Terapia en grupo

Francisca Fourt y Olga Serrano develan en un libro los sentimientos que embargan a las mujeres separadas y que, al sociabilizarlos, las liberan.

05 de Septiembre de 2008 | 08:41 |
”Yo estaba dispuesta a lo que fuera por no separarme”.

Es un sentimiento común que comparte buena parte de las mujeres que se separan y que retienen en su cabeza, y sobre todo en su guata, durante mucho tiempo. Muchas de ellas nunca lo verbalizan y por lo tanto, jamás descubren que, al lado, hay un número importante de pares que ha experimentado lo mismo.

Quizás, por eso, Francisca Fourt, junto a la terapeuta familiar Olga Serrano, quisieron “liberar” de ese silencio, dolor y culpa que apremia y angustia a quienes dejan atrás un matrimonio, más cuando hay hijos.

De lo anterior surgió el libro “Nosotras las separadas” que no pretende ser un texto de autoayuda, como Franscisca Fourt señala, pero que a lo mejor cumple mejor ese objetivo desde el momento en que las divorciadas se ven reflejadas en él.

“La idea era que hubiera complicidad entre nosotras”, explica Francisca, quien a partir de su experiencia ideó una vía para crear una “red de apoyo” a mujeres separadas. En conversaciones con sus amigas, casadas y separadas o en proceso de, descubrió que el tema de la separación era “tema” que necesitaba ser abordado en la intimidad de un grupo de pares donde se habla sin censura.

Después de 2 años, resolvió estructurar un cuestionario que más de 100 mujeres contestaron y sirvieron de base para expresar el mundo de contradicciones y dolor que se vive al terminar una relación de pareja.

“Al comparar las experiencias uno consigue tranquilidad y se pregunta cómo lo han hecho las mujeres no han tenido ese apoyo”, explica la autora, quien cree, de verdad, que muchas veces verbalizar sentimientos y pensamientos con las iguales es tan positivo como ir a terapia.

Y el libro de verdad puede ser una vía; aunque no responde a un estudio con método científico su material puede ser extrapolable: un 95% de las mujeres nunca piensa en separarse; un 90% pone como principal temor el futuro de sus hijos; un 98% sólo quiere estar tranquilidad y después, acompañada de una nueva pareja; un 90% debió comunicar sola la situación a los hijos.

Fourt se muestra convencida de que cuando se comparten temores -porque el proceso de separación es duro y claramente los genera- uno puede disminuir la angustia. Ya el sólo hecho de preguntarse ¿qué viene?, hace que las mujeres ingresen en una espiral.

“Nunca pensé que tenía que pasar por el proceso de separarme para escribir el libro, pero es verdad que vivir la experiencia ayuda; es muy difícil escribir sobre algo sin haber experimentado todo lo que provoca en sentimientos”, dice.
Citas y citas
El libro no responde al clásico texto de ayuda escrito desde la perspectiva teórica y clínica. Su estructura, es más, sorprende.
Sin intervenir mayormente, Francisca Fourt, recoge las frases que las separadas exponen cuando abordan alguna pregunta como ¿cuáles eran tus dudas o temores? O ¿qué desencadenó, finalmente, la decisión de separarte?
Las respuestas son múltiples y así son expuestas: “miedo a todo y especialmente a las reacciones de él” o “partir de cero” están entre los temores.

Olga Serrano, orientadora familiar que fue convocada por Francisca para explicar algunas de las respuestas recogidas, cree en los libros de autoayuda, que en este caso permite entregar apoyo.

No obstante, precisa, una persona que enfrenta un divorcio, además de buscar contención entre sus pares y amigos, debe ir a terapia porque ese es el camino que le permitirá adquirir las herramientas para enfrentar el proceso.

“El cerebro tiene dos hemisferios: uno racional y otro emocional; en este último caben los apoyos de los amigos, que escuchan y comparten experiencias, pero en el ámbito racional uno necesita elementos objetivos para llevar adelante el duelo y el cambio de escenario”, explica.

Olga asegura que “Nosotras las separadas” será un libro que ayudará mucho no sólo a mujeres, que van a verse identificadas en otras, sino que también a los hombres. “Me lo dijo mi ex marido; me dijo que no podía creer lo que estaba leyendo, pero lástima que fue 25 años tarde”, confiesa esta orientadora.
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