La tabla de salvación

25 de Noviembre de 2009 | 09:04 |
-¿Dejaste de ser dj Bitman para ser Latin Bitman por esto de la internacionalización?
”Sí, fue una decisión media en conjunto con la gente del sello, aunque nace de mí la idea, porque hay muchos dj. Latin Bitman era un poco más original, un poco más latino para la gente de afuera, no sólo para EE.UU. Lo que estoy tratando de hacer es música de muchos estilos por los que me siento un poco influenciado, y no todos son muy latinos que digamos: funk, reggae, jazz... Yo tomo todo eso y mi música sí suena funk, sí suena jazz, sí suena reggae, pero siempre con un timbre latino, con un eje central que es lo cálido y latino que puedo llegar a ser como Latin Bitman.
“Me gusta hacer la música latina un poco universal, que es lo que siempre me dicen, que lo que hago lo pueden escuchar en la India, en Italia o Estados Unidos y mantiene el mismo efecto. No es tan chilena, ni tan latina, ni tan gringa. Tiene un poco de todo, y Latin Bitman resume eso. Es algo latino y muy universal”.

-¿Y de chileno qué tiene?
“Yo y los cantantes chilenos. Porque no hay una trutruca ni un homenaje a Violeta Parra, ni nada que sea tan chileno. En ningún momento he querido hacerlo”.

-Pero en Amazon.com describen tu último disco como una combinación de “las vibraciones chill-out playeras” de tu infancia en Arica, “con el funky urbano” de tu casa en Santiago.
“Es que para un gringo, lo latino y lo chileno puede ser lo mismo. Pones a un gallo hablando en español y es latino. Pero bueno, está lleno de músicos chilenos que hacen música chilena y yo soy un chileno que hace música de todo, que no tiene un origen ni un destino específico en alguna parte del mundo, ésa es mi opción, y eso es chori para la gente de afuera y para los de acá también. Nadie se podría enojar a estas alturas porque yo tenga temas en inglés, o decir que soy antipatriota o algo así, al contrario”.

-¿El surf, y “las vibraciones chill-out playeras” de la infancia, ya pasaron?
“No, para mí es muy, muy importante, es parte de mi esencia y de cómo soy ahora; mi manera de ser viene en parte con la simpleza que eso me entregó. Además, yo me meto al agua cada vez que puedo. Hoy día es imposible. Pero antes, cuando recién llegué acá, me metía al agua todos los fines de semana; viajaba a playas de acá y hoy ya no puedo, porque no tengo tiempo, porque estoy más viejito y me da frío (ríe). No, es porque paso ocupado los fines de semana, pero trato de arrancarme cada vez que puedo. Le quiero enseñar a surfear a mis hijos y todo. Tengo que hacerlo, ¿cachái?”

-¿De qué se trata esa esencia del surf que hablas?
“La simpleza, tiene que ver con la sencillez. Surfear es de uno solo, no es como otros deportes que necesitas once acá, once allá y gana el que mete goles. No, en Arica-donde nací y viví hasta los 18 años- por el clima y por la calidad de la costa, el surf es casi deporte nacional. No es gratis comprarse el equipo, pero las playas son para todo el mundo, están las mejores olas y es tan sencillo como meterse al agua, correrse una ola y sentir que vas caminando arriba del mar. Es algo muy difícil de explicar con palabras. Es un deporte mágico, que no solamente requiere de estado físico, sino que también tiene que ver con una cosa de alma, de mucha mística. Yo creo que nunca había estado enfrentado a sensaciones como esas. No surfear para alguien que lo hizo toda su vida es muy complicado. Ahora, para mí, la música viene a suplir todo eso. De alguna manera enroqué mis prioridades, pero yo conozco gente que no puede comprender la vida sin eso”.

-¿Y tú, cómo lo hiciste?
“No yo estuve súper mal un tiempo, cuando dejé el surf y decidí no competir más y me vino todo ese rollo existencial; me empecé a alejar y me vine a estudiar, y de las playas pasé a las micros, al esmog y a la gente que no tenía idea de lo que les estaba hablando. Fueron años súper duros y de verdad que la música fue un salvador; me sacó de esa oscuridad terrible”.

-¿Qué es lo que más te afligía?
“Me costó mucho perdonarme el hecho de haber dejado de surfear. La música es algo mucho más difícil de acceder; yo no le puedo aconsejar a alguien que deje de surfear y se ponga a hacer música, hay que tener ciertas afinidades. Por ejemplo, de toda la gente que se venía a Santiago a estudiar -porque en Arica no hay tantas carreras- el 85 por ciento se devolvió. Son dos mundos muy distintos, es complicado”.

-¿Hay algún momento con la música, cuando haces show o trabajas en ella, que logras una sensación parecida?
“Sí. Yo trato de plasmarlo en la música y creo que esa simpleza y esa calidez se sienten. A todos los surfers les encanta mi música y eso me gusta, es como seguir un poco ligado a ese mundo. El día que esté forrado en plata, posiblemente me vaya a vivir cerca de una playa, lo que está más en manos de él que en manos mías (se ríe, mirando al manager)”.

-¿Cuál es el próximo golpe de suerte que quieres en tu vida?
“No tengo muchas pretensiones a corto y mediano plazo. Ojalá que al disco le vaya bien; estoy viendo la posibilidad de hacer una gira por EE.UU.; ojalá resulte lo de China, ojalá se mejore el de los Beastie Boys y salga el remix. Esas son, en humildes palabras, lo que me gustaría que pasara, que termine todo bien... y salud para mis hijos. Eso es lo que más pido, porque cuando ahí estamos mal, está mal todo. Como que todo el resto me da exactamente lo mismo”.

-¿Cuál es tu vicio privado?
“Es que los vicios que tengo no son nada privado. (Le recuerdan que podría ser la cerveza) Pero es que sin cerveza, un show no es lo mismo. Y eso es tan común… Una cervecita (se ríe). Creo que una de mis excentricidades es que sólo tomo cerveza. Por ahí me puedo tomar un vodka, pero uno. Yo llego muchas veces, para no pelear con los productores de una fiesta, con un cargamento de cerveza para mí”.

-¿Y eres exquisito para las cervezas o tomas cualquiera?
“No, cerveza suave para que sean muchas y no curarse. (Justo llega un mensaje de su esposa al celular, preguntando: “¿Compro chelas?”) Soy cervezólico, amante de la cerveza. Todos los días me tomo una o dos, hace súper bien. Me he encontrado con varios estudios que dicen que la cerveza hace bien, porque es un alimento. Por ejemplo, a veces salgo de acá como un energúmeno estresado, porque independiente de que haya encontrado el amor, la paz y el espíritu santo con la música, cuando se acumulan diez comerciales y todos vienen a pedirte que entregues la cuestión y estoy veinte horas acá tocando no sé cuántas canciones, llego a mi casa y me tomo una o dos chelas y te juro que se me va el día de la cabeza. Y eso lo he leído, no soy el único al que le pasa”.
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