que adopta la comunidad escolar frente a las tomas, ya que asegura que hay alumnos que están "intimidados" y que "en las asambleas no se atreven a levantar la mano y decir que no están de acuerdo" con las movilizaciones.

Mientras que a los profesores "les cuesta mucho cruzarse con las tomas y decirles a los alumnos que ése no es el camino". "Los profesores en estos colegios son muy respetuosos de la autonomía de alumnos, pero no hay que perder de vista que son menores de edad, pero los tratan como si fuera el sindicato de al lado, y esto no es el sindicato de al lado, y eso está medio confuso", afirma la alcaldesa.

En el caso concreto del Instituto Nacional, dice que la dificultad también radica en que cuando hay movilizaciones nacionales, "el instituto siente que tiene que ser el primero (en iniciar la toma) y el último (en bajarla)".

A lo que se suma que "cuando la Universidad de Chile –que colinda con el instituto– está tomada, los cabros del instituto se pasan el muro y se quedan esperando en la Universidad de Chile, y vuelven para el otro lado; es muy complicado".

Solución pasaría por activar a las comunidades escolares


Ante este complejo escenario, la alcaldesa cree que la solución debe pasar, en gran medida, por un cambio de actitud en la comunidad estudiantil – tanto de los profesores, directivos, apoderados y de los estudiantes– y no sólo por la acción policial.

"La acción policial puede despejar (el colegio) en un momento, pero después hay que hacer un trabajo de ocupamiento del espacio y ahí se requiere mucha activación de las comunidades", subrayó la alcaldesa.

En esa línea, explicó que "lo que estamos tratando es que cuando haya toma, la comunidad entre igual al colegio, y haya la pachorra de llegar y decir que va a haber clases". A su juicio, la toma debe "salir del espectro de la normalidad".

También dijo que están solicitando que las autoridades escolares efectivamente apliquen los manuales de convivencia interno para sancionar a los estudiantes involucrados.

En el caso del Instituto Nacional, dijo que se logró bajar la toma "por una activación muy grande de la comunidad escolar y la dirección del colegio".

Finalmente, aseguró que a partir de ahora serán muy exigentes con la toma de asistencia en la recuperación de clases, ya que antes "hacíamos como que recuperábamos clases". "Tenemos que hacer de verdad que esto tenga consecuencias, porque o si no hacemos un teatro del año escolar", afirmó.
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