De locutor a director de cine

12 de Septiembre de 2006 | 08:57 |
Aunque hay muchas cosas que motivan al Rumpy, por estos días sus energías están puestas al máximo en lograr echar a rodar, literaralmente, su segunda película sobre “El chacotero sentimental”; esta vez con él a la cabeza en todos los planos.

La primera versión la dirigió Cristián Galaz y tuvo un gran éxito de taquilla, pero director y protagonista terminaron distanciados (por usar una frase cortés) y, después de dimes y diretes respecto al título y su propiedad, ya está todo listo para empezar con una nueva entrega.

-¿Qué diferencias con la antigua tiene la nueva película?
“La dirijo yo, entonces, quiero darle mucho más énfasis a que esto es un programa de radio; a que el espectador lo sienta, porque creo que en la primera eso no se logró mucho.
“Las historias son de Chile 2006 ya no son ‘trasgresoras’”.

-¿Es cierto que tendrán más que ver con el barrio alto?
“No, no, no es barrio alto; de hecho, el único barrio que se muestra es Matucana y sus alrededores, San Pablo, Quinta Normal. Hay una historia que es es muy ABC1, pero es en el campo... gente de mucho dinero, dueños de viñas. Pero no tiene que ver con la plata, sino con la rigidez que viven su vida y lo que les enseñan a sus hijos”.

-¿De los sectores más tradicionales?
“Sí, eso es, me estoy metiendo en un mundo de la tradición; de lo difícil que es hacer o ser una cosa distinta; de quiénes no te dejan hacerlo... en ese volón me estoy metiendo, porque me interesa, porque es parte del país, el país de derecha”.

-¿Por qué?
“Me interesa el mundo de la derecha, son parte del país... no es una historia de la derecha en términos de partido político, sino que me interesa esa gente distinta a mí, en todos los términos y que son personas bastante felices, por cierto”.

-¿Cómo se te ocurrió el lenguaje de los grados y todo eso?
“Las grandes cosas se hacen solas... se fue dando. Fue lo que dijo uno y lo pegamos con el otro y así, poh, jajaja”.

-¡No te aburres nunca!
“No, no me aburro, lo paso súper bien”.

A pesar de que se reconoce bastante distinto a muchos y que sus padren saben que es así, cuenta que una que otra vez le han dicho ¡Qué divertido, pero no te pongai tan degenerado, no seai viejo verde!.

-¿Viejo verde?
“No sé... como que... las niñitas tan chicas... no sé... mi mamá me dirá unas cosas, mis hermanos otras, pero, en general, yo no me meto en lo que ellos hacen para vivir ni ellos en lo que yo hago. No es tema”.

-¿Influyó en tu carrera todo el tema de tu hermano, Jolo?
“Fue muy fuerte, una época muy fuerte. La recuerdo muy intensa, muy de guerrilla... ¡fue muy fuerte! Sí, influyó; me entró mucho la weá, por razones obvias.
“A ver, creo que estuvo bien, pero fue muy fuerte; estoy feliz sin nada, sin que aparezca... ¡Ay conche...! los momentos de mucha intensidad generan que después necesitís el relajo, ¿no?”

-¿Cómo influye el personaje Rumpy en la vida de Roberto Artiagoitía?
“No sé a qué te referís con personaje, porque yo soy bastante natural en mi manera de trabajar. Eso es lo que yo creo que mantiene la vigencia de lo que hago, porque no estoy inventando un weón.
“Finalmente, tengo una manera de trabajar que es acorde, consecuente con lo que yo soy. Para mí es mucho más cómodo no decirle nada a quien llama al programa, sólo escuchar; pero es mucho más rico decir lo que pienso”.

- O sea dices al aire lo que los demás probablemente callaríamos.
“Yo hago lo que quiero y nunca me he topado con que me censuren. Simplemente hay lugares de los que no me llaman, como el canal 13”.
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