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Diálogo, transparencia y validación ciudadana: Expertos explican diferencias entre una negociación y una "cocina"

La diputada Jiles aseguró que la reunión entre la líder del Senado, Yasna Provoste, y el Presidente Piñera se trataba de una "nueva cocina". "Es deber de los políticos hacer propuestas y analizarlas, lo que se critica es cuando se hace a puertas cerradas", dicen los analistas.

05 de Mayo de 2021 | 13:23 | Por Consuelo Ferrer, Emol

Los representantes del Congreso antes de reunirse con el Presidente.

Aton
El viernes pasado, la presidenta del Senado, Yasna Provoste, y el Presidente de la República, Sebastián Piñera, sostuvieron una reunión al término de una compleja semana que estuvo marcada por la negativa del Tribunal Constitucional a aceptar el requerimiento contra el tercer retiro del 10% interpuesto por el Ejecutivo y la posterior promulgación de la reforma por parte del Mandatario. En la cita estuvieron, además, los ministros del comité político y los otros representantes de ambas cámaras del Congreso. De esa reunión salió el concepto de "agenda de mínimos comunes". "Esto es de cara a la ciudadanía", describió la senadora después del encuentro.

Su frase era, en el fondo, una respuesta. La pregunta fue formulada por la diputada del Partido Humanista, Pamela Jiles, quien compartió en su cuenta de Twitter tres imágenes: el ex Presidente Patricio Aylwin conversando con Augusto Pinochet, la conferencia de prensa de todo el contingente político que acordó el Plebiscito en noviembre de 2019 y la reunión reciente de Piñera y Provoste. "¿Nueva cocina en curso?", preguntó. "Advierto a toda la clase política que no se negocia con asesinos, menos a espaldas de mi pueblo", agregó.

"No hay ni habrá cocina", volvió a responder la senadora. "He dicho que los diálogos entre autoridades deben ser abiertos y transparentes, por eso he informado antes y después de los contenidos de cada encuentro", contó. "La transparencia y también la sobriedad dignifican la política. Por eso seguiremos dando cuenta pública permanente ante la ciudadanía, en nuestras redes sociales y a las organizaciones de la sociedad civil".

La diputada usó la misma palabra la noche del 15 de noviembre de 2019, cuando casi todo el espectro político acordó que un plebiscito constitucional para una nueva Carta Magna acordada por 2/3 de los constituyentes sería una salida a la crisis social que llevaba casi un mes en curso. "Piñera en el suelo y la cocina de partidos políticos lo salva con este acuerdo", dijo. La noción era compartida por distintas figuras del Partido Comunista y algunos sectores del Frente Amplio que no formaron parte del proceso.

"Ese acuerdo fue ratificado por un 80% del país, por lo cual supongo que no fue considerado una cocina, o fue una cocina que finalmente la ciudadanía respaldó", planteó en EmolTV el decano de la Facultad de Artes Liberales de la U. Adolfo Ibáñez, Francisco José Covarrubias, quien analizó el uso del concepto para referirse a ese tipo de instancias donde se obliga al diálogo entre partes que tienen distintas ideologías y visiones de mundo. "Si el 80% acude con su voto para decir que lo considera como lo más adecuado como camino a seguir, entonces es un buen ejemplo de cómo la negociación política forma parte importante de lo que tienen que hacer los políticos y los países".

La opinión entre los analistas y expertos en política es prácticamente un consenso. "Si entendemos la 'cocina' como negociación, lo contrario a la cocina es la imposición a través del amedrentamiento, o derechamente la fuerza", resume Covarrubias. Su opinión coincide con la de una figura lejana a él en ideas como es la de la presidenta de la Fundación Horizonte Ciudadano, Paulina Vodanovic. "Es de la esencia de la democracia y de la vida la diversidad de diagnósticos y opiniones", dice.

Negociaciones, pero transparentes


"Sin diálogo no es posible buscar y encontrar soluciones, menos ante crisis de la envergadura que vivimos hoy: no solo sanitaria y económica sino de profunda desconfianza en las instituciones", explica Vodanovic a Emol. "Es deber de los y las políticas hacer propuestas y analizarlas. Lo que se critica es cuando se hace a puertas cerradas, sin escuchar a la ciudadanía. Ahí el Gobierno ha fallado rotundamente y hoy, dado lo debilitado que se encuentra, se abre a escuchar", añade.

