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“Se validó en el hombre que él también puede no tener ganas”

Esta psicóloga clínica asegura que las parejas de hoy deben intencionar espacios de intimidad, no encuentros sexuales para poder avanzar hacia una sexualidad más plena y tranquila.

05 de Agosto de 2010 | 10:49 |
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Parece una pandemia. Los chilenos no están encontrando placer en la cama y más bien suman el sexo a una más de sus obligaciones, cuestión que los ha hecho quedar con esta materia pendiente.

La psicóloga clínica Raffaella Di Girolamo (Raffaella Frigerio), con un postítulo en sexualidad y pareja y directora del equipo clínico del Centro Cognitivo Corporal, creado por Carmen Cordero, cree que este tema es vital: “Hay que entrar en una sexualidad más tranquila y plena, porque sino los encuentros sexuales están intervenidos por muchas fantasías, ideas y percepciones que no son verdad, muchos mitos”.

En su consulta ve hoy, por igual a mujeres y hombres que dicen querer llegar a su casa sólo a dormir, y ellos fantasean con usar la antigua excusa femenina de me duele la cabeza.

Directa y sin rodeos, asegura que los problemas sexuales derivados de la desinformación y mala información cruza todos los estratos sociales.

-¿Qué está pasando en la mente de los chilenos en materia de sexualidad?
“Siento que los chilenos están asumiendo de que nos falta educación en ese espacio, que no sabemos tanto, que esto no era tan espontáneo como creía, sino que había que hacer cosas que no tienen de dónde sacar. Si quiero aprender inglés tengo un curso o diccionarios y si uno ve Internet es fácil ver todas las páginas que son visitadas por problemas de deseo y otros.
“La diferencia es que en la sexualidad las respuestas no son masivas, están sujetas a cada individuo por lo que es mucho más delicado tratarlas. Si me meto a Internet y me dan una sugerencia que no me funciona, me frustro”.

-¿Por primera vez estamos poniéndonos el tema por delante?
“Creo que sí. Estas problemáticas han existido siempre, el cambio es que ahora no quiero pasarlo mal, ni en la cama, ni en ningún lado. El pasarlo mal en la vida es algo que los chilenos están dejando atrás”.

-¿Y qué está pasando en la cama?
“El problema es que la sexualidad está separada de nuestra mente; la mente dice muchas cosas que no podemos llevar a la práctica. Tenemos el cuerpo perdido, un cuerpo no identificado, no hay un trabajo properceptivo que tiene que ver con la sensación de uno mismo. Uno tiene que partir por biología 1 con los pacientes. Hace poco una joven de 28 años me dijo que al tener su primer hijo, en el parto se dio cuenta que la guagua no salía por el mismo lado por donde hacía pipí y eso era el origen de todos sus problemas porque rechazaba la penetración por asco”.

-Antes campeaba el eyaculador precoz, pero pareciera que hoy lo es la falta de líbido, de deseo...
“Sí y es la más difícil de trabajar, por desgracia. Estamos en una sociedad donde hay tantos roles que cumplir, las mujeres, que nos están quedando grande. No hemos sabido llevar los espacios y generar uno de tranquilidad para tener un encuentro sexual. Éste pasó a ser una pega más, decimos ay mi marido va a querer tirar conmigo así que mejor hago algo y llego altiro con cara larga. No logramos desconectarnos de los focos diarios de atención para poder adentrarnos en nuestra sexualidad y cuando estamos en eso, se nos cruza el dentista de mañana y se pierde la excitación, las ganas y no se puede retomarlo.
“En una sociedad como ésta, donde no se para, es muy difícil soltar la cabeza para poder entrar en el cuerpo”.

-¿Y qué está pasando con los hombres? Porque pareciera que la falta de deseo se presenta en alto porcentaje, ya no es el gran macho sexual.
“Creo que se validó en el hombre que él también puede no tener ganas y eso también hace que se permita más espacios para no tener ganas. Es como cuando se permite no ir al gimnasio el lunes, y se permite con eso no ir el miércoles ni el viernes. Cuesta mucho retomarlo.
“La sexualidad tengo que intencionarla”.

-¿Y eso no es contradictorio con el hecho de que se transforme en una tara
“No, porque cuando uno hace una tarea es porque le perdió el gusto a algo. En el momento en que siento que le estoy perdiendo el gusto tengo que intencionarlo porque la sobre conducta es lo que hace la espontaneidad. Es como cuando el niño tiene que estudiar todos los días aunque no tenga prueba, para que le sea natural; la sexualidad es lo mismo. Y no es intencionar un encuentro sexual penetrativo, sino que intencionar conversar, darse besos, darse espacios donde se puede o no entrar en lo sexual. Es intencionar la intimidad”.

