Salas cuna y bonos son la clave para el recambio generacional

Trabajar, ser mamá y dueña de casa es un desafío que deben tomar las mujeres de hoy. Pero los expertos proponen que, tal como en países europeos, el gobierno debe apoyar la maternidad, para así contrarrestar las bajas cifras de natalidad que existen en Chile.

04 de Marzo de 2009 | 10:58 |
Carolina y su marido decidieron que Catalina, de 8 meses, será su única hija. "Por una parte, yo paso mucho tiempo en el trabajo, y por otra, nosotros, siendo profesionales medios, económicamente no podríamos darle buena educación a más de un hijo, porque aquí la educación de calidad es cara", dice Carolina.

La decisión de esta pareja no es aislada. Hoy en Chile, el promedio de hijos es de 1,9. Este indicador, conocido como tasa de fecundidad global, es uno de los más bajos de América Latina, e indica que los hijos nacidos por cada mujer no alcanzan a renovar la población.

El fenómeno se repite en muchos países desarrollados, donde las tasas de fecundidad llegan incluso a 1,2 en naciones como Grecia y Polonia, y a 1,3 en Alemania, Italia y España. Para revertirlo, este último país anunció un bono de 2.500 euros ($1,8 millón) para todos los recién nacidos.

La difusión de este incentivo y la posibilidad de implementar en Chile medidas de apoyo a las familias que deciden tener hijos despertó opiniones entre lectores de este diario, y coincidió con anuncios de iniciativas que apuntan a facilitar la maternidad.

Más de ocho horas

Un bono al tercer hijo y beneficios en becas, créditos estudiantiles, acceso a la vivienda y desgravación tributaria son algunas de las medidas de fomento a la natalidad propuestas al Gobierno por el senador Juan Antonio Coloma y el diputado Marcelo Forni, de la UDI. En su documento 'Chile, ¿una gran familia?', también sugieren un subsidio único a mujeres embarazadas y a niños de hasta 4 años del 40% de familias de menos ingresos. Otra idea es establecer un mínimo de 50 m{+2} para las viviendas sociales.

"Con este documento queremos hacer conciencia sobre la baja sostenida de las tasas de natalidad. Cada vez a las familias les cuesta más crecer, porque en Chile no hay ninguna ayuda especial para quienes se atreven a tener otro hijo", dice Coloma.

A los costos se suma otro factor de tipo cultural. Rodrigo Cerda, profesor del Instituto de Economía de la U. Católica, señala entre las principales causas de la baja fecundidad la mayor inserción de la mujer al mercado laboral, lo que dificulta la crianza.

Según la II Encuesta de Calidad de Vida y Salud 2006, en Chile el 44,8% de los hombres y mujeres entre 20 y 44 años -principal etapa de la crianza- trabaja más de ocho horas diarias. La cifra incluso excede al 37,8% de quienes trabajan las 8 horas legales.

Para la diputada PPD Adriana Muñoz, una forma de compatibilizar trabajo y crianza es "instalar a nivel país la maternidad como una responsabilidad social y de todos los entes de la sociedad". Por eso, en las últimas semanas, parlamentarios de ese partido han sostenido conversaciones con la Sofofa, la Confederación de la Producción y del Comercio, la Conupia, que reúne a la pequeña y mediana empresa, y la CUT.

"Queremos conocer las realidades de estos distintos sectores para poder proponer proyectos de ley y políticas públicas que permitan ordenar las jornadas, los turnos, las relaciones laborales o los permisos maternales tomando en cuenta las particularidades de cada sector empresarial o actividad productiva", explica Adriana Muñoz. }

El mayor acceso a salas cunas y jardines infantiles apunta en la misma dirección. "Esta medida busca resguardar los derechos del niño, pero también permitir que la mujer que trabaja o quiere hacerlo pueda revertir las limitaciones para ejercer su maternidad", dice la ministra de Mideplan, Clarisa Hardy.
Fecundidad
2,1 hijos por mujer es el mínimo que asegura el reemplazo generacional en una población. El número se considera en mujeres de 15 a 49 años.

Beneficio global

Si bien muchas de las políticas de apoyo a la familia apuntan al estrato de menos recursos, la ministra del Servicio Nacional de la Mujer, Laura Albornoz, explica que en muchos casos "las políticas no tienen por qué estar dirigidas sólo al 40% más pobre: hay que cambiar la cultura del trabajo en todos los estratos; que los padres y las madres no sean presionados a seguir en el trabajo después de las 18:00 hrs., que vuelvan a sus casas de un modo más amigable".

Coincide con ella José Miguel Guzmán, jefe del Área Población y Desarrollo de la CEPAL. "Tal como en el caso de España, que bonifica a todos los niños, hay políticas e incentivos que no pueden ser focalizados, porque si se restringe mucho el grupo beneficiario, no se logrará la meta de aumento en la fecundidad".

Por eso, Guzmán señala que es fundamental que las propuestas y estrategias se basen en estudios demográficos que permitan proyectar su real efectividad.

¿Y si nos quedamos en 1,9?

Antes de pensar en políticas directas de fomento a la fecundidad, es necesario tomar una decisión a nivel de país de por qué hacerlo o no, concuerdan el economista Rodrigo Cerda y el experto en demografía José Miguel Guzmán.

"Chile tiene más de dos décadas con una tasa relativamente estable y en disminución, lo que para el país ha significado grandes oportunidades de inversión en jardines infantiles, salud y hospitales, porque el PIB crece, pero la población se mantiene estable", señala Guzmán. Si se fomenta o no la fecundidad, agrega, habrá que implementar políticas de vivienda, educación y empleo acordes. "Si la población crece menos, eso impactará sobre el mercado laboral, lo que implicará crear una política de inmigración", ejemplifica Cerda.


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