El sentido de intervenir

El Sernam llama a intervenir y no permanecer pasivos ante un acto de violencia contra la mujer, pero esa actuación no apunta a detener la golpiza, más si la correlación de fuerzas es desproporcionada, sino que a pedir ayuda y denunciar.

20 de Marzo de 2008 | 10:24 |
A fines de noviembre de 2007, Francisco Barrera, de 26 años, intervino en una golpiza que le propinaba un ciudadano peruano a su mujer. El joven no lo pensó dos veces y cuando vio que el hombre golpeaba a su pareja, en plena Alameda, en la comuna de Estación Central, trato de detenerlo.

Pero todo resultó mal. El ciudadano extranjero las arremetió contra él y sorpresivamente, extrajo una pistola y le disparó. Una de las balas se alojó en la columna vertebral de Francisco y el diagnóstico fue devastador: quedó parapléjico de por vida.

A fines de enero de 2008, el joven de 16 años Julio Norambuena intentó llamar a Carabineros para pedir ayuda. Su padre, empresario de la construcción cesante, discutía y golpeaba a su madre. La solicitud de auxilio no la pudo hacer; su progenitor, después de disparar contra la mujer, descargó seis tiros en su tórax, matándolo instantáneamente.

Ambos casos son extremos y desgarradores. Julio no podrá contar nunca sus motivaciones, en cambio, Francisco –Pancho, como lo llaman- ha declarado con entereza que volvería a actuar como lo hizo y ha puesto lo mejor de su parte para enfrentar su futuro.

El Gobierno, reconoce en él valentía. La ministra del Sernam, Laura Albornoz, lo ha visitado varias veces y acogió rápidamente una propuesta parlamentaria en orden a otorgarle una pensión de por vida y otras ayudas para poder realizar su rehabilitación.

Sin embargo, estos casos pusieron en el tapete el cuestionamiento que muchos se hacen en orden a si se debe o no intervenir cuando se observa y conoce un caso de violencia contra la mujer. Acentúa la duda el spot de televisión y radio que mostraba a un hombre gritando y jaloneando a una mujer en un restorán mientras los demás clientes no se inmutaban. “Aquí había 20 personas, nadie hizo nada. Imagina cuando esté sola en su casa” era el comentario en off del locutor.

Laura Albornoz no tiene duda en su respuesta. Todos deben intervenir, nadie puede quedar pasivo ante un acto de violencia intrafamiliar y ese ha sido el llamado del Gobierno cuando pide que las denuncias se hagan al fono gratuito 149.

Fono denuncia
El fono 149 funciona en todo el país y comunica directamente con Carabineros.

Quienes llaman deben entregar los antecedentes de su denuncia e identificarse. O sea, aunque no se puede hacer una denuncia anónima, ésta puede permanecer confidencial,, es decir, debido a que la ley lo permite, Carabineros mantiene en reserva el nombre del denunciante si este así lo pide.

A partir de la información recibida, la policía adopta el procedimiento correspondiente que puede implicar recurrir al tribunal o fiscal público.

Sin embargo, la personera hace una prevención: el llamado a intervenir no implica necesariamente, mezclarse en la pelea o golpiza para defender a la mujer; muchos factores se deben tomar en cuenta, entre otros, la correlación de fuerzas. Es decir, hay que evaluar cuál es la fuerza o arma que usa contra la mujer, el tamaño físico del agresor o el contexto.

Por eso, el camino propuesto es denunciar. No quedar impávido y pedir ayuda. El fono 149 lo contesta Carabineros, quienes están capacitados para tomar las medidas correspondientes.

“El llamado es a que las personas intervengan, que intervengan los familiares, los amigos, los jefes y que lo haga cada uno de acuerdo a sus propias capacidades y posibilidades. Es que intervengan levantando el teléfono y haciendo la denuncia”, dice y reflexiona que hasta hace muy poco la violencia contra la mujer era tolerada o considerada un acto de la vida privada.

Agrega: “nosotros esperamos que intervengan sin riesgo a su propia integridad física, pero queremos una ciudadanía con una actitud de alerta, que reproche esas acciones. Tenemos que erradicar de las conductas de violencia dentro de la familia”.

“La situación de Julio, quien intentó pedir ayuda para su madre es lamentable y eso lo hubiéramos hecho todos, pero lo que no puede pasar es que este tipo de actos queden impunes, que nos quedemos callados para no tener problemas”, insistió.

Laura Albornoz apunta al efecto expansivo que tiene la violencia intrafamiliar, porque en los 14 femicidios que ya se han registrado en 2008, no sólo han muerto mujeres, sino que han quedado muchos niños y adolescentes huérfanos, sin familia, o sea, muchas víctimas.
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