El peligro está en el abuso

A pesar de lo que se cree, las bebidas energizantes no inhiben los efectos del alcohol y tampoco disminuyen el resultado de una alcoholemia.

02 de Febrero de 2009 | 12:12 |
A sus 23 años, Claudia toma, con bastante frecuencia, bebidas energizantes mezcladas con alcohol, “en todas partes ofrecen estos tragos, especialmente combinadas con variedades de vodka de diferentes sabores, es una mezcla común”. Para ella este popular combinado tiene un sólo fin: “cuando es viernes y estoy muy cansada por la universidad, parto el carrete con uno de estos combinados, la idea es que se me pase el sueño y, si es que tengo que manejar a mi casa, poder hacerlo sin problemas”.

Lo que cuenta Claudia es la moda del carrete juvenil actual. De hecho, las bebidas energizantes con alcohol se ofrecen en las cartas de la mayoría de los bares y discotheques del país, además de que su consumo es, incluso, promocionado por televisión. No es una combinación fatal y no está prohibida, pero el consumo excesivo puede causar efectos no esperados.

Y es que la idea que se pretende alcanzar con estos nuevos tragos es suprimir el efecto depresor del alcohol, aumentar la euforia y mantener las energías para que la fiesta dure para siempre. No obstante, el abuso de esta mezcla puede traer efectos adversos que son importantes de conocer.

Aunque conoce lo que se dice sobre los posibles efectos secundarios de tomar bebidas energéticas con alcohol, Claudia trata de moderar su consumo por una razón muy diferente, “son muy altas en calorías, demasiado dulces, no es para tomarse más de una porque puedes engordar. En Estados Unidos las venden light, pero acá no han llegado aún”.

Por contener altas dosis de cafeína, las bebidas energizantes son un estimulante del sistema nervioso central. Aunque estos productos se recomiendan a deportistas o personas sometidas a intensa actividad física, no son nocivas para quienes no cumplen con estos requisitos. El doctor Juan Carlos Ríos, Toxicólogo del CITUC, señala que “no deberían presentar mayores inconvenientes en personas sanas. Si es que hay consecuencias adversas es porque no hubo tolerancia, pero lo mismo puede suceder la primera vez que se toma café”.

La razón de la popularidad de los tragos con bebidas energizantes está en eliminar el efecto depresor del alcohol, como señala el doctor Ríos, “cuando se mezclan con alcohol u otras drogas de abuso, te sientes con euforia, porque el alcohol, en algunas concentraciones, te pone más activo, simpático. Al mezclarlo con un estimulante la euforia aumenta, eventualmente no te sientes cansado siendo que deberías estarlo, sientes que puedes hacer cosas que en teoría físicamente no puedes”.

Este estado aparente de sobriedad es la que puede hacer que se hagan actividades prohibidas para quien ha consumido más de lo recomendado de alcohol, por ejemplo, manejar. Aunque no se sienta, los reflejos que permiten reacciones rápidas y la motricidad para movimientos finos sigue nublada, lo cual significa correr el riesgo de accidentes automovilísticos.

Sumado a lo anterior, la creencia de que la combinación con bebidas energizantes esconde el exceso de alcohol si es que se aplica la alcoholemia es falsa. Señala el facultativo, “si el consumo de alcohol ha sido alto, seguirá marcando como tal, que tu te sientas bien no significa que no estés bajo los efectos de la bebida”.

La realidad de esta combinación es que no es ni fatal ni beneficiosa, sino que cada una de estas sustancias cumple su función y que lo peligroso sólo sucede cuando existen excesos. En este sentido, Ríos dice que no hay que dar mensajes ambiguos, ya que “el abuso es lo que causa los efectos adversos, si esta mezcla se tomara con prudencia, no tendría por qué presentar contraindicaciones. El problema es que en una fiesta nadie se toma sólo un vaso de alcohol y una bebida energética, sino que a lo largo de la noche son varios vasos y muchas latas de estos productos. La gente piensa que se puede consumir, pero no se miden en la cantidad”.

El problema es que “a medida que más alcohol se toma más bebida energizante se va a ingerir en la noche, y como en todas las intoxicaciones, el problema está en la sobredosis”.

Cómo funciona

La cafeína contenida en las bebidas energéticas tiene como principal efecto ser un levantador de ánimo, porque aumenta la frecuencia cardiaca y acelera la irrigación sanguínea a los músculos del cuerpo, por lo que también disminuye la sensación de sueño.

Por su parte, el alcohol en dosis relativamente elevadas tiene el efecto de ser un depresor, es decir, el efecto totalmente adverso de la cafeína. Baja el ánimo, aumentan las ganas de descanso y se pierden algunas capacidades motoras.

De esta forma, ambos compuestos “compiten” por cuál será el efecto predominante, como señala el toxicólogo, “todo depende de la cantidad que cada uno que ingiera y el que gane es el que va a producir el efecto que tiene asociado a su consumo”.

El abuso de estas sustancias puede producir excitación, insomnio, taquicardias y arritmias que incluso pueden terminar en insuficiencias cardiacas y en la muerte. Esto se suma a que, como señala el doctor Ríos, “el alcohol por sí sólo también es letal si se ingiere en sobredosis”.
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