Rocío Trejo: “Si las mujeres cargan culpas no podrán avanzar”

Esta especialista en recursos humanos cree firmemente que las mujeres necesitan modelos a seguir sin importar el escalafón donde se encuentran. Apunta a la necesidad de forjar liderazgos femeninos, más allá de la perpetuación de conductas como el machismo.

22 de Agosto de 2013 | 08:17 | Por María José Errázuriz L.
Foto de Héctor Aravena
La realidad de Chile dista mucho de otros países y lo sabemos. Y para muestra un botón: en Estados Unidos la permanencia de los maridos en el hogar está siendo cada vez más aceptada a nivel ejecutivo y ya hay un 23% de mujeres que gana más que sus parejas. Aún así, esa nación nunca ha elegido una Presidenta y Chile puede que, a fin de año, tenga la segunda.

Rocío Trejo, magister en administración y socia directora de Capital Humano en BDO Chile, ha visto, a lo largo de su carrera, los cambios que han experimentado las mujeres profesionales y motivada por los avances, pero también estancamientos, publicó el libro “Flores en el desierto”, donde aborda los desafíos y liderazgos que deben asumir las féminas en un mundo en cambio.

Mexicana, avecindada acá hace 4 años, dice ser una observadora privilegiada de la situación que enfrentan día a día las mujeres que han resuelto hacer carrera fuera de sus casas. Las ha acompañado en cada dificultad y hoy, a través del coaching, las ayuda a seguir adelante.

“No basta con las conquistas femeninas realizadas hasta ahora… no basta con ser una mujer sobresaliente por algún mérito pequeño, mediano o grande… lo que las mujeres necesitamos hoy es un cambio mucho más profundo de las estructuras de nuestras sociedades”, dice en su libro, donde ejemplos sobran de mujeres exitosas, pero que no son suficientes aún para hacer más fácil el camino a andar.

Rocío afirma que la mujer para llegar a donde está “se masculinizó”, pero que hay luces de que ello va en franco retroceso. “Creo que masculinizarse fue producto de una desviación de no defender nuestras fortalezas, que son ser femeninas”.

-¿Pero no fue ese el único camino para sobrevivir en un mundo de hombres?
“No creo que fuera la forma y esa fue la confusión que nosotras mismas generamos, porque hoy nos ha costado romper con eso”.

-Al revisar los hitos de las mujeres en el último tiempo, destacas la contratación de la CEO de Yahoo embarazada y señalas que una golondrina no hace verano…
“Sí, porque nos falta y mucho. Es verdad que se están haciendo cosas, pero para que esto se potencie se necesita remarcar las cosas positivas. Mi libro busca apuntalar lo que se está haciendo y mostrar distintos hechos como la prolongación del post natal, la flexibilidad laboral, el tele trabajo que van bien encaminado”.

-Es cierto que las mujeres avanzan, pero son las que se encuentran en una situación más privilegiada. Millones siguen viviendo en precariedad. ¿De qué le sirve al resto que avancen las ejecutivas?
“Sirve de mucho, porque se convierten en el mejor ejemplo y modelo a seguir. Imparto el curso de liderazgo en la UC y lo que más remarco es la necesidad del aprendizaje vicario que es una gran estrategia para aprender de otros. Es verdad que no todas van a desear una trayectoria de liderazgo, pero ver un modelo da fortaleza y seguridad. Al final del día lo que importa es cómo como mujer nos paramos frente al mundo, lo que implica confianza y optimismo y eso lo tenemos que aprender muchas veces, porque se nos olvida”.

-Insisto, ¿qué efecto real tiene en una dependienta de una tienda que una mujer llegue a ser CEO?
“Se trata de un modelamiento, le cambiará la vida porque le da seguridad de que las mujeres tienen su espacio. Jerárquicamente es lo que pasa con la posición de la madre, un modelo que podemos replicar”.

-En el libro señalas que las mujeres no ascienden sólo por un tema de presión familiar, sino porque no tienen redes, les faltan modelos femeninos y hay una inexistencia de patrocinadores. ¿Cuál de estos tres factores pesa más?
“Los tres pesan, pero la falta de redes es quizás lo más importante. Mi libro pretende ser eso, una forma de decirles que no están solas, que hay otras al lado a las que recurrir. Nos movemos en un mundo de comunicaciones y marketing, por lo que todo lo que se haga va a ser importante”.

-¿Las mujeres sin padrino no llegarán lejos?
“Igual que los hombres. Cuando hay una carrera que hacer se necesita un patrocinador; lo podemos llamar mentor o coach, pero hombres y mujeres los necesitan”.

