La tecnología en vacaciones: ¿Qué tan buena idea es mezclar el agua, la arena y los smartphones?

En el último tiempo la principales compañías fabricantes de dispositivos móviles han implementado certificaciones internacionales que permiten asegurarle al usuario su funcionamiento ante condiciones que podrían parecer adversas como el polvo o el agua.

31 de Enero de 2019 | 12:42 | Redactado por Camila Díaz S., Emol
El Mercurio (Archivo)
SANTIAGO.- Hoy se termina enero, pero al verano aún le queda y, con esto, las vacaciones siguen. Playa, piscinas y otras formas de pasar las altas temperaturas se toman la temporada se transforman en el panorama para muchos y con el avance de la tecnología, son diversos los dispositivos que tienen como atracción su resistencia al agua, pero no todos, por eso te ayudamos a cuidar estos aparatos.

La regulación para esto se denominada IP, acompaña de algunos números. Entendamos qué significa esto. IP viene de International Protection, un estándar mundial que permite a las compañías y fabricantes conversar "en un mismo idioma" de seguridad y así facilitar el entendimiento para los usuarios.

Estas dos letras siempre van acompañadas de dos números cuando de dispositivos electrónicos a nivel de usuario estamos hablando, los más comunes son IP67 e IP68. El primer dígito tiene relación con el grado de protección al polvo. En este caso es 6, lo que significa que "que los sellos están probados para que no entren elementos sólidos de menos de 1 mm de diámetro a su interior", así lo explica Marcelo Fuster, director de Productos Huawei Chile a Emol.

En tanto, el segundo número -que para los dispositivos que se comercializan en nuestro país puede ser 7 u 8- revela su resistencia al agua, la más preciada entre los usuarios. Mientras que la categoría 7 habla de un teléfono capaz de funcionar sumergido en agua hasta un metro de profundidad, aquellos que están marcados como 8 lo hacen hasta un metro y medio. En ambas alternativas esto es hasta por 30 minutos.

Una aclaración que es importante tener en cuenta al momento de utilizar los dispositivos es que esta certificación "si bien te permite nadar con ellos en una piscina, su resistencia es sólo a agua dulce y a pesar de que soporten el polvo, no están preparados para la arena", comenta a Emol, Daniel Kim, product manager de wearables & accesorios de Samsung Chile.

Actualmente esta certificación está presente en su versión más alta (IP68) en los principales "gama alta" del mercado nacional, como el Galaxy S9 y Note9, de Samsung; el P20 Pro y Mate 20 Pro, de Huawei; y los iPhone XS y iPhone XR, de Apple.

También muchos otros dispositivos han comenzado a integrar esta tecnología, "es una característica que se le ha brindado a los smartphones con la intención de protegerlos en distintas circunstancias, por el número de usos que tienen en nuestra vida cotidiana y el riesgo de que se rompan o dejen de funcionar bien", comenta Fuster.

¿Qué pasa con el resto de los dispositivos?

Si bien los teléfonos inteligentes se han transformado en el centro de la vida tecnológica de los usuarios, actualmente existen muchos dispositivos que complementan distintos aspectos de la vida con aplicaciones más acotadas como lo son los relojes inteligentes o los audífonos inalámbricos.

"Los accesorios ya no son sólo un complemento de los Smartphones, que sirven sólo para ver la hora y enterarse de notificaciones, sino que hoy se usan para todas las actividades diarias de las personas. Por eso la tecnología ha avanzado en dirección a hacerlos más resistentes y versátiles y que sean útiles", comenta Kim.

Los principales smartwatch del mercado cuentan con esta certificación, principalmente para potenciar su uso durante actividades deportivas como la natación, ya que entregan funciones de monitoreo de cardíaco o ejercicio en general.

Así, el Apple Watch, el Samsung Gear Sport o la Mi Band 3 de Xiaomi cuentan no sólo con una protección suficiente para el agua, sino que además entregan un funcionamiento sin problemas hasta cuando se sumergen a 50 metros de profundidad, así que a nadar con tranquilidad con estos dispositivos, pero nuevamente se reitera la precaución del agua salada. Si bien la piscina o la lluvia no le harán nada, el agua de mar no es recomendable para estos aparatos.

Hasta el 2006, estos relojes sólo "contaban con la certificación IP68, que les daba resistencia al agua, con un cierto límite de tiempo y de profundidad. Ahora, los wearables de Samsung cuentan con el estándar militar (MIL-STD-810G) y resistencia al agua 5 atm (50 metros de profundidad). El estándar militar le da la resistencia a altas y bajas temperaturas, al polvo y a los golpes y vibraciones mecánicas que pueda tener el producto", puntualiza el experto de la compañía.

Para el caso de los audífonos, algunos específicos logran pasar esta prueba. Por ejemplo, Samsung sólo logró incorporar estos estándares en la última versión de sus Gear IconX, aunque el mercado pone a disposición muchos otros modelos como los Jaybird X4 o Senso Bluetooth, aunque ninguno de ellos supera la certificación IPX7, por lo que no es recomendable su uso para jornadas extensas.

Ojo con los viajes a la playa

En la certificación que tienen los dispositivos garantiza que "los sellos y la construcción del dispositivo no permite la entrada a su interior de sólidos con un diámetro menor a 1 milímetro", conversa Fuster.

"La arena en sus distintos tipos fluctúan entre los 0,0625 y 2 mm de diámetro, por lo que técnicamente sí estaría protegido contra la arena de playa", agrega el experto de Huawei. Claro que, el IP se trata de que los granos de arena no entren al teléfono para interferir en su funcionamiento, pero nada hablan de las rayas que pequeñas piedras puedan hacerle a los dispositivos.

"Si bien te permite nadar con ellos en una piscina, su resistencia es sólo a agua dulce y a pesar de que soporten el polvo, no están preparados para la arena"

Daniel Kim, product manager de wearables & accesorios de Samsung
Sin embargo, el mayor riesgo de en la playa es frente al mar, ya que los minerales que contiene el agua de los océanos -principalmente la sal- podría generar graves problemas en los dispositivos, así que la recomendación aún es mantenerlos lejos de las olas.

Los aparatos que también podrían sufrir con los viajes a la playa son los parlantes inalámbricos, ya que si bien muchos de ellos cuentan con algún tipo de certificación son los parlantes. Muchos de los que ofrece el mercado son aptos para su uso en la ducha, resistentes a algunas gotas de agua y la humedad que se genera en los baños.

Pero la situación cambia cuando se trata de grandes cantidades de agua, ya que sus estructuras hacen muy complicado sellarlos completamente, además, reproducir música debajo del agua no tendría efectos muy positivos en la calidad del sonido.
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