Piernas, pies y espalda...

12 de Octubre de 2004 | 16:25 |
Piernas: Si bien se trata de una epidermis más resistente, la deshidratación también puede hacer estragos. Lo primero es que la piel de las piernas se agrieta, se descama y se vuelve blanquecina. Para evitarlo se requiere usar en forma diaria una leche hidratante, que aporte la misma proporción de agua que de aceites.

De esta manera, se entrega líquido y se refuerza el film hidrolipídico que evita su evaporación. El momento ideal para poner la crema es minutos después de la ducha, cuando el cuerpo todavía está húmedo. Eso facilita su absorción.

Pies: Como el resto del cuerpo, también necesitan ser hidratados, sobre todo porque durante el invierno se resecan mucho al estar siempre cubiertos. Se recomiendan las cremas untuosas, capaces de crear una verdadera barrera de protección. Existen productos con extractos vegetales como la menta, que además refrescan.

También se recomiendan aquellos que contienen urea y otras sustancias emolientes. Para una cura de hidratación profunda se pueden encremar los pies en abundancia, cubrirlos con calcetines de algodón y dormir con ellos.

Espalda: Suele resecarse mucho en invierno porque recibe directo el agua caliente de la ducha y casi nunca se le aplica crema. Lo óptimo aquí es usar una leche corporal; la única precaución es preferir una libre de aceites en caso de problemas con impurezas y exceso de grasa, sobre todo en la parte superior de la espalda. Los spray también son una buena alternativa; se aplican fácilmente y se absorben rápido.

Manos: La piel de la palma de las manos es bastante resistente, pero la del dorso es más fina y tiene pocas glándulas sebáceas, lo cual la hace sensible a la deshidratación. Además, las manos están siempre expuestas al frío y a otras agresiones, y la sequedad del ambiente favorece la resequedad.

Se requiere usar hidratantes específicos para manos, de preferencia con filtro solar. Es importante que contengan suficientes compuestos grasos para restablecer la capa lipídica, pero pocos perfumes y colorantes que podrían hacer reaccionar las pieles más sensibles. El ideal es utilizarlas después de cada lavado. En caso de manos muy deterioradas, se aconseja improvisar una mascarilla con una dosis generosa de crema y guantes de algodón.

En las comidas
Junto con usar las cremas adecuadas, el contenido hídrico de la piel también puede verse favorecido con la dieta.

Los alimentos que más agua pueden aportar son las frutas y verduras. Por ejemplo, vegetales como la lechuga, zapallo italiano, apio, pepino, tomate, acelga, porotos verdes, repollo, coliflor, espárragos y brócoli poseen más de 90 por ciento de agua. Otros con altas concentraciones acuosas son la leche descremada más sus derivados, y los cereales cocidos como el arroz y las pastas.

De las frutas, papaya, sandía, frutillas, melón, durazno, tuna, damasco, frambuesa, piña y kiwi encabezan la lista. La pera y la manzana sólo tienen 27 por ciento de agua. Los alimentos menos húmedos son la mantequilla, almendras y galletas.

Otra recomendación importante es que no es bueno reemplazar el agua por té o café, ya que estas bebidas son diuréticas, es decir, ayudan a que el organismo consuma más líquido, perjudicando de esa manera los niveles óptimos de hidratación.

Si lo que se quiere es reemplazar el consumo de agua, es mejor hacerlo por bebidas light, refrescos diet en polvo o, mejor aún, por el jugo que se obtiene al cocer fruta natural.



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