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Cambio de flores y colores

La tónica común es el cambio de coloración del follaje, muchas hojas caen, el consumo de agua del jardín baja notablemente, se inicia el cambio de flores por aquellas propias de fines de otoño e invierno y se preparan las plantas delicadas para soportar el frío.

14 de Junio de 2010 | 13:54 |
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En esta época del año, cada especie merece cuidados especiales, particularmente las flores de temporada, las plantas arbustivas y los árboles.

Este es el momento de incorporar al jardín plantas en flor como crisantemos, lilium de invierno, orejas de oso, chinas, violas, violeta de Persia, narcisos y algunos tipos de crocus.

Antes de efectuar la plantación, es necesario preparar el terreno, sobre todo si éste ha sido ocupado por otras plantas de temporada. Primero se arrancan las viejas y se extraen raíces y piedras a no menos de 35 cm de profundidad. Luego, se desinfecta el suelo con fungicidas (Thiram, Pomarsol forte y Ridomil), e insecticidas (Diazinón, Carbaryl, Carbofurano, Furadán G). Después, se mulle el suelo para lograr una buena incorporación y se da un riego de 10 a 12 minutos. Posteriormente se agrega compost y/o guano. Este es indispensable para plantas de bulbo, lo mismo como el compost de grano fino. En plantas especiales como la violeta de Persia, se puede agregar humus de lombrices. Si el cultivo anterior dio regulares o malos resultados en cuanto a floración o crecimiento, es recomendable incorporar Superfosfato triple complementado con algo de Germinal. Por último se revuelven bien todos los componentes; se rastrilla para obtener una buena nivelación; se vuelve a regar con fungicida e insecticida y luego con agua durante 10 minutos. Unos cinco días más tarde, se puede efectuar la plantación. Finalmente se riegan los ejemplares para evitar que al día siguiente se vean deshidratados o lacios.

Plantas arbustivas

Para las variedades de azaleas que están en botón conviene aplicar un poco de Vigoro ácido en el suelo y simultáneamente pulverizar el follaje con algún abono de última generación basado en aminoácidos como Nutrimán o Terrasorb foliar. Estos productos provocan una uniformidad en la floración, mejor calidad y al mismo tiempo sirven como una verdadera defensa contra ciertas enfermedades de la flor.

Algunas azaleas muestran amarillamiento foliar, que se puede deber a la falta de fierro. En esa situación se reemplaza el fertilizante foliar por Sequetrene o Quelato de fierro aplicándolo cada 15 a 20 días por 3 a 4 veces. Si ese amarillamiento está asociado a carencia completa de botones, se arranca la planta, se da un lavado radicular con Defense o Aliette y se vuelve a plantar pero en otro lugar. El sobrante del producto se echa al suelo donde estuvo la planta.

En la mayoría de las camelias de floración intermedia (es decir ni precoz ni tardía), el botón mide unos 17 ­ 20 mm de largo. Si hay pocos, conviene incorporar un poco de Superfosfato triple en el suelo. Se hace un movimiento muy superficial para no perjudicar las raíces. Los resultados se apreciarán en el invierno del 2003. Si la variedad es tardía, el botón no alcanza a 3 mm de largo y si son muy abundantes y apretados, apareciendo desde un mismo punto, es indispensable hacer un raleo de yemas florales.

Antes que aparezca el desarrollo de la flor, en aquellas blancas hay que hacer un aplicación preventiva contra botritis con Dithane M 45, 20 gr en 10 litros de agua. Hay que mojar muy bien follaje, suelo y sitios aledaños. Se repite a los 7 días.

Muy llamativa por la calidad de su follaje es Aucuba japónica con variedades de diferente pigmentación. Es una planta de sombra con hojas algo delicadas a la antracnosis, enfermedad que mancha de negro la hoja. Las aplicaciones preventivas de productos cúpricos proporcionan suficiente protección. Su crecimiento se estimula con aplicaciones de urea al follaje y en el suelo, desde agosto hasta marzo. Le favorece el pH más bien ácido de modo que unas 2 veces al año hay que poner un poco de azufre en el suelo.

Un distinguido arbusto poco cultivado en Chile es Nandina japónica. A pleno sol forma numerosos y llamativos frutos rojos de pequeño tamaño. En esa misma posición, el follaje adquiere tonalidades rojo anaranjadas. Es poco exigente, resistente a las faltas de agua y a las heladas. A la semisombra se da con poca floración.

Un jazmín digno de cultivo es el "Jazmín hélice", Trachelospermum jasminoides, de exquisito perfume. Sirve como planta trepadora, rastrera y colgante. En otoño se pone un poco de potasa para defender los ejemplares nuevos del frío y si acaba de ser plantado, además deberá protegerse con un cucurucho de plástico o un sombrero de totora. Una vez que esta especie crece y se adapta al sector, se hace resistente a las condiciones adversas del clima, y se desarrolla muy bien. Se dan riegos normales que se suprimen a medida que se acerca el período de lluvias. Conviene hacer una revisión del follaje, ya que es posible que esté afectado por arañitas. Si es así, hay que emplear algún acaricida como Cyhexatin utilizando 5 cc en 10 litros de agua.

Entre los subarbustos novedosos, el abutilón enano es muy interesante. De 40 cm de altura, ofrece enormes flores abiertas en diversos colores apastelados. Es especial para jardineras y macetas de poca profundidad. Al plantarlo, se pone en el fondo del hoyo un poco de Superfosfato triple y Germinal; se llena con agua y después se planta afirmándola con tierra. Conviene despuntarla muy ligeramente para que arrepolle desde abajo. En mayo, los frutos ya están maduros, se cosechan y se guardan en bolsa de papel convenientemente rotulada (nombre de la planta, lugar de recolección y fecha).

Otro subarbusto espectacular es Lavatera arbustiva, que alcanza 2 m de altura. Florece desde primavera hasta mediados de abril, en tonos rosado suaves. Es susceptible a la larva minadora, que provoca encarrujamiento de las hojas más tiernas. Teniendo este antecedente se puede probar con Dyfonate 10 G o Fosdán.

En relación a los árboles, las palmeras requieren de alguna mantención, además del indispensable riego. Varias hojas basales están amarillentas y deben suprimirse. Se cortan sin dejar restos de pecíolo. En la palma chilena (Jubea chilensis) esto ocurre naturalmente: con los vientos se desprenden juntos la lámina foliar y el pecíolo. Un número importante de palmeras presenta sus hojas secas envolviendo la parte superior del tronco. Además esto constituye un buen refugio para los ratones que se alimentan de los frutos maduros. Hacia fines de mes conviene eliminar la taza para evitar encharcamientos que podrían provocar la pudrición de raíces.

Un árbol poco cultivado pero de gran valor ecológico y mejorador de suelos es el aliso (Alnus glutinosa). Actúa como si fuera leguminosa, es decir, se asocia con algunos microorganismos que son capaces de captar el nitrógeno atmosférico.

Otra especie arbórea que conviene cultivar es Carpinus betulus, que recuerda a la haya, y que alcanza unos 30 metros de altura. A nivel mundial, está casi en exterminio debido a la explotación indiscriminada para leña. Es de madera dura y presenta un tronco de corteza irregularmente fisurada.

Entre los diferentes ciruelos ornamentales son recomendables Prunus lusitanica y Prunus ilicifolius. El primero es de hoja persistente, oval lanceoladas, muy rústico, ideal para espacios reducidos y produce frutos en racimos. El segundo, de hoja persistente, brillante, fruto casi negro como una ciruela reducida. Especial para hacer cercos densos para aislarse de la contaminación acústica.





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