El papá busca espacio en la rutina familiar

Cuando ambos progenitores trabajan, muchos niños prefieren a la madre al final del día y el padre se siente sin un rol definido.

09 de Mayo de 2005 | 09:57 |
Al llegar de la oficina todos los días, Daniel Olave sabe que su hija de dos años y medio está esperando principalmente a su mamá, que también viene del trabajo. >b>Ella es la que la va a bañar, la que le pondrá el piyama y le contará el infaltable cuento. "La niña espera ese ritual y tengo claro de que ahí yo no entro", cuenta el papá.

En esos últimos momentos del día para estar en familia, la pequeña exige la presencia exclusiva de la mamá y lo deja claro con tres palabras: "Buenas noches, papá".

Ante eso, cuenta Daniel, él ha tenido que ingeniárselas para encontrar otros modos de desarrollar su relación con la niña. Y ha sido creativo: salidas al parque y al museo los sábados en la mañana, y a ver a los abuelos por la tarde. "Ella y yo solos, mientras la mamá aprovecha de descansar o de hacer lo que ella quiera".

Según lo que recomiendan los especialistas, Daniel ha encontrado una adecuada solución a un cuadro que se repite en muchas familias cuando padre y madre trabajan. Entonces, es común que al final del día los niños pequeños prefieran estar con la mamá y, muchas veces, los padres se quedan sin encontrar un rol. Algunos se "sienten" y se retiran ofendidos a ver las noticias y otros comprenden que esto es natural en los más chiquitos y buscan otro momento para tener más protagonismo.

"Es normal esta preferencia por la madre, sobre todo en los más pequeños, por el vínculo que tienen con ella desde antes de nacer. Ella los tuvo en el vientre, ella los amamantó. Pero muy rápidamente la figura del padre empieza a cobrar cada vez más relevancia, aunque eso va a depender mucho del interés que los papás tengan en esto", afirma Claudia Cerfogli, sicóloga infanto-juvenil y terapeuta familiar.

Diálogo de pareja

Los padres deben partir por reconocer que quizás los niños privilegian a la madre porque "ella ha sido permanentemente más receptiva con ellos. En general, a los hombres no se les ha educado para vincularse de una manera tan íntima y directa, que tiene que ver con estar centrado en las necesidades del otro".

En este punto, la sicóloga infanto-juvenil Verónica Navarrete aporta: "Las madres suelen ofrecer una imagen más consistente, más estable para los niños. Si los papás quieren ganar más espacio con los hijos, tienen que estar ahí de modo permanente".

La profesional recomienda que, incluso en un primer momento, los padres acompañen los rituales nocturnos que realiza la madre con los niños al acostarlos. "Y de a poco se irán ganando un espacio propio. La solución no es retirarse porque 'aquí sobro', sino permanecer allí".

Para Claudia Cerfogli, la pregunta no es "por qué los niños no me toman en cuenta", sino "qué estoy haciendo yo para que el niño se acerque a mí, para que sienta que estoy disponible".

Según la sicóloga, la forma en que cada uno de los padres desea relacionarse con los hijos amerita un diálogo dentro de la pareja. "Tienen que sentarse y plantearse mutuamente: cómo quieres que sea tu espacio con los niños".

Lo usual es que la madre ocupe un rol más preponderante en los espacios más íntimos, en la contención emocional de los niños, y que el padre los invite a actividades más físicas, que impliquen arriesgarse a conocer el mundo. "Pero eso no tiene por qué ser así siempre; va a depender de las características personales del padre y de la madre".

Los padres deben ser creativos en buscar una manera de relacionarse con los niños que tenga que ver con lo que ellos son. Por ejemplo, cuando Daniel Olave constató la simbiosis que había entre su hija y la madre, intentó buscar otros momentos para hacer cosas que les gustaran a él y a la niña: "Ver monitos animados en las madrugadas, mientras la mamá duerme y, muy pronto, empezar a ir al cine juntos".

Para dar la oportunidad al padre de crear rutinas con los niños, los especialistas recomiendan que las madres se atrevan a salir regularmente, dejando a los niños a cargo de él.

También es bueno aprovechar circunstancias como la llegada de una nueva guagua o las vacaciones para cambiar los hábitos, abriendo un espacio para el papá. Muchos padres se han convertido en los mejores compañeros del primogénito con la llegada del segundo hijo.

Pero ganarse este espacio implica ser activos. "No se trata de quedarse con los niños para leer el diario o dormir siesta mientras ellos ven televisión -dice Claudia Cerfogli-. El desafío de padre y madre que trabajan es que los escasos momentos en que se está con los hijos, hay que estar realmente ahí".


Soltar las riendas

La sicóloga Verónica Navarrete hace notar que en términos sociales las madres siguen llevando las riendas de la crianza, aunque se hayan igualado al hombre en términos laborales y de aporte económico al hogar.

"Muchas veces a las madres les cuesta delegar en los padres porque no ven en ellos la consistencia para generar hábitos en los niños. Las mamás solemos ser las brujas que andamos detrás de los niños para que se laven los dientes o para ponerles límites".

Por eso, el abrir espacio a los hombres en la rutina diaria implica un acto de confianza, dice la sicóloga Claudia Cerfogli. "A las mujeres nos cuesta aceptar que las cosas no se hagan a nuestro modo. Y los hombres suelen ponerse en la posición de esperar instrucciones". Cambiar esto implica comunicación: decir qué se espera del otro y qué se aspira para uno mismo.
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