¡Que las várices no arruinen tu verano! Tips para prevenirlas y novedades en su tratamiento

El factor genético influye mucho en su aparición, pero los malos hábitos también tienen su peso. En la actualidad se pueden tratar sin necesidad de recurrir a una cirugía.

15 de Octubre de 2013 | 08:00 | Por M. Francisca Prieto, Emol
Pueden comenzar como pequeñas venas dilatadas, violáceas o rojizas, y en poco tiempo transformarse en verdaderos “golfos venosos”. Se trata de las renombradas várices, un mal que afecta a muchas mujeres y que las obliga a esconder sus piernas bajo pantalones o gruesas medias, sin importar si es invierno o verano.

Según explica Víctor Hugo Correa, dermatólogo de Vitaclinic, aunque también se dan en los hombres, las várices se presentan sobre todo en las mujeres, además de que en ellas se dan con mayor gravedad e intensidad.

"En ocasiones son muy sintomáticas, producen mucha molestia y son realmente invalidantes", sostiene el especialista. Y añade: "La persona no puede estar de pie más de 15 o 20 minutos sin que sienta un dolor intenso en la planta del pie, en la zona de los gemelos o detrás de la rodilla. Es una molestia realmente desesperante, una sensación de compresión como si le estuvieran apretando el muslo y la zona inguinal".

Pero, ¿por qué se producen? En palabras simples, las várices son la consecuencia de sistemas valvulares disfuncionales, es decir, que no están operando como corresponden. Lo que ocurre es que las venas cuentan con válvulas que se cierran cada vez que la sangre es impulsada de regreso hacia el corazón. Sin embargo, en ocasiones esas válvulas comienzan a funcionar mal y la sangre refluye, es decir, vuelve hacia atrás.

"Son como puertas de vaivén que no cierran y no son capaces de contener la presión de la sangre, que se va encharcando y provocando el ensanchamiento de la vena (…) Ahí comienza el edema, el dolor, las molestias por falta de oxigenación de los músculos", explica Correa.

El dermatólogo agrega que son varios los factores que influyen en la insuficiencia valvular, siendo el principal de ellos el genético. Pero otro muy importante son los malos hábitos.

"Usar ropa apretada sobre todo en la zona inguinal, no hacer actividad física, ser sedentarias, escaso desarrollo muscular, fumar o tomar anticonceptivos (…) Todos estos son factores agregados que hacen que el sistema venoso vaya fallando, se vaya enlenteciendo el flujo de sangre y finalmente se vayan dilatando las venas", dice el especialista.

Por esto, Correa entrega algunos consejos para prevenir su aparición:

-  Caminar como corresponde, esto es utilizando talón, planta y punta de los pies, ojalá con zapatos de suela flexible y no taco alto.

- Evitar los anticonceptivos orales. "Hay posiciones bastante contrapuestas en este tema, sobre todo porque los ginecólogos dicen que los anticonceptivos no ayudan a generar patología venosa, pero para nosotros nuestra experiencia en la práctica dice que sí", sostiene Víctor Hugo Correa.

- Hacer actividad física y olvidarse del sedentarismo.

- Preferir las prendas de vestir más holgadas o por lo menos que no aprieten la zona de la ingle.

- Evitar las comidas muy condimentadas.

- Evitar el cigarrillo.

- Ponerse en movimiento cada 45 minutos y evitar permanecer en posiciones estáticas, ya sea de pie o sentada, durante mucho tiempo.

- En caso de realizar trabajo de oficina, no sentarse con las piernas cruzadas ni tampoco sobre ellas.

- Consultar tempranamente
en cuanto comiencen a aparecer las "arañas venosas" violáceas o rojizas. "Ahí uno puede tratarlas con facilidad, pero cuando ya la patología venosa es mucha, cuesta más", dice el especialista.

Novedades en el tratamiento

Las secuelas más evidentes de las várices son las de tipo estético. Sin embargo, puede pasar que por falta de cuidado éstas se conviertan en úlceras susceptibles de infecciones y que, eventualmente, puedan provocar la amputación de un miembro. De ahí la importancia de tratarlas.

El tratamiento más tradicional para este mal es el denominado "stripping", un procedimiento mediante el cual se extirpa de forma completa la vena cuyas válvulas están fallando. En otras palabras, es una cirugía que requiere anestesia general y un largo tiempo de recuperación.

Otra alternativa es el uso del láser y la radiofrecuencia para destruir las venas dañadas desde adentro con la ayuda del calor.

Y también está la escleroterapia, el método más novedoso para deshacerse de las várices, eso sí, cuando las lesiones son poco profundas, afectan a sistemas venosos superficiales y no hay una insuficiencia valvular que amerite hacer un procedimiento más invasivo, según explica Víctor Hugo Correa.

¿Cómo se determina esto? "Nosotros trabajamos de la mano con el cirujano vascular", cuenta el especialista. De esta manera, cuando una paciente llega a consultar por el tema, además de hacerle un examen físico, y preguntarle por sus antecedentes familiares y hábitos, se le realiza una ecografía doppler de las venas de sus piernas que hace un "mapa" de todo su sistema venoso profundo y superficial, y sus conexiones y válvulas. Así, los especialistas pueden determinar si se trata de una insuficiencia masiva, que debería ser tratada por un cirujano vascular, o más superficial, que puede ser tratada por un dermatólogo con la escleroterapia.

"Se trata de un tratamiento combinado, en el cual se introduce un líquido especial que se adosa a las paredes internas de las venas y se fija con un láser", explica Correa. En el fondo, lo que se logra es obstruir o cerrar la vena, de manera que la sangre obligatoriamente tiene que buscar otro camino en su viaje de regreso hacia el corazón.

"La ventaja es que hacemos zonas amplias en cada sesión y el tratamiento es bastante indoloro, genera muy pocas molestias y es muy eficiente, es decir, en tres o cuatro sesiones se logran resultados bastante considerables", afirma el dermatólogo.

Sin embargo, no es un tratamiento definitivo. "Aunque el paciente modifique sus hábitos, lo más probable es que en un año o un año y medio necesite una nueva 'poda', es decir, que se traten las nuevas lesiones que van apareciendo", añade.

¿Medias de compresión en tela de juicio?
Hace algunas semanas, un organismo gubernamental británico recomendó a los médicos de ese país dejar de recetar las medias de compresión como tratamiento de primera línea para las várices, argumentando que no existe evidencia clara de que ayuden a reducir los síntomas. Así, ahora la orden es que los pacientes que las presenten, deben ser tratados por especialistas y con terapias de última tecnología.

Según Víctor Hugo Correa, lo que ocurre es que en Gran Bretaña se prescriben esas prendas como alternativa a un tratamiento más costoso que el gobierno no quiere pagar. Pero eso no quiere decir que las medias de compresión no sirvan en absoluto. “Ayudan, pero desde el punto de vista paliativo, no en cuanto a la solución del problema”, dice.

En este sentido, el dermatólogo señala que las medias de compresión de buena calidad son útiles para las personas que están comenzando con las molestias de las várices, es decir, presentan edemas en tobillo o pies, presentan dolor en la zona gemelar o tienen venas un poco más dilatadas. “Yo creo que hay consenso en ese sentido. No hay mucha evidencia científica clara que lo apoye, pero sí el paciente se siente mejor”, afirma.

De hecho, cuenta que él mismo, al igual que su equipo médico, las usan cuando deben pasar mucho tiempo de pie en cirugías extensas. De esta manera pueden prevenir patologías venosas futuras.
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