Una voz humanitaria

Este nuevo baladista, quien postula “Tu cariño se me va” para llevarse la Gaviota del Bicentenario en Viña 2010, guarda no sólo historias de música a su corta edad, sino que también varias anécdotas por todo el mundo, realizando servicio social.

09 de Diciembre de 2009 | 09:33 |
-Aló, ¿Eric? Hola, tú hablas con Buddy, Buddy Richard.

Eric Phillips (25) se preparaba para jugar una pichanga, cuando la voz de “Mentira” le habló por su celular.

Sin saber si era una broma o no, este joven y cantante aceptó los piropos musicales que el personaje de La Nueva Ola le dedicaba, debido a que sería él quien representaría el himno “Tu cariño se me va” entre las canciones que postulan a ser el tema más popular del Bicentenario en el próximo Festival de Viña.

“Es una canción que me ha gustado mucho, desde siempre; en la versión original de Buddy o la de Los Tres. Es de culto”, dice Eric.

Él se considera un hombre afortunado y razones no le faltan para decirlo. Sin la idea fija de grabar un disco, un día le mostró las maquetas de las canciones que había hecho casi por hobby a su amigo, el músico Álvaro Véliz, quien terminó impresionado y se hizo cargo de producir su primer trabajo, “Te busco”.

Fue esta misma producción con la que ganó el concurso del Sello Azul y que hoy lo tiene acompañando a su camarada musical en giras por el sur de Chile y siendo la nueva voz del hit de Richard para postular a Viña 2010.

-Has dicho que te consideras de la nueva generación de baladistas. Exactamente, ¿de qué se trata pertenecer a eso?
“Siento que soy de una generación que se atreve a hacer otras cosas en las baladas, como mezclar elementos del rock, mezclar elementos del rhythm & blues, un poco de balada italiana, con cosas españolas, a eso me refiero. No tengo ese estereotipo de que la balada tiene que ser con reglas. Hay hartos baladistas que son bien tradicionales para sus cosas y es bueno también; hay balada tradicional muy linda. Pero hoy hay gente que se atreve a hacer cosas diferentes, como Alejandro Sanz. Él rompió todas las cosas de la balada y las formas de frasear, y para mí una nueva generación de baladistas es eso, atreverse a hacer otras cosas y no tener miedo o predisposición a nada. Sentarte y hacer lo que te fluya. La esencia es la música”.

-Parece que sin importar el estilo, la balada jamás pasa de moda. ¿Por qué?
“Lo que pasa es que siempre ha habido amor y desamor, desde que empezó el mundo. La balada te llega; a veces la escuchas, aunque no seas del estilo, y sientes que te están hablando a ti. Tengo un amigo que es punk a morir, y apenas salió el ‘Te busco’ me escribió y me dijo: ‘Eric, yo tengo que conseguir tu disco. ¡Dónde lo puedo comprar! ¡Tengo que tenerlo! ¡Me mató! Estoy pasando por eso; mi mina me dejó y me llegó mucho’. Y eso me pasa con niñas desde 13 años hasta mujeres de 60”.

Pero no sólo de música alimenta su alma este nuevo baladista. Antes de entrar de lleno a los estudios y conciertos, Phillips trabajó en una ONG (Millennium, Relief & Development Services) que le permitió conocer desde el sur de Chile y Perú, hasta Irak.

“En Irak estuve dos veces, armando un centro de mujeres donde se les enseña carreras. Allá es bien difícil, pero la gente allá es maravillosa, increíble. Nos hacían banquetes, todos sentados en el piso con las familias... Pensamos que allá, la gente allá está toda con metralletas en la calles y no es así, son muy cariñosos y muy buena gente”.

-Pero, ¿debiste tomar medidas de seguridad especiales?
“Sí, por ejemplo, yo entré por taxi desde Turquía y me tuve que poner un turbante para que no vieran que era extranjero. Pero allá es bien de clanes y la gente, si entras a su clan, te protege. Yo no estaba nervioso. Disfruté de estar en Irak, aunque haya tenido que poner un techo en un centro de mujeres, bajo 45° de calor. Esas cosas te llenan”.

-¿Fue un centro de capacitación?
“Lo que pasa es que a las mujeres iraquíes, cuando quedan viudas, les es muy difícil subsistir. No tienen ningún tipo de educación, o en general, la gente no las contrata. Entonces, lo que quiso hacer el equipo fue darles una oportunidad para aprender a coser y hacer cosas manuales que les pudieran traer ingresos, que pudieran ganarse la vida”.

-¿Qué viste de la situación de las mujeres allá?
“Es difícil. Si decimos que Chile es machista, allá es unas 200 veces peor. Las mujeres son súper poco valoradas.
“Había una niña que se quería casar con un joven, pero no era el joven que querían los papás para ella, así que se arrancaron juntos. Pero la familia los pilló y la mataron. Son casos extremos. Por eso quisimos hacer este lugar”.

-¿Sabes si ha estado funcionando bien hasta ahora?
“Le va súper bien. Nos mandan fotos siempre. Ahora está involucrado harto el gobierno local. Es importan te que pase eso y que la gente sienta como propias estas cosas para que las cuiden”.

-Partiste al revés de otros artistas. Con la ayuda humanitaria primero que los éxitos musicales.
“Las dos cosas me apasionan mucho y se dieron solas. Yo nunca busqué tanto hacer un disco, era un sueño pero no estaba pensado. Y agradezco que fuera así, porque siento que en cada viaje se fue nutriendo mi alma y mi parte musical. Poder oír músicos increíbles en el sur de Chile o en el Perú es algo que queda en la retina musical y de alguna forma se van plasmando en la música que hace cada uno”.

“Que sea lo que Dios quiera” suele ser una frase que repite Eric al hablar de sus expectativas. Claro que quiere que su disco tenga éxito, pero dice creer en que las cosas siempre se le han dado solas.

“He hecho de todo en la vida. Por ejemplo, mi hermano vive en Marruecos, como a 20 minutos de Casablanca, y tiene una empresa de surf, así que hace tablas, clases y tour. Fui a verlo, y me iba a quedar dos meses al principio, pero terminé trabajando un año con él. Le ayudaba a hacer tablas y hacía clases de surf todo el día. Fue un año liberador, no tenía celular ni nada”.

-Tu vida suena demasiado entretenida.
“Es que siempre salen las cosas. Una vez fui a Egipto, porque juego harto a la pelota y vino un caballero a verme jugar. Me dijo: ‘¿Sabes qué? El ministerio de Deporte de Egipto está pagando -¡pero mira lo que me dijo!-, está invitando a entrenadores a un campamento de verano. Tienes que hacer dos semanas de campamento y de ahí te pagan dos semanas para turistear en El Cairo'. ¡Ya poh! Me fui, estuve allá enseñando fútbol y de ahí me fui a conocer el país. Como que pasan sin querer las cosas, fluyen no más... Allá me preguntaban si era jugador profesional… ‘Osea, profesional, profesional… Soy jugador y la verdad es que juego todas las semanas’, les decía (ríe).

-¿Cuál es tu vicio privado?
“A mí lo que me encanta es el surf; me gusta levantarme e ir con mi hermano todo el día a Punta de Lobos y no pescar a nadie”.
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