“Mi carácter hace que tenga mayor resistencia”

Acogedora y risueña, esta ingeniero comercial da que hablar en las lides de los altos ejecutivos. Un camino hecho a pulso, con mucha intuición y comprometida a concho con sus equipos humanos.

02 de Diciembre de 2004 | 10:45 |
Llega a la oficina corriendo, pidiendo disculpas por el atraso. Su sonrisa es tan amplia que resulta contagiosa y, rápidamente, se olvidan los minutos concentrados en la innovadora revista “Fibra”.

Andrea Rotman, la nueva gerente de marketing de la CTC es afable, empática y muy acogedora, cuestión que, además de su capacidad profesional, podrían explicar por qué muchos la quieren tener entre sus filas.

Costó convencerla para que diera esta entrevista, porque rechaza referirse a los hechos que motivaron su salida de ENTEL y que le han valido más de una crítica. Accede pues los desafíos de la mujer de hoy la motivan y justifican que sea miembro activo del consejo de “Comunidad Mujer”.

Su oficina es más bien pequeña, tiene una mesa redonda y su escritorio donde, el día de la entrevista, han depositado su credencial de funcionaria del gran edificio de la telefónica, ubicado en la Plaza Italia. La vista desde el piso 26 es privilegiada sobre Providencia, el río Mapocho y Bellavista.

Ingeniera comercial de la Universidad Católica, vicepresidenta del Consejo de Regulación y Ética Publicitaria, Conar, a los 42 años se ve radiante y feliz. Y motivos no le faltan.

Sus inicios están en la revista “Economía y Sociedad” dirigida por el ex ministro José Piñera. Ahí se desenvolvió como ejecutiva comercial encargada de supervisar la edición, escribir algunos artículos, conseguir el avisaje y asegurar su venta, incluida la captura de los mentados suscriptores.

-¿Cómo fue comenzar a trabajar, recién egresada, con Piñera, un “gurú” para algunos?
“Fue una experiencia buenísima, estuve con un jefe y un profesional de primer nivel, ideal para aprender mucho. Me mostró el mundo de los ejecutivos al cual pude acceder; él se codeaba con ellos en reuniones y, a la vez, yo tenía que ir a visitarlos a sus oficinas para venderles la revista.
“Agarré personalidad, me relacioné muy bien con ellos, con ejecutivos de alto nivel y eso me ayudó a formar mi carácter. Ví que era capaz y (entre risas)… les vendía como mico publicidad en la revista”.

-¿Qué hacías en eso si te habías especializado en economía?
“Ah… yo sentí que era súper bueno empezar por ahí, como que vislumbré que estar al lado de ese hombre era una buena escuela”.

-¿Nunca te imaginaste haciendo clases o administrando?
“Es que para mí era una experiencia comercial que tenía que tener; la revista era un producto y yo estaba a cargo de ese producto. Era una product manager”.

-¿Es ahí dónde surgió tu inquietud por el marketing?
“Sí, aquí se enchufó en mi vida. Por la edición de la revista pasaba en la agencia y conocí el mundo de los creativos. Me acuerdo que vi una serie de campañas antes de que salieran en la televisión y después, en pantalla, me parecía entretenido ver su proceso”.

Después emigró a Banmédica, se alejó del marketing y se sumergió en la elaboración de estudios para la gerencia comercial. Pero, nuevamente, comenzó a desarrollar productos, a proponer nuevos planes de salud, entre ellos, los diferenciados por grupo de riesgos.

En eso estaba, cuando el mundo de las telecomunicaciones golpeó por primera vez su puerta. Le ofrecieron un cargo en VTR, pasó todas las pruebas y, en el momento en que iba a comunicar su partida, Banmédica le dio la oportunidad de asumir la subgerencia de marketing.

“Me quedé. Si a uno le pasa algo así en la vida es porque algo te dice no te vayas. Y tenía toda la razón; creo mucho en las señales, en que las cosas pasan por algo”.

-¿Nunca te planteaste que las cosas iban muy rápido? Tenías ¿cuánto? 26 años.
“Nunca me lo cuestione, para nada. Lo vi como una oportunidad, porque aunque no sabía nada de marketing hice un curso en la Universidad Católica y fui a todos los seminarios que habían del tema. En el fondo, me instruí (dice pícara).”

