La violencia doméstica es calculada y no una pérdida de control

02 de Noviembre de 2009 | 08:58 |
Jerusalén.- La violencia doméstica es normalmente "calculada y no fruto de una pérdida de control,” según un estudio difundido por la Universidad de Haifa, en el norte de Israel.

"El 90 por ciento de las personas que son violentas en el entorno íntimo tienen un comportamiento normal fuera de la familia. No son criminales, conocen la ley y la respetan, pero dentro de su casa la violan,” explica a Efe Elia Perkis, profesora de Violencia Familiar y de Criminología en la facultad de Humanidades de la Universidad.

Según su investigación, limitada a la violencia en la pareja, uno de los factores más importantes para que una discusión degenere en una agresión es “un cálculo de costo-beneficio” por parte del agresor.

"A pesar de que el cónyuge violento pueda percibir su comportamiento como una pérdida de control, no es tal y eso explica que el mismo individuo no pierda el control de la misma forma frente a su jefe o sus amigos,” asegura.

La violencia, explica, “es calculada y se utiliza como una herramienta de solución de conflictos en la pareja.”

"No es que los maltratadores se sienten y planifiquen si van a insultar o agredir al otro, pero hay una especie de acuerdo tácito entre ambos que limita qué tipo de comportamientos son aceptables,” argumenta.

Según Perkis, quien da una bofetada a su cónyuge lo hace, en la mayoría de los casos, porque sabe que no pagará un alto precio por ello, ya que forma parte de la dinámica normativa de la pareja.

"Ambas partes saben donde está la línea roja, incluso si nunca han hablado de ello,” asegura.

La investigadora admite que “las emociones juegan un papel central en el conflicto íntimo y su escalada hacia la violencia,” pero matiza que “aunque el violento actúe motivado por emociones como la hostilidad, la vergüenza o la culpa, eso no significa que esté fuera de control,” sino que “esas emociones forman parte de un proceso de toma de decisiones.”

Perkis divide lo que denomina “violencia íntima” en cuatro niveles: agresión verbal, amenazas de agresión física, agresión física moderada y agresión física grave.

Los cuatro niveles “se siguen uno a otro en una secuencia escalada: alguien que utiliza la violencia verbal podría más adelante pasar a las amenazas de ataque y de ahí sólo hay un paso hasta cumplir la amenaza.”

Según sus datos, cerca de 13.000 mujeres denunciaron violencia física a manos de sus parejas en Israel el pasado año.
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