La falta de deseo está al acecho

La falta de libido va en aumento y compite con la eyaculación precoz y la disfunción eréctil.

17 de Febrero de 2005 | 11:07 |
Es una realidad oculta y silenciada, porque avergüenza y ataca lo más preciado del hombre, su ego. Sin embargo, los trastornos sexuales masculinos son mucho más frecuentes de lo que se piensa y las cifras indicaban ya en 1992, en Estados Unidos, que si el 43% de las mujeres registraba alguna disfunción, los hombres las seguían en una tasa del 31%.

Al igual que en las mujeres, las emociones y los sentimientos son la principal causa de estos trastornos, incluidas las más frecuentes: la eyaculación precoz y la disfunción eréctil.

Pero el mundo moderno y el nuevo tipo de relaciones que se establecen han develado que la falta de libido o deseo va en aumento. Según el urólogo de la Universidad de Chile, Raúl Valdevenito, la falta de deseo es creciente entre los hombres mayores de 40 años que forman una nueva pareja ya sea porque enviudaron o se separaron.

En esta nueva experiencia, a veces con mujeres más jóvenes, se enfrentan a una fémina más demandante o exigente que termina bloqueándolos.
Así las cosas, algunos estudios señalan que si un 29% presenta eyaculación precoz, un 17% registra ansiedad en el desempeño y un 15% falta de libido. Siguen un 10% sin erección, un 8% anorgásmicos y sólo un 3% presenta dolor por diversas causas como irritaciones genitales.

En el XII Congreso Latinoamericano de Sexología y Educación Sexual desarrollado en Santiago, los especialistas abordaron los diversos tratamientos y terapias que se están utilizando en la solución de estos problemas, pero la conclusión general, es que sin el apoyo de la pareja es poco probable que un hombre vaya a superar su disfunción.

La eyaculación precoz, definida como aquellas que se produce antes de los 15 segundos de iniciada la estimulación y en casos extremos, a 2 segundos de la penetración, es comúnmente tratada con medicamentos, pero los profesionales concordaron en señalar que toda la farmacología fracasa al cabo de cierto tiempo. A pesar de lo avanzado de las drogas en uso, se confirma la tesis de que muchas de las disfunciones requieren de un tratamiento psiquíatrico.

Medidas de corto plazo como el uso del condón o un gel desensibilizante deben ser acompañadas de una terapia donde se realicen ejercicios como los de “inicio y parada” o de focalización de las sensaciones si se quiere evitar la recurrencia de la eyaculación precoz.

Sin embargo, la cirugía se está abriendo paso como solución de lo que se denominan eyaculaciones precoces primarias, es decir, aquella que siempre ha estado presente, no tiene carácter esporádico y tiene origen orgánico. El cirujano ecuatoriano Augusto Díaz expuso una técnica que busca terminar con la hipersensibilidad del pene mediante la extracción de nervios sensitivos. El procedimiento es con anestesia local y hasta el momento ha conseguido buenos resultados, sobre todo en hombres menores de 40 años.

Disfunción eréctil

En el caso de la no erección las causas pueden ser variadas, entre ellas, la diabetes, el uso de antidepresivos u hormonales. La buena noticia es que dentro de los que consultan, la mayoría presentan el problema desde hace poco tiempo lo que da un indicio de que su origen es psicológico y no orgánico. De hecho, una de las mejores maneras para diagnosticar lo anterior es que quienes dicen no tener erecciones si las registran en las masturbaciones o sueños eróticos.

Al igual que en el caso de la eyaculación precoz, este problema se puede tratar con fármacos como el Viagra, o las cámaras de vacío o la cirugía venosa, pero sigue siendo fundamental el apoyo de la pareja.

Para el siquíatra Rodolfo Rodríguez todas las disfunciones sexuales son un problema de pareja y no de cada sexo y por ello, la terapia debe considerarlos juntos desde un comienzo. Su receta no sólo contempla que la pareja aprenda a escucharse, sino también a expresarse. “Se usa de mensaje la ropa o las caricias y no hay nada más afrodisíaco que la palabra; decir tengo ganas”, manifiesta.

Para Rodríguez uno de los factores que influyen en las disfunciones sexuales masculinas es que el macho latinaomericano presenta una extremada preocupación por la erección, en vez de la búsqueda de placer y de ahí que el Viagra puede fracasar, porque no es afrodisíaco.

Su visión terapeútica apunta a la necesidad de que tanto el hombre como la mujer trabajen la fase denominada de “placerado” (que tiene directa relación con el temor al acto completo, es decir, de no lograr la penetración) y en vez de hacer el amor, sólo se desee hacerlo y se extreme la excitación sin concretar.

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