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El amor después del terremoto: momento para crear bases sólidas

El período post-terremoto ha generado un remezón positivo en las relaciones amorosas que se podrá observar con alzas en las tasas de matrimonio. Esta es la percepción que muchos han destacado, sin embargo, algunos especialistas llaman a reformular este pronóstico y poner énfasis en la “reconstrucción” y “reorganización” de los lazos de apego que pudieron haber estado agrietados antes del 27 de febrero.

23 de Abril de 2010 | 16:29 |
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“Estaba puro pajareando”. Así de simple fue la explicación que dio Pablo Mackenna para su reencuentro con su esposa Javiera Díaz de Valdés, de quien estuvo separado por más de 6 meses.

A días del terremoto se les vio de nuevo juntos y el escritor no ocultó que el sismo fue determinante para el acercamiento. Tras la catástrofe y los complejos momentos que vivió en el sur del país, se dio cuenta que a la única persona que quería abrazar era a su esposa y lo hizo.

Ya es un hecho que después de momentos estresantes como éste, los nacimientos y matrimonios se disparan. Así pasó en Estados Unidos, luego del ataque a las Torres Gemelas el 2001. Y es que al parecer, después de la tormenta, para las parejas sale el sol.

Ricardo Viteri, director de separadosdechile.cl, es uno de los que sostiene que se ha generado un “coletazo positivo del terremoto”, cuando de relaciones amorosas se habla. Este sitio que además de prestar asesoría a personas separadas y parejas en crisis, también cuenta con una sección de investigación.

Los indicadores post-terremoto de esta entidad no pueden ser más prometedores. Según Viteri, “los interesados en separarse legalmente de su pareja han disminuido poco más de 80% contrastando con un aumento significativo de personas que desean salvar su matrimonio”. La cifra que este grupo atendía antes del terremoto bordeaba un promedio de 15 consultas; mucho más alta que lo que se observaba en el servicio SOS crisis. Sin embargo, actualmente esta asistencia para parejas con problemas ya triplico su demanda.

Una mayor comunicación en la pareja, en el hogar, pero también una revalorización del amor serían las causas, a juicio de Viteri para este período que estaría acercando a muchas parejas. De hecho, Viteri estima que después de 20 años se registraría un aumento del matrimonio y una baja entre 60 y 65% de las separaciones de hecho. “Esa es nuestra proyección y esperamos no equivocarnos”, expresa.

Viteri incluso califica este período como un “momento histórico” que sería ideal que el nuevo gobierno aprovechará para revertir el debilitamiento de la institución matrimonial, implementando asistencia para matrimonios en crisis”. En todo el caos, las relaciones de pareja se han visto más fortalecidas que nunca.

El analista es enfático: “Nuestro primer “feeling” es que este tipo de adversidades para el ser humano, las generadas por la naturaleza, tienden a unir más que desunir a las parejas, especialmente a los matrimonios en proceso de quiebre irremediable. Es como si instintivamente la pareja se uniera como nunca antes para sumar fuerzas y acompañarse ante el imprevisible enemigo que de pronto despierta y destruye todo en su camino. Estas primeras cifras ya estarían evidenciando de alguna forma que, enfrentada a este tipo de catástrofes, la pareja desunida se une y sale fortalecida”.

Precisamente, este “boom del amor” también explica el fenómeno “baby boom” que ha acaparado la atención en el último tiempo. “Es claro que en todas las situaciones límite, cuando hay angustias de muerte, las pulsiones eróticas se activan como un modo de contrarrestar el horror que se está viviendo. Un terremoto siempre trae consigo la pérdida de algo: un ser, una cosa, un proyecto y podríamos pensar que la carencia tiende a ser llenada con algo tan potente como la vida de un ser humano”, indicó la antropóloga Sonia Montecino recientemente.

Sin embargo, José Pinedo, psicólogo de la red de salud UC es claro en señalar que pese a que es posible que aumente la natalidad después del terremoto, también subraya que esto “no quiere decir que mejoren las relaciones”.

“Generalmente los seres humanos nos sacamos el estrés a través de la ira y a través de la pulsión sexual. Los embarazos muestran que una pareja tuvo relaciones sexuales y la mujer quedó fecundada pero eso no quiere decir que haya sido por amor”, añade.

Momento para cimentar con bases sólidas

El terremoto ha permitido que muchas parejas se reconcilien y otras contraigan matrimonio, es la hipótesis que Viteri defiende, pero que con cautela percibe y analiza José Pinedo. El especialista reconoce que tras una situación de alto estrés “generalmente se produce un acercamiento a las redes de apoyo, donde por muy buena o mala que haya estado la relación se busque a la pareja”. Sin embargo, también advierte que tal acercamiento “no es signo de que se hayan arreglado problemas previos a la catástrofe”.

Más bien, Pinedo habla de un “congelamiento de los procesos afectivos previos al terremoto. Yo sería bastante cauteloso en decir que esta situación ha generado reconciliaciones o generado un mejoramiento en la comunicación. Lo que pasa es que en situaciones de estrés, motivados por desastres naturales, guerras o catástrofes económicas, todos los procesos que se estaban viviendo previo a la catástrofe, tienden a quedar un poco en suspenso, en stand by”, asevera.

Una postura similar defiende la psicóloga y sexóloga Tatiana Guillón, quien dice que “después de haber pasado por un momento angustioso habría una búsqueda de un “recubrimiento” de eso que está agrietado”. Se busca una forma de sentirse protegido tras el desastre. No obstante esto no quiere decir que las relaciones de pareja sean las principales beneficiadas.

Para la profesional, el “remezón” a nivel de relaciones humanas ha llegado para ver qué tan sólidas eran. “El recuerdo del terremoto se ha convertido en una representación de las cosas que a veces están en uno como intocadas. Ahora están comenzando a sentirse las quebraduras o ciertas cosas que estaban sostenidas con alfileres y empiezan a estar más inestables. Ciertas cosas que ya estaban agrietadas se terminarán por caer”, señala.

El renacer del amor se ve venir pero no necesariamente en alzas disparadas de las tasas de matrimonio o un aumento explosivo de la natalidad. Más bien se puede hacer realidad “reconstruyendo desde algo más verdadero que por ser así siempre será más sólido”, dice Guillón.

Pinedo subraya que se debe aprovechar esta “luna de miel” que se produce tras la catástrofe. “Es un tiempo para volver a hablar los conflictos previos si los habían y ver a que se le estaba dando importancia: al trabajo o a “tantear por fuera” como cuando soltero. Este remezón debe valer la pena y aunque suene cliché se debe aprovechar para conversar y enfrentar los conflictos”.

Si se logra eso, probablemente el planteamiento de Ricardo Viteri logre más aceptación. Efectivamente es posible que “el sol salga tras la tormenta” pero lo importante es que en esa energía positiva que se emane se construya algo con cimientos fuertes. Así, el “coletazo positivo del terremoto”, no tendrá fecha de vencimiento cuando la rutina y la normalidad dejen de lado el remezón del terremoto.



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