“¡Me encanta comer!”

08 de Noviembre de 2004 | 17:43 |
A Christopher Carpentier le encantaría tener muchos hijos y lo declara a los cuatro vientos: “La mayor cantidad que sea posible en función de tiempo y plata. Si me ganara el Kino y no tuviera que trabajar más, tendría diez hijos, pero hay que darles tiempo y poder mantenerlos simultáneamente. Tiempo para estar con ellos, para saber cómo están, que es lo que quieren.”

- Hace un rato dijiste que el tiempo se lo hace uno.
“Bueno, si para mí fuera fundamental tener diez hijos me iría, no sé, a vivir a provincia, donde la calidad de vida es mejor, los costos menores. Me desarrollaría de otra manera. Si fuera muy importante lo haría.”

-Pero en realidad ¿Cuantos piensan tener?
“Cuatro o cinco”.

-Hartos para esta época.
“Sí, me encantaría. Ahora si son dos o tres, los que lleguen, que Dios los mande sanos no más. Ese es mi mayor deseo”.

Mientras está a la espera, practica polo en la temporada y juega fútbol con la gente del restorán. Le encantan las revistas de arquitectura, el arte y el diseño en todas sus expresiones. También la música, desde la clásica al jazz; hoy escucha una muy retro: Dean Martín, Frank Sinatra, Sammy Davis Jr”.

Disfruta conversando con gente mayor, con los clientes. Le encanta viajar, de hecho, dentro de poco se va a Oriente, Tailandia, y luego a París para ver cómo está la gastronomía. No viaja solo, le gusta estar con su señora.

No obstante, adora estar en su casa: “He aprendido a quererla, es mi espacio. Creo que es por lo que te dije antes, como que se desarrolló el concepto hogar; antes era como un albergue”. Tiene una larga lista de calificativos para definir las sensaciones que le produce estar ahï: “cómodo, seguro, querido, protegido, oído, tranquilo”.

El departamento que habita lo remodeló entero; incluso lo dejó sin puertas e instaló un columpio adentro. Así da rienda suelta sus juegos: “Produce cierta complicidad encontrarte con tu señora en cualquier parte”, desliza.

Carpentier goza su etapa de recién casado. Confiesa que dejó de esquiar para quedarse con ella y salir a caminar. Esto le permite además, alejarse de las cosas que el restorán proyecta y que no le llaman mayormente la atención; glamour, lucas. “Disfruto mucho más en paradas sencillas”.

- ¿Te consideras guapo?
“A ver (piensa mucho rato), yo creo que mi cuento principal... tengo una característica, puede ser buena o mala, pero estoy constantemente seduciendo en la comida, en la conversación; es un dato, soy así. Yo creo que la gente puede elegirme en una pieza con diez gallos como buenmozo, pero creo que mi cuento va después, pasa más por conversar, seducir y que se enamoren más que por algo físico.”

-¿Atractivo, entonces?
“Soy atractivo por el cuento que tengo, porque te aseguro que hay ex jugadores de fútbol, que si no fuera por las lucas y por lo que llegaron a ser, ninguna mujer los miraría: no son ni cercanos a buenosmozos, pero aparecen en los rating por el peso de su billetera, por simpáticos, por no sé qué.Y otros que son regios y nadie los conoce, pasan desapercibidos.”

-¿A las mujeres les pesa la billetera? ¡Dónde quedó tu lado femenino!
“Noo… En el hombre importa más el cuento, no se aplica la palabra buenmozo, sino atractivo. Si una dice “mira, ¡qué buenmozo!” y otra le dice “¡olvídate, es un idiota!”, ya perdió todo el atractivo. Las mujeres no buscan sólo lo físico.
" A los hombres, en cambio, no les importa tanto la inteligencia;una mujer puede no tener cuento y ser la tremenda mina, igual, no más"

-¿Cuál es tu vicio privado?
“¡COMER! Y las conversas entretenidas con seres inteligentes que sepan escuchar. Por eso me encanta la gente con experiencia, que tiene algo que contar.”

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