Pero, las comunicaciones eran su sino. A los tres años de asumir en su cargo la tentó Chilesat y en esa ocasión no dudó en dar el salto. Era desafiante porque tenía que ayudar a hacer conocida una empresa que en ese momento peleaba con dos monstruos, ENTEL y CTC. “Fue una experiencia maravillosa, pero me saqué la cresta trabajando”.

Convertida en una reconocida ejecutiva, recibió nuevas ofertas, entre ellas, de Condell. Ante la insistencia probó hacer una exigencia salarial con la vara pasada con el fin de que abandonaran en el empeño, pero le salió el tiro por la culata.

Considerando que estaba separada y tenía una hija que mantener, ingresó a la financiera, pero hoy reconoce no fue la mejor decisión. “Ahí me di cuenta que la plata no lo paga todo, que da lo mismo, que uno debe buscar otras cosas en un trabajo, como que el ambiente sea rico o te guste la pega”.

Descontenta comenzó, por primera vez, a explorar el mercado y, más rápido de lo que pensaba, aterrizó en la CCU donde siguió aprendiendo. El escalafón siguiente fue ENTEL, empresa en la que estuvo 7 años antes de migrar, no sin cierta polémica, a CTC.

-¿Qué explicación hay para tanta movilidad?
“Se han mezclado varias cosas. Creo que he tenido suerte, porque se me han presentado oportunidades. Hay gente que no las toma, yo sí”.

-¿Qué hay en tu carácter que te impulsa? ¿Te gusta el riesgo?
“Diría que soy segura de mí misma, de lo que soy capaz de hacer. Me siento súper segura de los equipos humanos que formo, tengo capacidad para llevarme bien con la gente y creo que, entre ellos, cosas buenas se pueden escuchar de mí.
“Y eso es muy importante para que a uno le vaya bien; a la larga si uno logra tener buenos equipos humanos y sabe del tema, la posibilidad de que te vaya mal es muy baja”.

-¿Andas siempre tras la búsqueda de desafíos mayores?
“No es que yo quiera llegar a ser gerente general. Me gusta estar en trabajos entretenidos haciendo cosas que me motivan. Ese es el motor que te hace levantarte todos los días. Ahora, no creas que uno no quiere parar un poquito, no soy súper woman, pero necesito tener desafíos.
“Estuve 7 años en ENTEL, 6 en Banmédica, o sea, cuando encuentro un lugar donde puedo hacer lo que me gusta me quedo feliz. No es mi intención cambiarme permanentemente, al contrario, el stress de los cambios ya los conozco y los he vivido, pero en economía se dice que la rentabilidad está asociada a riesgos”.

Y riesgos ha asumido. Ella misma lo dice: “muchas veces uno está cómoda y escucha quédate ahí, pero no tengo esa mentalidad. El libro “¿Dónde está mi queso?” me representa cien por ciento, es como el abc”.

-¿Cómo has logrado sobrevivir en un mundo tan competitivo y además, siendo mujer?
“Con harto cuero de chancho, de verdad. Quizás mi carácter hace que tenga mayor resistencia, no soy muy nerviosa y soy relajada. Me dicen que soy operada de los nervios. Ahora, cuando hay que ponerse nerviosa, me pongo, pero no por tonteras.
“Siento que me puedo controlar y los momentos difíciles hay que saberlos pasar. En algunos he llorado, me he sentido pésimo, pero la vida es así. Diría que me he superado a partir de ellos; cuando uno está mal dice de ésta voy a salir, no se cuándo, pero lo haré y esa ha sido mi actitud”.

-¿El juicio hacia tu persona, por tu salida de ENTEL, lo has enfrentado con ese cuero de chancho?
(Piensa si contestar o pasar y guarda largo silencio).

-¿Estás con tu conciencia tranquila?
“Absolutamente” (y calla).

El tema claramente la incómoda; al homologar su caso con el de Pablo Turner (que se fue de Falabella a Almacenes París en el mismo período) se aferra al humor, que lo tiene a flor de piel, y se ríe: “Me sentí hasta alagada; era Turner y Andrea. Que pena por él, yo piñufla y me suben a su nivel”.


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