Raffaella Di Girolamo afirma que si una pareja tiene espacios de intimidad ricos, no le va a costar entrar en el encuentro sexual, porque es la máxima intimidad a la que se puede llegar. “Son las intimidades chicas las que cuestan, porque después de llegar a hacer tareas, acostar niños, cuando llegamos a la pieza, se meten en Facebook a chatear con los amigos, se ven las noticias y de ahí a acostarse. Se perdieron cosas tan bonita como que una pareja se sentara a leer donde el silencio permitía esa intimidad para comentar eso. Hoy, las comunicaciones nos tienen bombardeados y no logramos tranquilizarnos”.

-¿Esta falta de deseo está complicando más al hombre o a la mujer?
“Va por igual. Es equiparado el número de parejas que vienen porque uno de los dos no tiene deseo sexual”.

-¿Qué tanto está pesando en esto la igualación de los roles, que el macho no sea el que busque a la hembra?
“Los roles nos juegan en contra, creemos que podemos hacer 20 cosas y sólo podemos hacer tres. Los hombres tienen eso mucho más claro y tienen facilidad para desconectar y no quedarse pegado. Los hombres están asumiendo roles, como acostar niños, cocinar, pero cuando tiene que ser pareja, lo es. La mujer puede estar en clases de Pilates mirando el celular.
“Lo otro es fome. A las mujeres les gustan los machos, después los echan de menos. Me pasa que me dicen mi marido es súper amoroso, me ayuda en la casa, pero, pucha, después me pide cariño. Es una competencia inconsecuente de la mujer”.

-¿El hombre se inhibió, se frustró, se bloqueó?
“Creo que se dio un espacio, porque no tiene mayores rollos. La mujer lo terminó castrando porque piensa que ser autosuficiente es su gracia. En una pareja la mujer me decía que se pagaba sus cuentas, ayudaba en la mantención de la familia y él le contestaba ¿cuál es tu gracia, me vas a hacer un baile del vientre?. Perdimos la gracia de ser mujer, de ser femeninas, de ser conquistadas, de jugar”.

-¿Se puede revertir esto? Agendando encuentros.
“Más que tener sexo se trata de que éste sea el resultado de un espacio de intimidad donde uno se siente bien con un otro. Se debe intencionar espacios de intimidad, antes de intencionar sexualidad. El celular ha sido nefasto; vamos saliendo del Jumbo y llamamos al marido para contarle con quien nos encontramos, entonces llega la noche y no tengo mucho que comentarle, se pierde la real comunicación, donde el otro realmente escuche, donde haya retroalimentación. La incertidumbre ya no está”.

-Publicamos una lista de remedios que matan el amor. ¿Cómo lo ves en tu consulta?
“Se está haciendo un uso abusivo y poco cuidado de los medicamentos, porque los médicos tienen la excusa después de decir que ‘no a todos les pasa’, porque tienen la fantasía de que toda la información la vamos a somatizar, como si educar en sexualidad a los niños, los haga iniciarse. Hay que educar en el uso de los remedios para estar alerta, lo que no implica que le vaya a afectar el deseo”.

-¿Se tiene poco presente la necesidad de tener salud sexual?
“Sí, porque pensamos que la cabeza lleva al sexo, la sexualidad está relacionada con neuronas y otros muchos más complejos como para poder manejarlos. Si pudiésemos manejar la sexualidad, no tendríamos todos estos problemas”.

-¿En las relaciones de pareja está sobredimensionado el sexo?
“Siempre ha sido importante, no sé si sobredimensionado o no. El sexo es salud, es bienestar y ha aparecido esa necesidad en esta sociedad.
“Ahora, cuando es el centro de la pareja puede generar problemas. Hay mujeres que tienen una autoestima muy baja y se insegurizan porque sus maridos no quieren tener sexo todos los días. Hay parejas que pueden tener sexo cinco veces a la semana y hay otras que lo hacen cada 10 días y no tienen ningún rollo. El sobredimensionarla en término de cuánta sexualidad debo tener es errado. Hay que concentrarse en cómo son los encuentros sexuales, es más importante la calidad que la cantidad.
“Hay mujeres que tienen rollos porque consideran que sus parejas no las desean todos los días y fantasean que tienen amantes; pero si sus encuentros sexuales son de calidad y no tienen necesidad, no hay que enrollarse, más si él no se queja. Las mujeres lo sobredimensionan desde la inseguridad”
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