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Ángela Marambio: “El destino rige mi vida”

Esta destacada soprano enfrenta un reimpulso de su carrera que la puede llevar por caminos insospechados. Los mismos que puede tomar debido a la relación que mantiene desde hace dos años con su pareja alemana.

09 de Diciembre de 2010 | 08:26 | Por María José Errázuriz.
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Claudio Bueno, El Mercurio.
Está a unos días de dar un nuevo impulso a su exitosa carrera, luego de un año de receso y reestructuración. Durante todo este tiempo cambió de manager, se dedicó a estudiar nuevos personajes y amplió el repertorio que le gustaría interpretar.

Pero sigue siendo la misma Ángela Marambio (35 años), la destacadísima soprano chilena que ha logrado hacer una carrera –que la ha llevado a los más grandes escenarios del mundo- manteniendo su vida en Chile, específicamente en Viña del Mar, donde vive con su hijo cuando no está de viaje.

En la reserva quedan sus años de estudio con Silvia Soublette, su intento de abandonar tempranamente lo que era su profesión a ojos cerrados, los golpes de suerte que la llevaron a debutar en la escena mundial con apenas 20 años y sus éxitos de la mano de grandes como Plácido Domingo, quien la ha dirigido en dos óperas ya.

Su hijo Sebastián ha sido su gran amor durante todos estos años, desde que se separó de su marido, y tal como ella aventuraba, siempre estuvo abierta a una relación. Hoy la tiene con un alemán que conoció en una comida de cantantes y aunque ya le ha propuesto matrimonio, mantienen su relación aún a distancia. Nadie sabe si a futuro eso cambie y terminé, finalmente, viviendo fuera de Chile.

A fin de mes parte a Hamburgo, donde vive su pareja, y establecerá ahí su centro de operación para iniciar un nuevo período de audiciones y así fijar su próximo calendario. Pero antes, el 8, 9 y 10 de diciembre interpretará a Inés de Suárez en un concierto en el Teatro Municipal de Las Condes.

“No es primera vez que hago una ópera en español, pero es primera vez que el personaje me llega; mientras la estoy cantando, a veces, se me paran los pelos. Imagínate todo lo que hizo y todo por amor; se vino de España a buscar a su marido por amor y después se quedó al lado de Pedro de Valdivia y luchó por amor y al final, se casó con otro, también por amor”, dice entusiasmada.

-Tu carrera se ha desenvuelto de una forma poco tradicional; Gallardo-Domas o Villarroel tuvieron que partir. ¿Tú lo ves así?
“Creo que la gran diferencia que tengo con respecto de otras cantantes y podría decir del mundo, es que para mí ha funcionado solamente el destino. Este no era el plan que yo quería, se me abrió una posibilidad en el momento en que abandonaba y dije ‘bueno voy a probar’, pero con inocencia absoluta. El 2001 yo no quería seguir cantando”.

-¿Y esto ha sido porque tu rol de madre ha sido tu rol más importante?
“Sí, absolutamente y cuesta mucho balancearlo, más aún cuando uno es madre y padre. El saber que tienes tantas cosas que hacer y de que preocuparte en la casa ha marcado todo. Cuando tenía sobre la mesa una serie de contratos lo primero que pensé fue ‘qué va a decir Sebastián más adelante’. Iba a decir ‘que rico que mi mamá se la jugó por su pasión o qué rico que mi mamá se quedó conmigo’”.

-¿Tu hijo fue un freno para lo que pudo ser tu carrera?
“Nooo, en ningún caso, porque yo tomé la opción de jugármela, pero sin abandonarlo”.

Ángela asegura que nunca se planteó internacionalizar su carrera estableciéndose afuera en sus primeros años en el canto, porque entonces su meta era llegar al Teatro Municipal. “Nunca me abrí yo misma las puertas a algo más internacional, porque estaba cómoda como estaba, tranquila. En mi carrera ha jugado mucho el destino y mi inocencia de cómo enfrentar las cosas. Cuando quise dejarlo para hacer lo que había pensado antes, que era arquitectura, llegó la oportunidad de audicionar”.

-Después de cantar en todos los teatros importantes, ¿nunca te has planteado partir?
“Sí, y partir con el Seba, pero me retuvo el sentir que cada vez que vuelvo a Viña cargo baterías, cargo pilas y me evado un poquito del cuento. La gente tiende a ver todo el glamour que tiene la ópera, pero el ambiente es muy denso y las cosas negativas me hacen daño interno. Por eso cada vez que llego a Viña digo ‘aaaahhhhhh, que rico’. Es tener la opción de evadirse. Yo no sé cómo lo hacen los grandes para sobrevivir, pero yo lo hago de esta manera. La vida es súper agotadora”.

-¿Cuáles crees que han sido tus mayores logros?
“Haber sabido crecer en este mundo sin que se me subieran los humos a la cabeza”.

-La antidiva...
(Lanza una carcajada). “Sí, yo veo a los otros cantantes y me ha tocado con algunos que estaban allá arriba, en las nubes y digo ‘¿para qué?, que pena’. He cantado con otros que al contrario, son lo más amoroso que hay, geniales, con los que puedes conversar”.

-¿Tienes muchos desafíos por delante?
“Millones, tengo un abanico abierto y quiero hacerlo todo, pero sé que tengo que dosificar. Estoy en una etapa de crecimiento y por eso, es bueno tener los pies bien puestos en la tierra como para preguntarse si está bien lo que estoy haciendo, si lo estoy disfrutando y si estoy siendo honesta conmigo misma”.

-¿Por cuantos años más durará tu carrera?
“No lo sé, 10, 20, no me cierro. Le hago mucho caso al destino”.

Ángela asegura que sus lazos familiares en Chile no la atan y que ha podido estar fuera del país 6 meses sin problemas. Más ahora que lleva dos años de relación con un ‘adorable’ alemán, de familia tradicional que la espera en Hamburgo.

“Este ha sido como el gran cambio –cuenta. Por eso digo que el destino me rige. Un día los cantantes se organizaron para ir a comer y uno llevo un amigo. Yo llegué atrasada; me senté en una mesa larga y vi a alguien al frente mío y fue, ¡plaff! Así tal cual, sin saber nada”.

-¿Se puede llevar una relación a distancia?
“Sí, teniendo una confianza absoluta y él confía mucho en mí”.

-¿Te proyectas?
“Sí.... Después de un tiempo juntos, él me propuso matrimonio porque es muy serio y tradicional. Su familia es muy unida y no lo hemos hecho porque es tanta la burocracia, es impresionante”.

-¿Han pensado juntar casas?
“Sí, pero yo no me aproblemo, puede ser aquí en Chile o allá en Hamburgo, pero que venga lo que venga. Voy a tomar las decisiones en el momento que sea necesario. No me mata el matrimonio, no necesito un papel, pero para estar en Alemania es más fácil para no ser turista en la Comunidad Europea”.

-O sea lo que no pudo la ópera lo puede el amor...
(Se ríe). “Sí, pero ya llevamos dos años y todavía estoy en Chile, así que creo que va a ser la ópera la que me va a sacar de acá”.

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