Sueños permiten conocer el yo real

La interpretación onírica es una técnica terapéutica que no envejece. Prestarle más atención puede ayudar a profundizar en los temores y deseos más ocultos.

10 de Abril de 2006 | 11:02 |
En su sueño, volvía a ser niña y jugaba en el patio de la casa de sus padres. De pronto veía un caballo grande, inmenso, que le inspiraba temor. Ella arrancaba, pero el animal la seguía trotando. La niña corría por el jardín, que se transformaba en un bosque. Cuando creía que no la seguía se sentaba a descansar y percibía que alguien le respiraba en la oreja. Se daba vuelta y veía al caballo sentado en un tronco, pierna arriba. Ahí despertaba.
Con este sueño, Sergio Espinoza Parra, psicólogo, académico de la Universidad SEK y con formación en psicoanálisis, se ayuda para explicar cómo funciona la interpretación de los sueños de Sigmund Freud, cuál es su sentido terapéutico y cómo el ejercicio de recordar los sueños permite saber más de sí mismo.

"La señora del sueño era una antigua paciente, ya fallecida, que había quedado viuda y estaba con una depresión que no respondía a los fármacos. Cuando contaba este sueño se emocionaba mucho y eso permitió indagar mejor qué le estaba pasando".

Asociación de ideas

La técnica que Freud entregó al mundo en 1900 le permitió a este sicólogo ayudar a su paciente a entender qué le sucedía. "Interpretar los sueños es una técnica terapéutica que ayuda a conocer mejor nuestros motivos ocultos, deseos y miedos", es lo que dice a sus alumnos de 2o., 3o. y 4o. año de Psicología, en el ramo "Interpretación de los sueños y poética del inconsciente", y quienes el viernes pasado terminaron su año con una jornada de extensión sobre el tema.

Así, a través de la asociación libre de ideas, propuesta por el padre del psicoanálisis, ambos indagaron en este sueño recurrente: "Cuando le mencionaba caballo, ella lo asociaba con fuerza, autoridad y elegancia. Estas palabras las relacionó con uniforme, y ésa con su marido, que había sido un oficial de alto rango. Al recordarlo, se emocionó".

Cuando se llega a un concepto que toca la fibra emocional de la persona, agrega el sicólogo, se detiene la asociación y se indaga cómo esa idea remite a una escena de orden personal relacionada con la infancia, la sexualidad y la sexualidad infantil. "La interpretación del sueño surge en la medida que somos capaces de integrar todas las redes de asociaciones dentro de la trama histórica del paciente".
Por eso es fundamental hacer entrevistas preliminares que permitan conocer el contexto histórico de la persona, es decir, la subjetividad donde surge el sueño que se intenta analizar. También, dice el psicoanalista Alex Droppelman, es esencial el relato del paciente, más que una imagen, porque son sus palabras las que permiten encontrar los conceptos en los que se debe basar la asociación de ideas.

"Esta paciente se había casado siendo aún una adolescente con este joven oficial que siempre la mimó y nunca dejó que se preocupara de nada, ni siquiera de las cuentas de la casa. Entonces, cuando él muere, ella siente que se queda sola y en el aire, sin apoyo", agrega Espinoza Parra.

En el momento en que ella supo esto, comenzó a elaborar el duelo por la muerte de su esposo, comenta el psicólogo. "Eso, unido a la revisión de su historia personal y la ayuda de su hijos, le devolvió su autonomía y logró sanar su depresión".

Contexto apropiado

En clases, cuenta Sergio Espinoza, él y su alumnos aprovechan los sueños propios para ir repasando y comprendiendo de qué se trata la teoría de Freud. "Lo hacemos con cuidado, porque la clase no es psicoterapia y se puede escapar de las manos".

Porque conversar acerca de los sueños puede ser una instancia de alivio y catarsis para muchos. "En términos generales, el solo hecho de hablar en un contexto apropiado y con resguardos puede ser muy terapéutico".

Sin embargo, advierte el psicólogo, hay veces en que esa conversación puede "entrampar más aquello que inquieta a la persona, con lo que puede quedar más sola, vacía y triste". Por eso, agrega, si existe inquietud acerca de lo que los sueños están mostrando, el mejor camino es buscar la ayuda de un psicoanalista y trabajar con él ese tema.

"El secreto del sueño está en el soñante, no en el intérprete. Éste es un facilitador, que ayuda a sacar a la luz ese saber no conocido". Porque, generalmente, el sueño remite a conflictos de los que la persona no quiere saber nada y, entonces, los reprime. "Y lo que se reprime vuelve en múltiples formas, como actos fallidos, lapsus linguae, un chiste, una obra de arte y otras formaciones del inconsciente", complementa Alex Droppelman.

Mientras con los lapsus "el inconsciente habla de golpe", con los sueños es posible conocerlo mejor, "porque permiten hacer asociaciones y auscultar el inconsciente de forma profunda".

¿Premonitorios?

No. Es la respuesta que dan los psicoanalistas desde Freud hasta nuestros días. El psicólogo Sergio Espinoza Parra explica que el folclor ha querido darle características proféticas al sueño, pese a que psicoanalíticamente no las tiene.

"Muchas veces se les asigna ese carácter premonitorio, porque nos dice algo que ya sabemos, pero de lo que no queremos saber".

Como la señora que sueña que su marido se va con su mejor amiga. "Ella siempre supo que entre ellos había una relación, pero no tenía el valor para enfrentarlo. Por eso surge en sus sueños".
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