Escaso margen de acción y dispar estrategia frente al diálogo: Los efectos del llamado de Piñera a la oposición

Mientras la DC, el PPD, el PS y el PR acogieron la invitación, el FA tendría disposición de ir a La Moneda y el PC decidió restarse antes de ser convocado. A juicio de los expertos, la jugada del Mandatario traerá dividendos al Gobierno, pero también ciertos costos.

27 de Marzo de 2019 | 08:00 | Por Felipe Vargas Morales, Emol

El Presidente ya recibió ayer al líder del PPD, Heraldo Muñoz y a su par de la DC, Fuad Chahín. Hoy hará lo mismo con los del PS y el PR.

Alex Moreno, El Mercurio.
SANTIAGO.- "Yo espero reunirme con los presidentes de los partidos de la oposición (…) los he invitado precisamente para reconstruir un mejor diálogo de acuerdos", dijo hace solo dos días el Presidente Sebastián Piñera, anunciando una nueva etapa de conversaciones con el bloque que abarca desde la DC hasta el Frente Amplio (FA).

El llamado del Mandatario tomó por sorpresa a los distintos partidos de centroizquierda, los cuales no alcanzaron a articular una posición común al respecto. Mientras la mayoría de las colectividades decidieron ir a La Moneda, en parte del Frente Amplio aún hay dudas y el PC decidió rechazar la invitación y emplazó al Gobierno a discutir en el parlamento.

Ayer, fue el turno del PPD y la DC, partidos que apostaron a la "buena fe" del Ejecutivo para dialogar sobre la reforma tributaria o pensiones. Hoy por la tarde lo hará el PS y el PR, mientras que en el FA, se intentará concordar una postura común como bloque durante esta jornada, ya que aún no les ha llegado invitación para reunirse con el jefe de Estado.

No obstante, fuentes del bloque aseguraron a Emol que la intención es "no restarse al diálogo" y recalcaron que "hay una tendencia a responder favorablemente", más allá del rechazo que podría provocar en algunos partidos como el Humanista y el Ecologista Verde, los cuales han expresado una posición más dura frente al Gobierno.

Entre quienes están a favor de conversar con Piñera está el Partido Liberal, cuyo presidente, Luis Felipe Ramos, comentó que "nosotros entendemos que tenemos que estar disponibles para conversar por las preocupaciones y necesidades que le afectan a las grandes mayorías de chilenos".

"En ese sentido siempre vamos a estar disponibles para trabajar, sin perjuicio de que nosotros somos parte de una oposición que es muy crítica del Gobierno. Si tenemos la oportunidad de conversar con el Presidente, nosotros le vamos a plantear que no se está tomando adecuadamente las necesidades de los chilenos", añadió.

La misma posición manifestó la líder de Comunes, Javiera Toro, quien señaló a este medio que "estamos abiertos a dialogar y vamos a buscar acuerdos amplios con todos los sectores políticos para hacer reformas que respondan a las urgencias del país. Esperamos un diálogo centrado en las reformas claves que esperan las chilenas y chilenos".

En tanto, su par del Movimiento Autonomista, Stephanie Peñaloza, optó por la cautela. "Aún no nos ha llegado ninguna invitación para dialogar y preferimos no referirnos a invitaciones que no nos han entregado", comentó.

Difícil escenario opositor y costos para el Ejecutivo

A juicio de los expertos, la convocatoria dejó poco espacio a la oposición. Según el cientista político y académico de la Universidad de Talca, Mauricio Morales, "la oposición no tiene otro camino que aceptar el llamado del Presidente, que busca recuperar el ambiente de consensos que generó en la primera parte de su mandato y que le trajo buenos resultados".

"Piñera sabe que una oposición que niega la sal y el agua, está condenada a la recriminación de la opinión pública, ya que las buenas oposiciones son aquellas capaces de escuchar y proponer, no de obstruir sin siquiera haber escuchado al gobierno. En consecuencia, es una estrategia que avanza en la dirección correcta", añadió.

Asimismo, Morales recuerda que "Piñera no tiene mayoría en el Congreso, por lo que el único camino para construir esas mayorías es llamando a la oposición. Pero también hay algo de morbo. Seguramente, desde el Gobierno se piensa que por el sólo hecho de realizar este llamado, la oposición inevitable develará todas sus fracturas".

"Esta es la oposición más fácil de dividir desde el retorno de la democracia, no existe antecedente alguno de una oposición tan débil y desestructurada. La consecuencia política natural es lo difícil que será para la oposición reunirse bajo un paraguas común en el afán de competir de manera unitaria en las próximas elecciones", recalcó.

En cuanto a la situación por partidos, el analista destacó que "Piñera quiere llamar a la DC. Si bien la DC se definió como partido de oposición- cosa obvia y evidente- sabe que sumarse al PC o al FA es un suicidio político. La única forma de crecer es generando un diálogo con el gobierno".

"Por otra parte, el FA ya se quebró. Los Humanistas no quieren nada con la DC y mucho menos con el gobierno. Por tanto, Piñera está en el mejor de los mundos: parte de la oposición está dispuesta a conversar, y la otra parte no quiere nada con el gobierno. Si la máxima es divide para gobernar, la estrategia de Piñera es la adecuada", enfatizó.

"Piñera sabe que una oposición que niega la sal y el agua, está condenada a la recriminación"

Mauricio Morales, cientista político
En tanto, el decano de la Facultad de Gobierno de la Universidad Central, Marco Moreno, advirtió que la decisión del jefe de Estado de llamar al diálogo también puede traerle costos. "Otra vez obedece a la pulsión de las encuestas. El Ejecutivo, y por lo tanto el Presidente, supieron el fin de semana del aumento de la desaprobación que traía la encuesta Cadem".

"Este dato motiva el giro del Piñerismo en el sentido de convocar a esta ronda de bilaterales con sectores de la oposición. Esta decisión va en contra vía de la estrategia de acusar de obstrucción a la oposición y el exceso de protagonismo del Presidente lo expone y preocupa al oficialismo, ya que podría marcar una repetición de Piñera", indicó.

Dicho eso, Moreno sostuvo que "ese protagonismo se podría leer como una desautorización de su equipo político y económico, que no está dando el ancho para conseguir acuerdo con la oposición. También bloquea a los parlamentarios oficialistas porque radica la opinión en La Moneda y no en la arena del Congreso".

Finalmente, sobre el rol de la oposición, el académico aseveró que "quedó entrampada, porque si rechaza sumarse al diálogo aparece en la opinión pública como rupturista. Otra consecuencia es el efecto sobre el equipo político que queda con poco margen para moverse toda vez que es el propio presidente quien negociará directamente con la oposición".
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