Carlos Cisterna: El troll de la TV

Genera amor y odio, pero este periodista de “Alfombra roja” se lo toma con humor. No se aproblema con decir que Raquel Argandoña y Anita Alvarado “le hacen mal” al género femenino, o que la verdadera personalidad de Adriana Barrientos es simplemente “desagradable”. Su rol, como representante de los troll de la web en la TV, es bajarle los humos a los rostros.

25 de Enero de 2012 | 09:18 | Por Ángela Tapia F., Emol
Foto: Carolina Salamanca

Es presentado como “el rey de la frase irónica”, aunque él mismo dice que pronto la gente llamará al Sernac para alegar por falsa publicidad. Carlos Cisterna (sureño, 29 años) ganó notoriedad en “Alfombra roja” gracias a su exitoso espacio “No alcanzó a ser noticia”, donde comenta los acontecimientos menos relevantes de la farándula. Así se ganó varios enemigos pero también un lugar en el panel del programa, y desde ahí, a veces destroza a algunos rostros de discotecas. “Me gusta reírme de la gente, pero en buena”, asegura.


Llegó a Santiago el 2007 desde Purén, dispuesto a hacer su práctica en el mismo programa en el que está hoy, y auque asegura que no extraña el sur -salvo a su familia- y que ya se siente bien capitalino, aún hoy le da vergüenza cuando no le entienden dichos como “vamos a parir la chancha”.


Pero eso es lo de menos, ya que está más que contento viviendo solo con su gata Mishka cerca del canal y con su rol de panelista que comenzó a mitad del año pasado, luego de que la gente pidiera más espacio para el periodista de “No alcanzó...”.


“Tengo mala imagen, hablo mal, soy políticamente incorrecto y no sé peinarme. Pero de a poco he ido avanzando”, confiesa Cisterna en la terraza de una de las cafeterías de Canal 13. Se sienta tranquilo en su silla, con las manos entrecruzadas, muy ordenado y algo tímido. Es sencillo, y eso le permite reírse de todo, incluso de él.


Asegura que tiene claro que los temas que comenta en televisión no van a cambiar el devenir del país, y que nadie va a preparar la PSU escuchándolo a él. Pero se entretiene haciendo su pega, ya que le permite hablar en ese tono irónico que le gusta y que, como afirma él, en el sur sería imposible de reproducir. Si hasta se considera el representante de los troll de internet en la televisión.


Siempre le gustó el medio. Gracias a él pudo presentarse un tiempo como “El periodista geek”, el único espacio en su minuto que comentaba videojuegos y tendencias de la web en la televisión abierta. Aunque afirma que esto fue parte de la magia de la tv, ya que es lo menos geek que hay y que con suerte tiene un Playstation 2 en su casa.


Y hoy, como panelista y con su sección de las noticias más intrascendentes de la farándula, se ha ganado el amor y odio de los televidentes y una que otra réplica de los rostros aludidos por él. “Tuve algunos problemillas, pero puras polémicas pobres. Una vez, Adriana Barrientos llamó a mi jefe para pedir que me echaran. Estaba desesperada porque yo había dicho que un evento de ella era pobre o que su romance era un tongo. Hasta su pololo me ofreció combos y me mandaba recados. Es parte de mi trabajo, pero espero no encontrármelo. Sé que mide como dos metros (ríe)”.

-Entre el amor y odio que dices generar, te has ganado tus fans. ¿Te han llegado propuestas amorosas?
“Me han llegado mensajes al Facebook, pero la mayoría son de menores de edad, así que hay problemas ahí. Buena onda, pero no se puede concretar nada por la cosa legal. No me veo en la cárcel”.

-Pero tienes tu arrastre.
“Es raro, porque la tele te da una belleza que no tienes. Claro, te peinan, te ponen una ropita linda, te maquillan... O a veces te sigues viendo mal, pero por el solo hecho de salir en la tele, la gente te ve de manera distinta. Por otro lado, también genero rechazo en algunas personas. Típico que por Twitter me dicen: ‘ay, te crees lo más y eres súper fome’, más algunas groserías. Pero al tener un fan club, ellos mismos me defienden (ríe). No tengo que preocuparme de responderle a un troll porque los fans lo van a hacer”.

-Pero tú mismo te consideras un troll.
“Claro, soy de esas personas que molesta sin motivo, así que el resto de los troll me tienen buena. Siento que hay una buena onda de ellos hacia mí, porque soy como el troll que está en la tele. Soy uno de ellos. Por ejemplo, el otro día Romina Zalazar escribió algo (@rominazalazar: ‘En Portada’... Cada día mas decadente ese programa’), y yo le respondí una tontera de troll (@carloscisterna: ‘¿Por qué? ¿Te contrataron a ti?’). Lo hice, no porque le tenga mala. Le respondí, porque me dio ganas”.

