EMOLTV

La naturaleza habla

Tanto en la cultura oriental como la occidental, las flores han significando una idea, un mensaje, un sentimiento que se ha moldeado con el paso de los años. Son el gesto perfecto para expresar lo que no puede una palabra o una acción.

05 de Abril de 2010 | 10:36 |
“Las flores son comida para el alma”, dijo el profeta Mohammed, y así parece reflejarse con todos los significados que tienen para expresar los sentimientos de cada quien regale un brote de la naturaleza. Una flor o un arreglo pueden ser más que mil palabras. Es forma, es fragancia, es frescura y color, pero también es un mensaje a aquel que las reciba.

Ciertamente, regalar flores no es un acto que no venga con una intención de por medio. Desde tiempos inmemoriales y en distintas culturas, se han encontrado diferentes significados para estos preciados elementos de la naturaleza.

En Oriente fue donde comenzaron a surgir los primeros indicios de lo que se conoce como el lenguaje de las flores o “hanakotoba”, como es conocido en Japón, y que luego se expandió por el resto del mundo. Este conocimiento ha visto distintas manifestaciones, pasando por la cultura egipcia, la Edad Media, Renacimiento, hasta llegar al romanticismo y finalmente a la época victoriana que vio florecer un esplendor de interés por buscarles un significado. Allí se evocaba la esencia de delicadezas como el tulipán o la margarita entre otras miles de especies.

Como explica BBC en su artículo “El lenguaje de las flores”, era un período donde las restricciones para expresarse eran muchas, por lo que en las flores se encontró un medio para decir todo lo que no se podía y que no siempre guardaba un sentimiento positivo. Ellas estaban en todos lados: en los típicos arreglos florales, en adornos para las solapas de los hombres o en los lugares de trabajo, entre otros espacios cotidianos.

En ese tiempo fue cuando la floriografía o estudio del lenguaje de estos seres dio paso a distintos diccionarios que fueron publicados con el fin de dar una definición para cada flor. Charlotte de la Tour fue el primero en lanzar uno en 1818 junto con otros destacados que lo siguieron como “Flora symbolica” de John Ingram. Los esfuerzos de estos autores y muchos otros fueron bastante útiles. No daba lo mismo regalarle a una nueva conquista un clavel amarillo, porque representaba rechazo en ese tiempo.

Hoy en día, cada cultura guarda en sus costumbres distintas creencias al momento de regalar flores. Como revela la página “The flower expert”, llevar flores a los profesores es el regalo más común en China pero dar una planta en un macetero no es apropiado porque simboliza que la relación es tensa.

Las manifestaciones culturales no dejan de ser peculiares. En Rusia siempre se regala una flor como un presente de cumpleaños y en Europa es usual regalar un dispar número de flores pero con el cuidado que nunca sean 13, porque cargan mala suerte; mientras que en Egipto las flores están confinadas a los funerales y bodas solamente.

Desde siempre, el color, la forma y el diseño, así como el tipo de flor, guarda consigo un mensaje explícito y hasta inconsciente al momento de elegir. En Japón, una lila es para demostrar a la pareja que es el primer amor, una petunia para entregarle alivio al recién nacido y un lirio de los valles para hacer una promesa de felicidad. Las posibilidades están abiertas.

En Chile, también se habla mucho sobre el don de las flores para expresar sentimientos. La diversidad en el tratamiento de éstas abunda como en variedad que existen. Verónica Besnier de "Au nom de la rose", una tienda de venta de exclusiva de rosas, pone énfasis en los arreglos y las formas al momento de elegir para distintas ocasiones.

“Para los hombres, quienes toman mucho tiempo en decidirse, les recomiendo un corazón de rosas o un ramo redondo, siempre con rosas en números impares; para los nacimientos, generalmente se mandan composiciones en base o árboles piqué porque son más prácticos para dejar en la clínicas; y para quedar como rey, un árbol de rosas que aunque se seque con el tiempo sigue siendo muy elegante”, sugiere.

En tanto, Bárbara Calderón de "Florería raíces", se la juega por una apuesta en que no existen arreglos prediseñados, sino que uno en donde “el sentimiento marque el color y el diseño del trabajo floral”. Ella de alguna forma ha dejado de lado todas las creencias ancestrales y se ha empeñado en elaborar arreglos para cada ocasión pero que rescaten el sentimiento de la persona que regalará flores. “Es lo suelto, lo silvestre, lo natural pero con intención”, sentencia Calderón.

Lo cierto es que regalar una flor o muchas no es un acto libre de un mensaje y de sentimientos. “Es el gesto, lo que tú sientes cuando das unas flores lo que importa”, agrega, y así se espera que siga siendo mientras existan flores que nos ayuden a mostrar lo que pensamos y sentimos.



EL COMENTARISTA OPINA
¿Cómo puedo ser parte del Comentarista Opina?