Covarrubias, por su parte, cree que el concepto se puede entender desde dos ópticas. "Una es aquella cocina en la cual hay una negociación espuria, que busca el beneficio de un grupo minoritario en contra de la mayoría del país, donde en el fondo se buscan acuerdos que pueden incluso ser fruto de la corrupción", expone. La otra, asegura, es la "mal llamada cocina". "No es más que la vieja negociación política que los griegos, hace ya 2.500 años, consideraban que era la esencia de la política".

"Si entendemos la 'cocina' como negociación, lo contrario a la cocina es la imposición a través del amedrentamiento, o derechamente la fuerza"

Francisco José Covarrubias
"Eso significa que yo estoy dispuesto a ceder y adoptar, en parte, las posturas del otro para lograr llegar a un acuerdo, porque sino esto sería simplemente una postura de luchas antagónicas que impediría avanzar al país. Eso no es cocina, es simplemente negociación política, que no solo es aceptable sino que es fundamental y necesaria para que el país pueda seguir adelante", explica. "No se puede denostar eso, porque sino la alternativa no es más que quedarse absolutamente paralizado frente a posturas que son antagónicas".

Es, para él, una condición de la democracia representativa. "Cuando nosotros creemos en ella, es porque hemos considerado que los ciudadanos han escogido a alguien que los represente y por lo tanto le han dado su voto de confianza. Cada cierto tiempo tienen elecciones en las cuales tendrán que ratificar esa confianza o cambiar esa confianza. La democracia representativa supone que existan representantes que dialogan, conversan, negocian, y forma parte central eso de la política", comenta.

Adicional a la corroboración en las urnas, Vodanovic señala como un mínimo el de la transparencia. Covarrubias piensa parecido. "Después de la negociación vienen las explicaciones, después la validación de la gente de esa política, por la cual en el fondo van los votos o no van los votos", apunta.

Dos oposiciones


"Los políticos tienen que conversar, llámeselo como se lo llame. Tienen que conversar y los acuerdos a los que lleguen o los desacuerdos que se produzcan tienen que transparentarse y conocerse, pero no se puede censurar a los políticos que conversan, no se puede establecer una especie de censura previa, sería enteramente antinatural", opinó por su parte en EmolTV Arturo Fontaine, académico de las universidades de Chile y Adolfo Ibáñez.

Para Fontaine, "la función política se ejerce en gran medida a través de la palabra". "Eso significa hablar, conversar, discutir, analizar con otros y en eso consiste la democracia: en elegir representantes que se encuentran y que a veces concuerdan y a veces no concuerdan, pero en cualquiera de los dos casos tiene que haber conversaciones y tiene que conocerse, por supuesto, los resultados de esas conversaciones", agregó.

"La función política se ejerce en gran medida a través de la palabra. Eso significa hablar, conversar, discutir, analizar con otros y en eso consiste la democracia, en elegir representantes que se encuentran"

Arturo Fontaine
Para el escritor, eso sí, es permisible un periodo de "cierta privacidad" durante las etapas iniciales de las negociaciones "porque son posiciones todavía tentativas, que hay que validar entre los demás miembros de la coalición antes de comprometer". "La ciudadanía tiene que evaluar los resultados de esa conversación una vez que se conocen y esa es la forma en que la ciudadanía participa: aprueba o desaprueba lo que esos líderes políticos concordaron, pero pretender que eso no ocurra es un absurdo. Si hay una cocina, es la que se usa en Bélgica o en Holanda para escoger el Presidente", ejemplificó.

Desde un punto de vista más netamente político, el analista Max Colodro expresó que en ambas coyunturas —la del acuerdo por el Plebiscito y la actual— queda de manifiesta que "hay dos visiones, dos miradas distintas dentro de la oposición", siendo la que habla de "cocina" una "muy crítica" de las negociaciones y acuerdos, o tentativas de ellos, que se establecen.

La otra, aseguró, "está apostando a que los problemas se encaucen por vías institucionales, a pesar de que en el mundo de la ex Concertación también está la tentación o el sueño de ver debilitado al Gobierno, o incluso de verlo caer". "Al menos desde el punto de vista de los momentos más complejos del Gobierno, es decir, noviembre de 2019 y hoy día, ha habido un sector de la oposición que ha estado disponible para buscar acuerdos que impidan el desborde institucional", aseguró.
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