Cómo elegir con libertad lo que se quiere

A veces la sobreprotección y la falta de reflexión juegan malas pasadas.

29 de Julio de 2011 | 17:20 | Francisca Vargas V.
El Mercurio

La capacidad de tomar decisiones por uno mismo no siempre se da tan fácil. Claro, existen distintos tipos de decisiones, unas más triviales como qué pantalón visto, chaqueta o qué lápiz labial uso. Hay otras más existenciales, que van desde elegir una profesión, trabajo u oficio hasta si me caso o tengo hijos.


El saber elegir con libertad dependerá en gran parte del tipo de educación y formación emocional que se haya recibido desde la niñez.


“Tiene que ver con el grado de sobreprotección que hayamos recibido. Si nuestros padres siempre eligieron por uno y no nos dieron la opción de elegir en cada etapa de nuestras vidas, nos acostumbramos a que sean otros lo que eligen por uno”, afirma el psicólogo Raúl Carvajal de Clínica Santa María.


El asunto es ir educando para que los futuros adultos aprendan a tomar decisiones sino se producen ciertas dependencias emocionales, cognitivas y existenciales.


“Hay quienes toman buenas e importantes decisiones en el trabajo pero en su vida personal son totalmente dependientes y no se atreven a decidir sin la ayuda de otro”, sostiene.


Entonces a medida que pasa el tiempo la autoestima y los verdaderos intereses de esa persona se merman y pasan a segundo plano, y en cada situación van cediendo constantemente, por miedo o por temor a no ser queridos o aceptados, si es que no actúan como los demás quieren o esperan de ellos.


“Si no soy capaz tengo que pensar en qué me pasa, problematizar la situación y escuchar qué siento, porque cuando hago lo que los demás me dicen, me quedo con una cierta sensación de insatisfacción, de vacío y de inseguridad que me molesta, a pesar que no quiero darme cuenta, se siente igual y para aplacar esa sensación, le echo la culpa a otro de mi estado y me enojo o me entristezco”, afirma.

“Yo elijo"

 “Qué quieres aprender, qué quieres hacer de ti y de tu vida, cómo quieres comportarte, qué clase de personas quieres ser”, son algunos de los cuestionamientos que el escritor, coach ontológico y consultor Jorge F. Méndez plantea en su libro “Yo elijo. Y tú, ¿te sientes libre de elegir?” (Zig-Zag, 2011).


El texto es una invitación a reflexionar sobre las oportunidades que la vida presenta y aprender a elegir y vivir de forma inteligente y libremente.


Lo primero que plantea es explorar la propia ceguera, darse cuenta que nadie sabe todo ni tiene la razón siempre y al hacerlo, reconocer ser ignorante y tomar conciencia de ello, para proyectar un futuro más iluminado y por tanto, tomar decisiones y actuar con determinación. Aunque los movimientos siempre serán lentos, porque se necesita procesar interiormente todo lo que se piensa, crea o se sienta que se deba hacer para conseguir un determinado objetivo.


“Es precisamente aquí, en la transición, donde la automotivación, el autocuidado y la autoestima de la persona serán sus mejores agente de seguridad; pues de nada habrá servido darse cuenta, tomar conciencia, decidir y pegar el salto, si no se crea el hábito de lo aprendido”, sostiene.


Es decir, ensayo y error pero nunca dejar de avanzar, de cuestionarse y proponerse un nuevo futuro en todo ámbito de cosas: amor, familia, trabajo, sufrimiento, muerte, felicidad, resiliencia, humor.


El objetivo de Jorge F. Méndez es entregar herramientas para enfrentar relaciones, problemas y desafíos sin claudicar a disfrutar de la vida en forma libre y responsable y de paso, “tomar las riendas de la propia vida”, con el objetivo de llegar a ser grandes personas, mejores padres, profesores, parejas, profesionales.


La idea que promueve es estar despiertos y renovar en cada momento las propias expectativas, tomando en cuenta la racionalidad y las emociones para elegir con sabiduría.


En ese sentido, propone preguntarse: “¿Para qué estás haciendo lo que estás haciendo? ¿Cómo podrías hacerlo virtuosamente? ¿Has armado tu árbol genealógico? ¿Sabes quiénes eran, qué hacían y cuáles eran las características de tus ancestros? ¿Eres de los que les pasa el celular a sus hijos para que se entretengan? ¿Cuánto hace que no armas puzzles con ellos, juegas al ajedrez o a las escondidas, o le inventas un cuento cargado de positividad? ¿Hay resilientes en tu familia, o en otra parte que conozcas? ¿Qué has aprendido de ellos? ¿Hoy te sientes merecedor? ¿Vives feliz o infeliz? ¿Estás seguro? ¿Eres libre de elegir o estás obligado a elegir y por tanto no te sientes libre?


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