Tras el ajuste de gabinete impulsado por el Presidente José Antonio Kast, la idea de avanzar hacia una eventual fusión de ministerios se instaló con fuerza en el debate político.
La proliferación de biministros -como Claudio Alvarado, Louis de Grange y Daniel Mas- abrió un flanco que hoy concentra tanto respaldos como cuestionamientos, especialmente por sus efectos en la gestión del Estado.
Desde el oficialismo, la medida es vista como una oportunidad para modernizar la estructura estatal. Sectores como la UDI han planteado que el momento es propicio para avanzar en una reforma que permita reducir la duplicidad de funciones y mejorar la eficiencia en la gestión pública. En esa línea, incluso han sugerido que el Mandatario anuncie en la Cuenta Pública un proyecto para consolidar la fusión de carteras.
Una postura similar expresó el presidente del Partido Republicano, Arturo Squella, quien sostuvo que el rediseño responde tanto a criterios de austeridad fiscal como a compromisos de campaña. "Para ser coherentes con el mensaje de ajuste fiscal, también respondiendo a la promesa de campaña de fusionar ministerios. Partimos de manera muy tímida solo fusionando un ministerio (Economía y Minería), y con el paso del tiempo se va a ir incrementando eso", afirmó.
En esa misma línea, el Académico Universidad de Talca, Mauricio Morales ha defendido la idea de avanzar en una reducción más amplia del aparato estatal.
"Es muy claro que Interior y Segegob debiesen fusionarse en un solo ministerio de Interior y comunicaciones. Lo propio debiese ocurrir con Vivienda y Bienes Nacionales, Obras Públicas y Transportes, Ciencias y Cultura, Economía y Minería, Energía y Medioambiente. Chile no debiese tener más de 20 ministerios. Es un buen momento para hacer este anuncio en el marco de la estrechez fiscal. La solución a los problemas del país no pasa por la creación de nuevos ministerios sino que por el correcto uso de los recursos", aseguró.
Sin embargo, en la oposición la lectura es distinta. Más que una estrategia de modernización, varios ven en este diseño una señal de improvisación y una forma de justificar ajustes presupuestarios. El senador Iván Flores (DC) advirtió que "las autoridades que están a cargo de los ministerios empiezan a mostrar qué es lo que van a hacer, cómo lo van a hacer, porque pareciera que están todos callados después de que el ministro Quiroz les instruyera la rebaja de presupuesto. Y en algunos ministerios eso ha sido brutalmente complejo, y genera un escenario de difícil comprensión por parte de la ciudadanía".
Desde la Cámara, el diputado Jaime Araya (IND-PPD) fue aún más crítico con la fórmula adoptada por el Ejecutivo, donde señaló que "se equivocan si el gobierno pretende hacernos creer que los biministros son parte de un diseño, porque en realidad han sido la salida fácil a sus constantes payasadas. Hay biministro de Economía y Minería por el chascarro de nombramiento realizado por una multinacional y ahora inventan este biministerio de Interior y Segegob para intentar tapar los autogoles en seguridad y vocería".
Por su parte, el analista político Marco Moreno de la Universidad Central sostuvo que una fusión de ministerios "requiere aprobación por parte del Congreso, por lo tanto no es tan fácil. Abrir esa puerta es complejo porque implica al gobierno distraerse o desviarse de la atención de lo que es lo principal, que es su agenda".
"Esto no estaba contemplado en el programa de gobierno, sí la eficiencia, pero no necesariamente la fusión o eliminación de carteras de Estado que requiere un tratamiento vía ley y por lo tanto no es tan sencillo plantear esa discusión creo yo en este momento", agregó.
A esto se suma la preocupación por la sobrecarga que implicaría concentrar funciones en una sola autoridad. El diputado César Valenzuela (PS) advirtió que "es importante que se diga finalmente al país qué se va a hacer con eso, porque si hay algo que me llama la atención y me preocupa es esta figura de tener un solo ministro para Obras Públicas y Transportes. Eso, evidentemente, no da. O sea, la carga que tiene cada ministerio y su relevancia para las personas, o lo que regula cada uno de ellos, hacen imposible que lo pueda hacer una sola persona".
En el mismo sentido, la diputada Daniela Serrano (PC) planteó en conversación con El Mercurio reparos al proceso, manifestando que "si el Presidente va a asumir aquello como parte de la Cuenta Pública, que lo transparente, que sea suficientemente transparente con la ciudadanía, con los parlamentarios, y que no se imponga esta lógica ministerial por la vía de los hechos sin una discusión previa del mismo Congreso".