Lo políticamente correcto

Elite chilena no asume la lucha de sexos y por ende, no son promotoras de mayores cambios.

15 de Diciembre de 2009 | 10:17 |
Conservadora. Así es la elite chilena en relación al discurso de sexo que en los últimos años ha ganado terreno en el país.

Y debido a la anterior, la probabilidad de que ella promueve un cambio en pos de dar mayor igualdad y derechos a las mujeres se ve como algo difícil.

Así lo concluyó un estudio realizado por el Observatorio Social de la Universidad Alberto Hurtado y ComunidadMujer que pretende ahondar, de manera cualitativa, en los factores que mantienen trabas, discriminación y brechas en relación hombre-mujer en los espacios público y privado.

El sociólogo Pedro Güell, al dar a conocer la investigación, señaló que dentro de las conclusiones más importantes, se puede afirmar que las elites registran un avance en lo que se refiere a discurso políticamente correcto sobre las mujeres, pero mantienen un cuidado en ese lenguaje, porque en la lógica que subyace no creen que los cambios deban abarcar el mundo privado.

Lo anterior se ratifica en el hecho de que creen necesario generar cambios en el ámbito público, pero sin abordar el otro. Y también en que cuando asumen el discurso del cambio lo hacen desde la perspectiva de los roles de la mujer, sin asumir que esto involucra al hombre y los cambios deben comprenderlos a ambos.

“El discurso de las elites no asume una lucha de sexos, es más bien un discurso conservador”, afirmó Güell.

El estudio realizado por la UAH se centró en las elites considerando que ellas pueden ser motor o freno – a través de su conducción y concentración de cuotas de poder- de cambios en la sociedad. La investigación abarcó un análisis en siete ámbitos: político, mediático, religioso, cultural, civil, productivo y académico.

Las elites consultadas concuerdan, según lo detectado, que el poder es masculino y que las políticas de discriminación positivas que se plantean son, a lo menos, complejas.

“El avance registrado tiene que ver más con el lenguaje. Tenemos una elite que tiene dificultades para hacerse cargo de los temas de la mujer en un sentido radical”, sostuvo el investigador.

Tres relatos

La investigación hecha grafica de buena forma como en Chile se construyen tres relatos o discursos a partir de los cuales explican sus posiciones. Estos son el constructivista, el híbrido y el naturalista.

Desde estos, en el ámbito de la familia, el relato constructivista plantea que no existen roles asignados; mientras que el naturalista afirma que hay roles dados por la naturaleza como el rol maternal contenedor. Al medio se ubica el híbrido con un doble rol, proveedor profesional.

En el ámbito del poder, los constructivista o estructuralistas apuntan a una lucha política para que la mujer alcance mayores espacios de poder, esto gracias un liderazgo femenino que transforme las cosas. En el lado de los naturalistas o protectores, asume la visión de excluir a la mujer de ese espacio; y el híbrido o neutral es más bien voluntarista en el sentido de que la mujer puede llegar a los espacios con su propio esfuerzo y si se masculiniza, lo que implica mantener la realidad.

Sobre los políticas de discriminación positiva, el constructivista tiene un relato más bien normalista en el sentido de que sólo la acción interventora del Estado modificará las cosas; el naturalista tiene un relato meritocrático en sentido de que no existe desigualdad y se debe avanzar por mérito; y el híbrido es ambivalente y cree en no afectar los equilibrios.

El sociólogo Eugenio Guzmán, quien presentó una serie de críticas al estudio, convino en que éste deja en evidencia de que las elites reconocen que las mujeres enfrentan desventajas significativas en los ámbitos político y laboral.

En tanto, Marcela Ríos del PNUD, afirmó que hay una tendencia a preservar un discurso que rechaza el cambio y no lo promueve por considerarlo negativo.

Además, dijo que llama la atención la negación de la discriminación en ciertas ámbitos y que eso tiene que ver con el concepto de discriminación que manejan cual es que ésta debe ser formal, un hecho evidente y normativo para que se considerada tal y no lo asumen como barreras estructurales.




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