-¿Cuál es la filosofía del troll?
“El troll trata de bajarle los humos a toda esta gente que se cree lo máximo y que juran que están por sobre el bien y el mal. A mí me carga el típico personaje televisivo que siempre es buena onda y escribe ‘hola, amigos de Twitter. ¿Cómo están? El sol es maravilloso. Que tengan un lindo día. Un abrazo a todos’. El día que me veas escribiendo eso, mátame. Lo encuentro patético. A ellos, el troll les dice: ‘Mira, simplemente eres una modelo que trabaja en discoteque, que se gana la vida sacándose la ropa, así que no eres gran cosa. Bien por ti que ganes plata, pero no eres más que eso”.

-¿No es algo pesado eso?
“No, es simplemente mostrarles la realidad. Les estamos haciendo un favor. Esto es casi como un organismo de ayuda social, es ser el GPS del famoso, porque lo ubica con los pies en la tierra y le dice dónde está. ‘Mira, tú estás aquí. Los famosos-famosos están en Hollywood y ganan millones de dólares. Y en esta vida al menos, no serás como ellos’.

-Debes tener algún personaje que te moleste más.
“En la farándula hay varios. No quiero sonar misógino, pero hay dos mujeres detestables ahí, y que le hacen mal al género femenino, Raquel Argandoña y Anita Alvarado. La primera, con esa parada de señora cuica, peloláis, ABC1, no se la compro nada. Es una mujer que lleva como cien años en la tele, ganando harta plata, pero únicamente por ventilar sus problemas amorosos y familiares. Me dan una pena enorme sus hijos. Me daría mucha lata tener una mamá que es capaz de venderte a los quince años”.

-¿Y Anita?
“Anita ha hecho lo mismo. No entiendo por qué tenemos que alabar que una mujer se prostituya para cuidar a sus hijos. No es excusa. Hay veinte mil formas diferentes de hacerlo. Está el caso de la mujer que trabaja puertas adentro, que viene del sur y deja los hijos encargados a la hermana. Esa mujer para mí es valorable”.

-¿Y con Adriana te queda algún rencor por el episodio en que pidió que te despidieran?
“Para nada. A mí ella me entretiene mucho. Creo que cuando se mete en el personaje de la mina tonta, lo hace perfecto. Mejor que la Luli. Pero la embarra cuando muestra su verdadera personalidad, porque ella es muy pesada. Se cree importante, diva. Eso lo tenemos que conocer las personas que trabajamos en la tele y con ella”.

-¿Has trabajado con ella?
“Hace algunos años me tocó hacer algunas notas con ella, cuando Adriana era panelista de ‘Alfombra roja’, y fue una de las situaciones más desagradables que me ha tocado vivir como periodista, porque es una mujer desagradable”.

-¿Cómo tanto?
“Es una mina bien insegura y eso hacía que tuviera muchos problemas. Nos poníamos de acuerdo para grabar alguna nota y después ya no la quería hacer. Y si uno insistía, se enojaba y decía ‘pero quién eres tú, si eres solo un periodista. Yo soy la famosa’. Su inseguridad hacía que empezara a ningunear a la gente. Y al final, como uno tiene que tener un producto televisivo, hay que aguantar todo.
“Yo tuve a Adriana Barrientos llorando en mi hombro, una vez que ella tenía que entrevistar a los animadores de Viña -la Sole Onetto y Felipe Camiroaga-, y estaba aterrada. Decía: ‘Llévame a una discoteque y hablamos con los que están bailando, pero no me traigas acá a entrevistar a esta gente importante’. Cuando trabajé con ella sufrí bastante, porque era el periodista encargado de hacer sus notas y era un martirio todos los días que me asignaban”.

-Bueno, pero habrá entonces algún personaje que te agrade al menos.
“Hay que hacer una distinción entre la gente de farándula y la de televisión. En la farándula me dan todos igual, pero de la televisión, uno de mis favoritos es Diana Bolocco. Es tanto más simpática y sencilla en persona, como se ve en la tele. Es la más simpática que he conocido de las animadoras de televisión. No tiene ninguna careta, es solidaria. Tampoco es que sea amigo de ella. No creo que me invite al matrimonio y nunca voy a ir a comer a la casa de los Bolocco; no conozco a la reina ni a nadie. Pero como compañera de trabajo, un siete. Todos sabemos que hay muchos rostros que en la tele son una cosa y cuando llegan a la reunión de pauta, son otra. Con la Diana es una de las pocas personas que pasa lo contrario”.

-¿Cuál es tu vicio privado?
“Tengo una manía grande por que las cosas estén cerradas. Reviso diez veces si cerré bien el refrigerador; me acuesto y me levanto a los cinco minutos para ver si cerré bien la puerta, o llego al ascensor y me tengo que devolver para revisar de nuevo si cerré la puerta. Las llaves del baño las tengo apretadísimas”.

-¿Y si se quedara algo abierto?
“No va a pasar nada (ríe). Eso es lo peor”.


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