-Se debe hacer un esfuerzo por cambiar las instituciones, pero se les exige más a las mujeres en eso. ¿No es acaso sobrecargarlas de responsabilidades tener que impulsarlos?
“Esto es compartido, pero las mujeres tenemos que predicar con el ejemplo. No podemos decir ‘hay que darles más oportunidades a las mujeres’ y nosotras mismas no darlo. Tiene que haber congruencia en la vida de las profesionales, si pedimos algo tenemos que hacer algo en ese sentido”.

-¿Crees que los hombres estén comprometidos en esto?
“… Los hombres escuchan. Creo que los cambios se relacionan con el estilo de comunicación que tenemos las mujeres, en esa habilidad blanda que tenemos que es nuestra fortaleza y que nos debe hacer creernos el cuento y comunicarlo a otros”.

-El psiquiatra Luis Bonino, tal como lo recoges en tu libro, apunta a que el machismo no se ha terminado, sino que en cierta forma ha mutado. ¿Sigue ahí? ¿Es difícil avanzar cuando algo se perpetúa?
“No me gusta hablar de difícil. Creo en la psicología positiva y prefiero hablar de oportunidades; si el machismo ha existido y se ha fomentado ha sido, en parte, porque nosotras lo hemos permitido. Es un desafío de las mujeres confiar en nosotras y eliminar nuestras culpas que sí son las que nos generan las barreras, entre ellas el machismo, que no nos permiten avanzar”.

-Chile ha avanzado, pero apuntas a que el gran problema es que su talento está encapsulado en las mujeres. ¿Eso nos pasará la cuenta?
“Nos la pasará si no hacemos algo y la pregunta es quién tiene que hacerlo. Creo que hombres y mujeres tienen esa responsabilidad cuando hablamos de talento. Se podrán buscar responsables pero eso no va a solucionar nada; y por eso, creo que tenemos que buscar un equilibrio”.

-Cuando se producen cambios sociales, generalmente, el péndulo se va a los extremos. Sacar a las mujeres al mundo público ha implicado despreciar el mundo privado, su rol de madre o dueña de casa. ¿Eso se puede convertir en un boomerang?
“Por supuesto que sí si hablamos de despreciar. Hombres y mujeres necesitamos de todas nuestras esferas y sólo puedo decir que cada uno en lo particular tiene su propia fórmula para equilibrarlas. La pregunta a hacer es cuál es el sueño de cada uno y según eso, se debe actuar moviéndose entre esas esferas. Hacerlo nos liberará de culpas y nos permite tener orden”.

Rocío afirma que en muchas circunstancias las mujeres asumen una serie de roles, pero a partir de ellos se auto generan barreras y miedos como el ser súper mamá, súper esposa o súper líder. “Si las mujeres cargan culpas no podrán avanzar”, sentencia.

-Pese a los avances, al parecer los cambios no perduran. Michelle Bachelet dejó la Presidencia y la representación de las mujeres cayó en todos los ámbitos. ¿Para hacerlos permanentes se debe legislar de manera positiva, cuotas en todo?
“Creo que no debiera haber cuotas; desde un plano filosófico, todo debiera ser un acto de conciencia, potenciado por nosotras sin nos interesa. Yo no aplicaría cuotas; existen y sirven como indicador de qué tan mal o bien estamos, o sea, actúa como factor de presión, pero a mí no me parece necesario, creo que esto debiera ser de manera natural, no sobre exigida”.

-Bueno, pero Michelle Bachelet se transformó en otra golondrina que no hace verano.
(Se ríe) “Si lo vemos como que se fue una persona y se fueron 50 con ella, es verdad. Pero su figura, la de Michelle Bachelet fue importante, y tanto que está aquí de nuevo y al lado hay otra mujer, Evelyn Matthei, que también fue punta de lanza para el país”.

-¿Eres una optimista del futuro de las mujeres?
“Sí, a todas las pruebas, por duras que sean, creo que son un aprendizaje. Todo tiene su razón de ser y creo que esto, lo que hago, es un aporte para las mujeres. Si cada una lo hace, todo se dimensiona. Cuando te percatas del impacto que genera en las otras personas una mujer con liderazgo, ella siente más el compromiso de ser un buen modelo a seguir.
“Mi misión de vida es cuidar a las personas, por eso siempre he estado en el área de recursos humanos. En mi antiguo trabajo me decían ‘la mami’ como si por el sólo hecho de estar todo estuviera bien. Uno tiene doble responsabilidad por lo que dice y hace, esa es la influencia que se ejerce en los grupos de trabajo; de ahí que sea tan importante el mensaje que se da”.
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