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La verdad, ¿le diría a alguien que lo encuentra feo?

Según un psicoterapeuta estadounidense ser completamente honesto con el mundo nos hará personas más felices. Otros expertos piden recato y pensar en lo constructivo de nuestra sinceridad.

10 de Septiembre de 2010 | 14:57 | Ángela Tapia
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El Mercurio

Para tener una vida feliz y transparente hay que decir siempre la verdad. Si piensa que su suegra es molesta o si alguna vez ha mirado al mejor amigo de su novio con otros ojos, o si ha querido comunicarle a su jefe que se quiere ir, simplemente, hay que decirlo.


Eso es lo que postula un psicoterapeuta, Brad Blanton (el “doctor de la verdad”), quien con su teoría de la “Honestidad Radical” afirma que todos seríamos más felices y tendríamos relaciones más sólidas si dejáramos de mentir. Pero su postulado no se trata sólo de ser sinceros, sino de no tener filtros entre lo que el cerebro piensa y la boca, así no más, cara a cara.


Según ha explicado en algunas entrevistas Blanton -autor de varios libros sobre su pensamiento- “mentir es retener información con el fin de manipular la opinión que alguien puede tener de uno”. Al decir la mentira, nuestra atención se dirige hacia lo que decimos y en el secreto que ocultamos, lo cual, para el psicoterapeuta, sería un motivo de estrés y “la causa principal de la ansiedad y la depresión”.


“Así que la honestidad radical se trata de liberarse de esa preocupación constante de "Dios, ¿cómo lo estoy haciendo? ¿Cómo lo estoy haciendo? ¿Cómo lo estoy haciendo? ¿Cómo lo estoy haciendo?". Sólo entonces, usted puede prestar atención a lo que está pasando en su cuerpo y en el mundo e incluso poner atención a lo que está pasando en su mente”, ha comentado el norteamericano.


En Chile, el psicólogo de la Red Salud UC, José Pinedo, concuerda con Blanton acerca del daño que genera mentir constantemente, aunque se trate de temas triviales. “Toda acción comunicacional que después tenga que justificarse si la otra persona descubre lo contrario, me va a generar estrés porque estoy envuelto en esta red de mentiras”.


Sin embargo, el doctor afirma que es imposible que un ser humano sea siempre sincero, como aspira Blanton, simplemente por su forma de comportarse, en la que no existen absolutismos.



No siempre es buena la verdad


“Si una persona es excepcionalmente fea, es seguro un asunto que dará que hablar. Yo diría: ‘Creo que tú entras en la categoría de alguien feo (...) Creo que la verruga del lado izquierdo de tu cada probablemente provoca rechazo en las personas y que no debes tener mucha vida amorosa, ¿cierto?”, dice el estadounidense.


Según su teoría, la persona a la que se le están diciendo tales verdades siempre ha sentido el rechazo de las personas, quienes han evitado decirle de frente el motivo de su actitud. Pero siendo radicalmente francos con él/ella, Blanton asegura que se terminará hablando del asunto (su verruga y fealdad), en vez de evitar una realidad evidente.


 Al contrario, para Pinedo el asunto tiene su clave en la asertividad, en decir lo que se piensa, pero de una manera adecuada, a la persona adecuada y en el momento adecuado. “Eso tiene que ver con las normas sociales, con la cultura en la que se vive y los afectos”, explica.


Si bien coincide en que, por ejemplo, a una madre se le debe decir que no se ve bien con cierta ropa, “distinto es ser destructivo o agresivo y decirle: ‘Cualquier cosa que te pongas te va a quedar mal’”. Por más que eso sea eventualmente cierto.


Pinedo aclara que no siempre es bueno dar toda la información de un asunto, cuando omitir o mentir sea menos perjudicial que decir toda la verdad. “De hecho, los terapeutas de pareja recomiendan que si es que ha habido una infidelidad puntual -que no haya generado una crisis en la pareja- no confesarlo, porque no tiene ninguna relevancia. Podría ser más destructivo para la pareja y en ese caso, la verdad puede generar más daño que el ocultamiento de la verdad”.


Bolton, por su parte, es un acérrimo defensor de no decir mentiras en las relaciones personales. De hecho, asegura que si por ser sinceros se dañan los sentimientos de una persona, no hay que preocuparse mucho porque el dolor desaparecerá en algún momento. Además, valdría más la pena la intimidad que se genera en la relación gracias a la verdad, que el nexo poco real que produce el mentir para no dañar susceptibilidades.


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